FÚTBOL

El 7-0 que reabre las dudas sobre el proyecto madridista

La goleada del Barça vuelve a abrir una conversación incómoda sobre el presente y el futuro de una sección que sigue bajo examen

Athenea del Castillo tras uno de los goles encajados ante el FC Barcelona
Athenea del Castillo tras uno de los goles encajados ante el FC Barcelona
EFE/ Alberto Estévez

El Real Madrid nació en el fútbol femenino con una idea ambiciosa: dejar de ser un proyecto emergente para convertirse en uno de los grandes de Europa. Seis años después, el 7-0 encajado ante el Barcelona vuelve a poner esa aspiración frente al espejo. La goleada no hace más que agrandar una herida que lleva años abierta: la distancia con el eterno rival sigue siendo enorme y los Clásicos continúan siendo un territorio prácticamente inaccesible para el conjunto blanco. Un golpe de semejante magnitud vuelve a sacar a la luz las preguntas que rodean a una sección que todavía busca su lugar entre los grandes.

El análisis tras la goleada

El 7-0 ha hecho saltar por los aires cualquier intento de esconder la distancia entre ambos proyectos. La goleada ha reabierto una conversación que va mucho más allá del marcador y que vuelve a poner bajo la lupa la planificación, la evolución y la propia identidad del Real Madrid femenino. En El Partidazo de COPE, Isaac Fouto fue tajante al asegurar que “el Real Madrid no ha creído nunca en la sección de fútbol femenino” y señaló la falta de una cantera al nivel de la azulgrana como una de las grandes diferencias. Andrea Peláez apuntó en otra dirección, pero dentro del mismo debate: “Hay un componente ya psicológico que hace que estos partidos se desnivelen tantísimo”, explicó, al considerar que el Barça afronta estos Clásicos con una motivación especial mientras el Madrid ofrece una versión mucho peor de sí mismo que ante otros rivales.

Son dos voces dentro de un debate que cuestiona si los esfuerzos realizados hasta ahora son suficientes, si el proyecto necesita un cambio de rumbo o hasta dónde está dispuesto a llegar el club para cerrar una brecha que no deja de crecer. El 7-0 ha convertido una goleada en una pregunta mucho más incómoda: qué le falta al Real Madrid para dejar de ser un aspirante y convertirse realmente en un rival del Barça.

Porque el contexto tampoco permite tratarlo como un tropiezo aislado. Es la mayor goleada de la historia de los Clásicos femeninos y deja el balance en 25 victorias del Barcelona por una del Real Madrid, con 99 goles azulgranas por solo 12 blancos.  El marcador, por tanto, no abre una duda nueva: vuelve a hacer imposible ignorar una distancia que el paso de los años todavía no ha conseguido cerrar.

BARCELONA, 04/10/2026.- La defensa del Barcelona Aicha Camara (i) pelea un balón con la delantera colombiana del Real Madrid Linda Caicedo, durante el partido de Liga F entre el Barcelona y el Real Madrid disputado este domingo en el Camp Nou de Barcelona. EFE/ Alberto Estévez
La defensa del Barcelona Aicha Camara pelea un balón con la delantera del Real Madrid Linda Caicedo. EFE/ Alberto Estévez

El madridismo levanta la voz

El golpe también se ha hecho notar entre los aficionados del Real Madrid, que han llevado su enfado a las redes sociales después de una derrota que ha vuelto a tocar una de las heridas más sensibles de la sección. El marcador y, sobre todo, la forma de caer ante el Barcelona han provocado mensajes de incredulidad y hartazgo. “No podéis manchar así el escudo”, reprochaba un seguidor, mientras otro comparaba la situación con la del equipo masculino: “Si esto pasa en el masculino, el entrenador está fuera de inmediato”. El tono de las reacciones deja claro que, para una parte de la afición, el problema ya no es únicamente perder un Clásico, sino la manera en la que el equipo vuelve a quedar retratado ante su gran rival.

Pau Quesada tampoco ha escapado de ese malestar. “Por favor, que coja las riendas otros responsables, Quesada fuera ya. Esto es inaguantable”, reclamaba otro aficionado, señalando directamente al técnico tras el 7-0. Las críticas hacia el entrenador se suman así a un enfado que deja una idea clara: para una parte de la afición, la paciencia empieza a agotarse

BARCELONA, 04/10/2026.- La delantera del Barcelona Claudia Pina (i) celebra el primer gol de su equipo ante la jugadora del Real Madrid Athenea del Castillo durante el partido de Liga F disputado este domingo en el Camp Nou de Barcelona. EFE/ Alberto Estévez
La delantera del Barcelona Claudia Pina celebra el primer gol de su equipo ante la jugadora del Real Madrid Athenea del Castillo. EFE/ Alberto Estévez

¿Que le falta para acercarse al Barça?

El Real Madrid afrontó el verano con una apuesta evidente por cambiar su presente. Nueve incorporaciones llegaron a Valdebebas para elevar el nivel de una plantilla que ya había conseguido asentarse como una de las mejores de la Liga F. El mensaje parecía claro: si el objetivo era acercarse al Barcelona, había que reforzar el equipo. Pero el primer gran examen de la temporada ha dejado una conclusión difícil de esquivar: el dinero y los nombres todavía no han conseguido cambiar la historia.

Porque el Madrid llegaba al Clásico incluso con argumentos para pensar que esta vez podía ser diferente. Había empatado ante el Manchester City pocos días antes en un partido en el que compitió de tú a tú contra uno de los grandes de Europa, y en la Liga F se había instalado en la zona alta. Sin embargo, en el Camp Nou todo se deshizo en apenas media hora. El Barça marcó cinco goles antes del descanso y terminó firmando el 7-0, dejando claro que la distancia no se explica únicamente por una cuestión de momento o de forma.

Ahí aparece una de las grandes incógnitas que deja el golpe: si una renovación tan profunda no ha servido para reducir la diferencia en el escenario que más mide al Real Madrid, ¿qué debe cambiar ahora? El club ha demostrado que está dispuesto a invertir para mejorar la sección, pero el Clásico vuelve a señalar que construir un rival para el Barcelona exige algo más que acumular talento. El proyecto blanco ha dado pasos, pero su gran objetivo continúa estando muy lejos.