España cambiará la forma en la que mide uno de los principales problemas de su sistema sanitario. El Ministerio de Sanidad prepara un nuevo real decreto para actualizar las reglas de las listas de espera de Sanidad, un sistema que actualmente se rige por una norma aprobada hace más de veinte años. La reforma pretende establecer criterios comunes para todas las comunidades autónomas y medir con mayor precisión cuánto tiempo transcurre realmente desde que un profesional indica una consulta, una prueba o una operación hasta que el paciente recibe la asistencia.
El cambio llega con más de 850.000 personas esperando una intervención quirúrgica no urgente. Según el último informe consolidado del Sistema Nacional de Salud, actualizado por el Ministerio de Sanidad el pasado 24 de septiembre tras una rectificación de los datos de Castilla-La Mancha, a cierre de 2025 había exactamente 853.740 pacientes pendientes de pasar por quirófano.
La espera media nacional se situó en 122 días, cuatro menos que un año antes, aunque las diferencias territoriales siguen siendo enormes. Andalucía alcanzaba una demora media de 173 días, Cataluña de 142 y Aragón de 135. En el extremo contrario, Madrid registraba 50 días, País Vasco 64 y Galicia 73.
La espera empezará a contar desde que el médico la indique
Una de las principales novedades de las nuevas listas de espera de Sanidad afectará al momento exacto en el que empieza a correr el reloj. El proyecto establece que la demora comenzará a contabilizarse desde la fecha de la indicación facultativa, es decir, desde que el profesional sanitario determina que el paciente necesita una consulta, una prueba diagnóstica o una intervención.
El enfermo podrá incorporarse administrativamente al registro hasta cinco días naturales después, pero ese margen no retrasará el inicio oficial de la espera. Sanidad pretende así que el indicador refleje mejor el tiempo real que pasa el paciente esperando asistencia y reducir las diferencias existentes entre los sistemas utilizados por las comunidades autónomas.
La futura norma también prohibirá expresamente las listas, bolsas o registros paralelos de personas pendientes de atención sanitaria. El objetivo es que los pacientes que esperan una prestación aparezcan dentro del sistema oficial y que los datos publicados permitan comparar con criterios homogéneos la situación de los distintos servicios de salud.
También cambiará lo que ocurre con las derivaciones a centros concertados. Un paciente enviado desde la sanidad pública a un centro privado concertado continuará figurando en la lista hasta que se confirme que ha recibido realmente la asistencia indicada. La simple derivación, por tanto, no bastará para retirarlo del cómputo.
184.748 pacientes llevan más de seis meses esperando

Los últimos datos disponibles muestran por qué cualquier cambio en las listas de espera de Sanidad afecta a cientos de miles de personas. De los 853.740 pacientes pendientes de una operación al finalizar 2025, un total de 184.748 llevaban más de seis meses esperando. Representaban el 21,6% del total.
Las diferencias también aparecen al observar las especialidades. Cirugía Plástica registraba una demora media de 268 días, seguida por Neurocirugía, con 172, y Otorrinolaringología, con 142. Dermatología se situaba en 64 días y Cirugía Cardíaca en 88.
La saturación no termina en los quirófanos. Para acceder por primera vez a una consulta hospitalaria especializada, la demora media nacional era de 102 días. A cierre de 2025 había 84,42 pacientes por cada 1.000 habitantes esperando una cita y el 61,3% llevaba más de 60 días aguardando.
Atención Primaria entrará en las estadísticas nacionales
La reforma ampliará considerablemente el alcance del sistema. Por primera vez, las listas de espera de Sanidad incorporarán información homogénea sobre Atención Primaria. El Ministerio quiere medir cuánto tarda un ciudadano en obtener una cita con medicina de familia, pediatría o enfermería y conocer qué porcentaje consigue ser atendido durante los primeros días.
También se contabilizarán los pacientes que esperan más de diez días hábiles y situaciones especialmente relevantes que hasta ahora resultaban difíciles de comparar, como las personas que intentan solicitar una cita pero no encuentran ningún hueco disponible. El nuevo modelo analizará además la atención domiciliaria y la continuidad asistencial con el profesional habitual.
Salud Mental será otro de los ámbitos incorporados de forma específica. El Ministerio justificó la reforma por el aumento de la demanda asistencial y por la falta actual de información suficientemente homogénea sobre las demoras de las consultas hospitalarias de salud mental entre comunidades autónomas.
Los pacientes podrán conocer cuánto tiempo llevan esperando

El proyecto también pretende cambiar la información que recibe cada ciudadano. Los pacientes podrán consultar su posición dentro del proceso, cuántos días llevan esperando y cuál es la demora estimada para la atención que necesitan, utilizando los mecanismos que habilite cada servicio autonómico de salud.
La publicación de datos será además más frecuente. Frente al actual sistema semestral, Sanidad pretende ofrecer información trimestral alimentada con datos mensuales, incluyendo indicadores sobre las demoras más prolongadas, la prioridad clínica y aquellos pacientes que permanecen dentro de las listas de espera de Sanidad sin disponer todavía de una cita asignada.
La reforma aún debe completar su tramitación y el nuevo real decreto no ha entrado en vigor. Hasta entonces seguirá aplicándose el modelo establecido en 2003. Pero el cambio planteado por Sanidad modifica una cuestión esencial: no busca únicamente saber cuántas personas están esperando, sino medir desde cuándo esperan realmente y evitar que una parte de esa demora quede fuera de las estadísticas oficiales.
