Hay noches europeas que se presentan con poco margen para el error. El Manchester City llegó al Joie Stadium como líder de la liga inglesa, con cuatro victorias en cuatro partidos y todavía invicto esta temporada. Enfrente estaba un Real Madrid que había comenzado su camino en Champions con un empate ante el PSG, mientras que las inglesas también habían dejado escapar dos puntos frente al Bayern. Dos equipos que ya habían comprobado en su estreno continental que nadie regala nada y que afrontaban la segunda jornada con la necesidad de dar un paso adelante.
Primera mitad blanca
El Madrid tardó segundos en dejar claro a qué había venido. Felicia Schröder tuvo la primera gran ocasión nada más arrancar, una oportunidad que pudo poner a las blancas por delante cuando el partido apenas había empezado. Era justo lo que había pedido Pau Quesada antes del encuentro: entrar desde el primer minuto con la intención de mandar. El City respondió poco después con un cabezazo al larguero que se quedó a milímetros del gol, pero el susto no cambió el guion. El Madrid seguía llevando la iniciativa.
Hasta que, a la media hora de partido, Linda Caicedo apareció para abrir el marcador. La colombiana recibió en campo propio, arrancó y dejó atrás metros y rivales antes de llegar al área. Allí recortó a la defensa y sacó un disparo cruzado ante el que nada pudo hacer Yamashita. Su carrera terminó en el 0-1 y en la ventaja que el Madrid llevaba buscando desde el comienzo.
El gol terminó de premiar una primera parte en la que el Madrid se sintió superior, cómodo con balón y capaz de hacer daño cada vez que encontraba espacios. Las de Pau Quesada se marcharon al vestuario por delante y con una sensación clara: habían firmado sus mejores 45 minutos de la temporada.

Una segunda mitad de ida y vuelta
La segunda mitad fue una auténtica montaña rusa. El City salió mucho mejor y, apenas cinco minutos después de la reanudación, encontró el empate tras un error del Madrid en la salida de balón. Shaw aprovechó el regalo para poner el 1-1 y devolver al partido al conjunto inglés. El gol sentó mal a las de Pau Quesada, que habían firmado una primera parte sobresaliente y veían cómo todo volvía a empezar.
Pero el Madrid supo reaccionar. Con el paso de los minutos volvió a hacerse con el control y generó varias ocasiones para recuperar la ventaja y llevarse el partido. La polémica llegó en los últimos compases, cuando el árbitro anuló un gol que habría dado la victoria a las blancas por un mal posicionamiento del propio colegiado en la jugada. Las jugadoras del Real Madrid protestaron airadamente la decisión, pero no hubo marcha atrás.

El Camp Nou, próximo destino
El conjunto blanco se queda con la sensación de haber competido de tú a tú ante uno de los equipos más en forma de Europa y de haber merecido más de lo que reflejó el marcador. El empate deja el sabor amargo de una ocasión que se escapó, pero también la certeza de que las de Pau Quesada pueden plantar cara en escenarios de máxima exigencia. Esa confianza puede ser el mejor punto de partida para lo que viene.
Porque el siguiente reto no será precisamente menor. El Real Madrid tendrá que cambiar el chip y poner la mirada en el Clásico, con el Camp Nou como escenario. Después de medirse al City y demostrar que puede jugar de igual a igual ante uno de los grandes del continente, las blancas afrontarán otro examen de altura con el objetivo de convertir las buenas sensaciones de Manchester en un impulso para la próxima cita.

