Las despedidas de soltero en Zaragoza tendrán nuevos límites si prospera la futura ordenanza cívica que prepara el Ayuntamiento. La norma, que el Gobierno municipal quiere llevar a aprobación en los próximos meses, contempla sanciones de hasta 3.000 euros para determinados comportamientos incívicos en el espacio público. El objetivo no es prohibir cualquier celebración, sino castigar aquellas que deriven en molestias, ruido, uso de elementos sexuales ofensivos o conductas que alteren la convivencia vecinal.
El Ayuntamiento de Zaragoza lleva meses trabajando en una nueva Ordenanza Municipal Cívica y de Convivencia Ciudadana. La alcaldesa, Natalia Chueca, anunció en enero el inicio del proceso con una consulta pública previa para recoger aportaciones de vecinos y entidades sociales. Según explicó entonces el consistorio, la intención es unificar en un único texto conductas que ahora están repartidas en distintas ordenanzas sectoriales y cubrir el vacío normativo que quedó tras la derogación de la antigua ordenanza de 2008.
Las despedidas de soltero en Zaragoza, bajo vigilancia
Uno de los puntos más llamativos de la futura norma afecta directamente a las despedidas de soltero en Zaragoza. La ciudad ha visto cómo este tipo de celebraciones se han reactivado en los últimos meses, especialmente en zonas de ocio y hostelería. Los empresarios del sector ya habían pedido al Ayuntamiento más control ante grupos que entran en bares con megáfonos, cánticos, disfraces de carácter sexual o comportamientos que pueden resultar molestos para clientes, trabajadores y vecinos.
La nueva ordenanza no pondrá el foco en la celebración en sí, sino en las conductas asociadas. Las despedidas de soltero en Zaragoza podrán ser sancionadas como infracción grave cuando incluyan complementos de carácter sexual en la vía pública o cuando generen “alboroto, gritos, cantos, silbidos y usos de altavoces” que puedan molestar al vecindario. Es decir, el Ayuntamiento busca cortar las escenas más invasivas, no impedir que un grupo celebre una boda pendiente.
La medida encaja en una tendencia que ya han seguido otras ciudades españolas. Córdoba, por ejemplo, aprobó en marzo una ordenanza de convivencia que regula las despedidas de soltero y contempla multas de entre 750 y 3.000 euros para determinados incumplimientos, incluidos elementos sexuales ofensivos y botellones en la vía pública.
Pintadas, suciedad y daños al mobiliario público

Aunque las despedidas de soltero en Zaragoza son uno de los elementos más vistosos de la nueva ordenanza, no son el único frente. Las sanciones más altas se reservan para las pintadas en edificios públicos, mobiliario urbano o Bienes de Interés Cultural cuando su limpieza pueda deteriorar la superficie. En esos casos, las multas podrán llegar a los 3.000 euros, siempre que los hechos no constituyan delito.
El problema preocupa especialmente al Ayuntamiento por el coste de limpieza y reparación. Según la información publicada por Heraldo de Aragón, los operarios limpian una media de 90 pintadas al día y el gasto anual asociado ronda los 25.920 euros. La futura norma también prevé que los autores paguen el coste de reparación o reposición de los bienes dañados, de forma que la sanción económica no sea la única consecuencia.
La ordenanza también incorporará sanciones por arrojar colillas, chicles o basura a la vía pública, no recoger las deyecciones de mascotas o no diluir la orina de los perros con líquido desinfectante. Son conductas que ya se venían castigando a través de la normativa de limpieza, pero que ahora pasarán a integrarse en un marco más amplio de protección del espacio público.
Multas de hasta 3.000 euros por conductas graves

La futura ordenanza contempla distintas escalas sancionadoras. Las infracciones graves podrán moverse entre los 750 y los 1.500 euros, aunque algunas conductas, como determinadas pintadas, pueden alcanzar los 3.000 euros. Entre esas faltas graves también se incluirán actos discriminatorios contra la dignidad de las personas, como insultos o humillaciones en el espacio público.
Otro de los puntos incluidos en el texto será la prostitución en la vía pública. Una materia que varias ciudades han ido incorporando a sus ordenanzas cívicas de nueva generación. El objetivo declarado del Ayuntamiento es reforzar la convivencia y evitar que determinados usos del espacio común afecten al descanso, la seguridad o la dignidad de los demás.
En el caso de las despedidas de soltero en Zaragoza, el mensaje es claro: el problema no será celebrar, sino convertir la calle en un escenario de ruido, provocación o molestias continuadas. La ciudad quiere evitar que determinadas zonas se conviertan en puntos de conflicto entre ocio, hostelería y vida vecinal.
