Hay escritores que necesitan varias novelas para encontrar su voz. Isabel Allende la encontró prácticamente desde el principio. En 1982 publicó La casa de los espíritus, una historia familiar atravesada por el amor, la violencia y las convulsiones políticas de Hispanoamérica que acabaría convirtiéndose en uno de los grandes fenómenos de la literatura en español. Más de cuatro décadas después, su trayectoria continúa despertando el interés de millones de lectores.
Isabel Allende se ha convertido en la ganadora del Premio Planeta 2026 con Los que faltan, una novela presentada al certamen bajo el seudónimo de Luz Ventura. La escritora chilena incorpora así un nuevo reconocimiento a una carrera que ha contribuido a acercar la narrativa hispanoamericana a lectores de todo el mundo.
El reconocimiento llega en una edición particularmente significativa. El Premio Planeta celebra su 75 aniversario y ha alcanzado una participación histórica de 1.424 manuscritos. La distinción, dotada con un millón de euros, es uno de los grandes acontecimientos del calendario literario español.
Nacida en Lima en 1942 y criada en Chile, Isabel Allende comenzó su trayectoria profesional en el periodismo antes de dedicarse plenamente a la literatura. Sus libros han vendido más de 80 millones de ejemplares y se han traducido a 42 idiomas. Sin embargo, su principal contribución no puede medirse únicamente en cifras: a lo largo de su obra ha construido un universo donde la memoria familiar, la historia y las mujeres ocupan un lugar fundamental.
Para comprender la dimensión literaria de Isabel Allende, estas seis novelas constituyen un recorrido por algunas de sus etapas más representativas. Desde el realismo mágico de sus comienzos hasta las grandes historias sobre el exilio, la identidad y el paso del tiempo.
1. ‘La casa de los espíritus’ (1982)

Si solamente hubiera que escoger una obra de Isabel Allende, probablemente sería La casa de los espíritus. Su primera novela no solo inauguró su carrera literaria, sino que estableció buena parte de los elementos que después desarrollarían sus historias: las sagas familiares, los acontecimientos históricos, la presencia de lo sobrenatural y los personajes femeninos que desafían las convenciones de su época.
La novela sigue a varias generaciones de la familia Trueba, especialmente a Esteban, Clara, Blanca y Alba. A través de sus relaciones, sus secretos y sus enfrentamientos, Isabel Allende construye una historia que combina las transformaciones políticas de un país hispanoamericano con los conflictos más íntimos de sus protagonistas.
Uno de sus grandes atractivos reside en la convivencia entre lo extraordinario y lo cotidiano. Los espíritus, las premoniciones y los sucesos aparentemente inexplicables forman parte de una realidad donde la violencia política y las desigualdades sociales también tienen un peso decisivo.
Es la mejor puerta de entrada al universo literario de la autora porque permite descubrir su capacidad para convertir la historia de una familia en el retrato de toda una sociedad. También resulta fundamental para comprender la importancia que concede a la memoria y a las voces de quienes suelen quedar al margen de los relatos oficiales.
2. ‘De amor y de sombra’ (1984)

Dos años después de su debut, Isabel Allende publicó De amor y de sombra, una novela que consolidó su interés por las consecuencias personales de la violencia política. En esta ocasión, la escritora construyó una historia donde el periodismo, la búsqueda de la verdad y el amor se entrelazan bajo una dictadura militar.
Los protagonistas son Irene Beltrán, una periodista procedente de una familia acomodada, y Francisco Leal, un fotógrafo vinculado clandestinamente a la resistencia. Ambos comienzan a trabajar juntos y terminan involucrándose en una investigación relacionada con Evangelina Ranquileo, una joven cuya historia los conduce hasta un crimen que compromete al régimen.
La investigación transforma sus vidas y los obliga a enfrentarse a una realidad que hasta entonces habían conocido desde posiciones muy diferentes. Isabel Allende utiliza esa relación para explorar el miedo, la complicidad, la responsabilidad individual y el precio que puede tener enfrentarse al poder.
De amor y de sombra permite descubrir la dimensión más política de Isabel Allende. La autora no abandona las emociones ni las relaciones personales, pero las sitúa en un escenario donde conocer la verdad puede convertirse en una amenaza para la propia supervivencia.
Es una lectura especialmente recomendable para quienes busquen una novela de compromiso histórico y personajes que deben tomar decisiones difíciles.
3. ‘Eva Luna’ (1987)

