Aragón

Zaragoza pedirá a la Unesco convertir a la Virgen del Pilar en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

El Ayuntamiento reorienta su estrategia y apuesta por presentar la devoción pilarista, sus fiestas y sus prácticas culturales ante la Unesco

Virgen del Pilar - Sociedad
Escultura de la Virgen del Pilar.
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Zaragoza ha decidido cambiar el camino para llevar a la Virgen del Pilar hasta la Unesco. El Ayuntamiento parece haber dejado atrás la idea inicial de solicitar que la plaza del Pilar y su entorno fueran reconocidos como Patrimonio de la Humanidad y trabaja ahora en una vía distinta: pedir que la devoción a la Virgen del Pilar sea declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La alcaldesa, Natalia Chueca, explicó este giro durante la presentación del nuevo alumbrado de la catedral de la Seo, al admitir que los técnicos ven “pocas posibilidades” en el ámbito material y consideran más viable una candidatura inmaterial vinculada a la devoción a ‘la Pilarica’.

El cambio no es menor. No se trata de presentar ante la Unesco una plaza, una basílica o un conjunto monumental, sino una tradición viva. En este caso, la Virgen del Pilar no sería evaluada como creencia religiosa, sino a través de las prácticas culturales asociadas a su devoción: fiestas, rituales, ofrendas, transmisión generacional, organización social, memoria colectiva y presencia comunitaria.

De la plaza del Pilar a la devoción popular

Zaragoza pedirá a la Unesco convertir a la Virgen del Pilar en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad
Turistas y mañicos admirando la ofrenda floral en la plaza del Pilar frente a la basílica tras las famosas Fiestas del Pilar.
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La idea de solicitar algún tipo de reconocimiento internacional para el entorno del Pilar no es nueva. El proyecto empezó a moverse con discreción en 2020. Sin embargo, el Ayuntamiento evitó entonces darle demasiado protagonismo para no interferir con la candidatura de la jota aragonesa. Más tarde, en enero de 2025, el pleno municipal aprobó por unanimidad impulsar la declaración de la plaza del Pilar y su entorno como Patrimonio de la Humanidad, incluyendo la basílica del Pilar, la Seo y la Lonja.

Ahora, sin embargo, la estrategia cambia. El patrimonio material exige acreditar un valor universal excepcional, cumplir criterios muy exigentes y superar un proceso técnico complejo. La propia Unesco recuerda que las candidaturas a la Lista del Patrimonio Mundial deben demostrar ese valor universal y ajustarse a criterios de selección específicos, algo que puede complicar mucho una propuesta basada en un espacio urbano ya transformado y con múltiples usos contemporáneos.

La vía inmaterial abre otro escenario. La Unesco no protege solo monumentos, sino también expresiones culturales que una comunidad reconoce como parte de su identidad. En esa lógica encaja mejor la Virgen del Pilar como fenómeno social, religioso y cultural: la Ofrenda de Flores, las Fiestas del Pilar, la transmisión familiar de la devoción, la relación con la Hispanidad y la proyección de la imagen pilarista más allá de Zaragoza.

Qué tendría que demostrar Zaragoza ante la Unesco

Zaragoza pedirá a la Unesco convertir a la Virgen del Pilar en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad
Imagen de la Santa Capilla de Nuestra Señora del Pilar.
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La candidatura de la Virgen del Pilar no sería automática ni sencilla. Para que una manifestación entre en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, el Estado que presenta la propuesta debe acreditar que se trata de un elemento vivo, reconocido por una comunidad, transmitido entre generaciones y acompañado de medidas de salvaguardia. La Unesco exige que los expedientes expliquen qué comunidades participan, cómo se protege la tradición y por qué su inscripción contribuiría a visibilizar el patrimonio cultural inmaterial.

España tendría que canalizar la propuesta a través de los cauces oficiales, con participación del Gobierno central. Además, sería necesario documentar la continuidad histórica de la devoción, su arraigo popular, el papel de las instituciones y cofradías, la implicación de la ciudadanía y la dimensión cultural de unas fiestas que cada año convierten Zaragoza en un centro de peregrinación, celebración y memoria colectiva.

El precedente existe. La Unesco ya ha reconocido expresiones de raíz religiosa cuando su valor cultural supera el ámbito estrictamente confesional. El Misterio de Elche, por ejemplo, figura como patrimonio inmaterial por ser un drama musical sagrado representado de forma continuada y ligado a una comunidad concreta. También la festividad de la Virgen de la Candelaria de Puno, en Perú, aparece en la Lista Representativa como celebración que integra rituales, música, danza y participación popular.

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