La crisis deportiva del Valencia CF Femenino ya se ha cobrado su primera víctima. El club valenciano ha hecho oficial la destitución de su entrenador, Mikel Crespo, tras el histórico arranque en falso en la Liga F. Pese a que el conjunto che había mostrado competitividad sobre el césped cayendo por la mínima en la mayoría de sus encuentros, la última derrota ante el Athletic Club y la urgencia clasificatoria han agotado el crédito del entrenador vasco. Con este movimiento en el banquillo del Antonio Puchades, la dirección deportiva busca un sustituto inmediato para frenar la caída libre de un equipo que ocupa el último lugar de la clasificación. Así lo ha anunciado la entidad a través de un comunicado oficial.
🚨 Mikel Crespo deja de ser entrenador del Valencia Femenino.
El técnico del ascenso a Liga F ha sido destituido tras un inicio en el que no han sumado ni un punto en siete jornadas. https://t.co/EbjpprbgON
— Paula Lerín (@paulalerinm) October 20, 2026
Cero puntos de los 21 posibles. El conjunto valenciano está protagonizando uno de los peores arranques de la historia de la Liga F. La última jornada el Valencia CF perdió a domicilio frente al Athletic Club, otra derrota más por la mínima. Lejos de la frialdad de los números, la sensación no es tan catastrófica, como lo es no haber sumado ni un punto en siete jornadas. El Valencia CF es el equipo con peor diferencia de goles (-10), pero también ha perdido la mayoría de partidos por la mínima. Ha perdido 4 de las 7 jornadas por solo un gol de diferencia y las otras tres por una diferencia de dos goles.
La situación es límite debido a los puntos que no ha sumado aun el conjunto che, a nivel de sensaciones el Valencia ha competido en todos los partidos que ha disputado, pero mirando a la parte alta de la tabla, solo se ha enfrentado al Real Madrid. La crisis deportiva del conjunto che es evidente, pero la realidad es que el equipo compite todos los partidos pero, acaban decidiéndose por detalles que siempre han caído del lado contrario.
El factor psicológico
Más allá de los resultados, se encuentra la dinámica, el cuerpo técnico se enfrenta ahora a un reto mental al que hay que hacer frente para salir de la extrema situación en la que se encuentras el equipo. Encadenar siete derrotas consecutivas genera una losa mental y anímica difícil de levantar cada fin de semana. La ansiedad por inaugurar el casillero de puntos puede pasar factura en la toma de decisiones sobre el césped: precipitación en los últimos metros y un vértigo evidente cuando toca defender un resultado ajustado en los compases finales. El vestuario y el cuerpo técnico debe aferrarse a la competitividad mostrada en todos los partidos como argumento para creer, sabiendo que una sola victoria valdría para estrenar el casillero de los puntos y lo que es más importante aún, para darle la vuelta a esta dinámica tan negativa.
La exigencia del calendario
El margen de error cada vez es más corto y el calendario no da tregua. Si bien es cierto que el Valencia CF ya se ha medido a rivales de categoría como el Real Madrid o el Athletic Club, todavía tiene por delante partidos de máxima exigencia ante los grandes de la categoría y, sobre todo, duelos directos por la permanencia donde los puntos tienen un valor doble. Para revertir esta situación límite y evitar que la brecha con la salvación sea insalvable antes del parón navideño, la reacción pasa por el Antonio Puchades. Hacer de Paterna un fortín y reencontrarse con la victoria ante su afición, una cuestión de supervivencia en la máxima categoría del fútbol femenino español.
La calculadora de la permanencia
La historia reciente de la Liga F no invita precisamente al optimismo cuando el arranque en blanco se alarga tanto. En las últimas temporadas bajo el formato de 16 equipos y 30 jornadas, los clubes que encadenaron siete o más derrotas iniciales, acabaron sufriendo el el descenso a final de temporada. La estadística demuestra que un inicio con tales números, obliga al equipo a realizar una temporada casi perfecta para conseguir no descender, además del desgaste tanto físico como mental del que se suele apoderar la dinámica y que es tan complicado de darle la vuelta.
A partir de ahora, la calculadora entra en juego en las oficinas de Paterna. Históricamente, la barrera de la salvación en la máxima categoría del fútbol femenino español suele situarse en torno a los 26 o 28 puntos. El conjunto che suma en el casillero 0 puntos y faltan 23 jornadas por disputarse (69 puntos en juego), el Valencia CF necesita firmar números de equipo de media tabla alta para sobrevivir: está obligado a sumar cerca del 40% de los puntos restantes, lo que equivale a lograr al menos ocho o nueve victorias de aquí a mayo. Si el conjunto valenciano no logra alcanzar un colchón mínimo de entre 10 y 12 puntos antes de que concluya la primera vuelta, tendrá que protagonizar una segunda mitad de campeonato con un promedio superior a los 1,2 puntos por partido; un ritmo propio de los aspirantes a la zona noble que no admite tropiezos en los duelos directos.