Entre las novelas más singulares de Isabel Allende se encuentra Eva Luna, una celebración de la imaginación y de la capacidad de la literatura para transformar nuestra relación con el mundo. Su protagonista es una joven de origen humilde que descubre muy pronto que posee un talento extraordinario: contar historias.
Huérfana desde pequeña, Eva crece rodeada de personajes excéntricos y atraviesa ambientes sociales muy diferentes. Su vida está marcada por la precariedad, las relaciones afectivas y los conflictos políticos, pero también por una imaginación que le permite encontrar una forma propia de interpretar lo que sucede a su alrededor.
Isabel Allende construye una narración llena de episodios y personajes que parecen pertenecer a historias independientes, aunque todos contribuyen a configurar el universo de su protagonista. La novela combina el humor, la aventura, la sensualidad y la crítica social sin perder su carácter de relato sobre el descubrimiento de una identidad.
En Eva Luna, la palabra se convierte en una forma de resistencia y libertad. La protagonista no controla las circunstancias de su nacimiento ni muchas de las dificultades que encuentra, pero aprende a contar su propia historia en lugar de permitir que otros la definan.
La novela resulta imprescindible para conocer la faceta más imaginativa de Isabel Allende y su interés por las mujeres que construyen su destino mediante la independencia y la creatividad.
4. ‘Hija de la fortuna’ (1999)

Con Hija de la fortuna, Isabel Allende trasladó a sus lectores al siglo XIX y a uno de los grandes acontecimientos de la historia estadounidense: la fiebre del oro de California. Sin embargo, detrás de esa ambientación histórica aparece una historia profundamente personal sobre el amor, la independencia y la construcción de una vida propia.
Eliza Sommers, una joven huérfana criada en la comunidad británica de Valparaíso, se enamora de Joaquín Andieta, un muchacho que decide viajar a California atraído por las posibilidades de enriquecerse. Cuando él desaparece de su vida, Eliza emprende un peligroso viaje para encontrarlo.
En California descubre una sociedad marcada por la ambición, la violencia y la llegada de personas procedentes de lugares muy diferentes. Durante su búsqueda cuenta con la ayuda de Tao Chi’en, un médico chino que desempeña un papel fundamental en su transformación.
Lo que comienza como una historia de amor acaba convirtiéndose en algo bastante más complejo. La verdadera conquista de Eliza no es necesariamente encontrar al hombre que busca, sino descubrir quién quiere ser.
Esta novela representa una de las grandes virtudes de Isabel Allende: su capacidad para recrear una época histórica sin convertir a sus personajes en simples espectadores de los acontecimientos. El pasado funciona como escenario de conflictos universales que continúan siendo reconocibles.
5. ‘Largo pétalo de mar’ (2019)
Entre las obras más destacadas de su etapa reciente se encuentra Largo pétalo de mar, una novela especialmente interesante para los lectores españoles por su relación con la Guerra Civil y el exilio republicano.
La historia comienza con Víctor Dalmau, un joven médico, y Roser Bruguera, una pianista que, tras la derrota republicana, se ven obligados a abandonar España. Ambos cruzan los Pirineos y terminan embarcando en el Winnipeg, el barco que trasladó a más de dos mil refugiados españoles hasta Chile gracias a una iniciativa impulsada por Pablo Neruda.
La llegada a América supone el comienzo de otra existencia. Víctor y Roser intentan reconstruir sus vidas mientras los acontecimientos históricos continúan condicionando sus decisiones. Décadas después, el golpe de Estado de 1973 en Chile vuelve a enfrentarlos a la experiencia del desarraigo.
Isabel Allende aborda el exilio desde una perspectiva que trasciende los grandes acontecimientos políticos. La pérdida del hogar, la adaptación a otro país y los vínculos que sobreviven a la distancia ocupan el centro de una historia que también reflexiona sobre el amor y el paso de los años.
Es una novela recomendable para descubrir la capacidad de Isabel Allende de conectar la historia de España con la de Hispanoamérica y demostrar que las consecuencias de los conflictos pueden prolongarse durante generaciones.
6. ‘Violeta’ (2022)
Publicada en 2022, Violeta constituye una de las aproximaciones más completas de Isabel Allende al paso del tiempo, la memoria y las transformaciones sociales. Su protagonista nace en 1920, en plena pandemia de gripe, y llega a vivir un siglo marcado por acontecimientos que cambian profundamente el mundo.
La historia adopta la forma de una larga carta dirigida a una persona especialmente querida. A través de ella, Violeta reconstruye su existencia, desde su infancia en una familia acomodada hasta las dificultades económicas, los amores, las pérdidas y las decisiones que acaban definiendo su personalidad.
La Gran Depresión, los cambios políticos, las luchas por los derechos de las mujeres y las pandemias forman parte del escenario histórico de la novela. Pero Isabel Allende evita reducir a su protagonista a una mera testigo de acontecimientos importantes.
Violeta es una mujer que se equivoca, aprende, desea y cambia. Su relato está atravesado por contradicciones y emociones que permiten comprender cómo una vida individual puede contener las heridas y las esperanzas de todo un siglo.
La novela también recupera uno de los recursos fundamentales de Isabel Allende: el testimonio personal como herramienta para conservar aquello que el tiempo amenaza con borrar. La protagonista escribe para dejar constancia de su existencia, pero también para explicarse a sí misma las decisiones que ha tomado.

