Con la pregunta “¿Está de acuerdo en que Alberta deje de formar parte de Canadá para convertirse en un Estado independiente?”, una iniciativa ciudadana logró reunir 300.000 firmas y forzar a la primera ministra Danielle Smith a convocar un referéndum para este lunes 19 de octubre. La premier aceptó la demanda del grupo denominado Stay Free Alberta, aunque con un matiz: la ciudadanía votará entre la opción de permanecer en el país o iniciar el proceso hacia un referéndum vinculante de independencia.
El movimiento independentista sostiene que Alberta, una provincia rica en petróleo y gas pero sin conexión marítima, aporta mucha riqueza al PIB del país, pero alega que sus necesidades son ignoradas por el gobierno federal de Ottawa. El epicentro del conflicto se centra en la cuestión energética: mientras que el gobierno federal habría priorizado políticas climáticas frente al sector energético, los separatistas afirman que una Alberta independiente retendría más riqueza aplicando sus propias políticas sobre el sector.

Inicialmente, la justicia rechazó la petición de realizar la consulta, pero en julio los impulsores de la iniciativa sobrepasaron el umbral de 220.000 firmas verificadas -por encima del umbral exigido-, lo que forzó al ejecutivo de Smith a aprobar una consulta inicial con una pregunta más moderada. La premier no es separatista, pero su base conservadora incluye votantes favorables a la independencia.
Mark Carney se opone
El primer ministro canadiense, el liberal Mark Carney, así como el líder conservador Pierre Poilievre, se oponen tajantemente a la iniciativa independentista. Desde Ottawa, aspiran a que la consulta muestra un resultado claro a favor de permanecer en Canadá y advierten de que una separación generaría incertidumbre económica, pérdida de inversiones y más desempleo.
Las encuestas citadas por la BBC dan mayoría a permanecer en Canadá, pero Carney ha insistido en que la participación será decisiva. Ya habían votado anticipadamente más de 450.000 personas antes de la jornada del 19 de octubre. La primera ministra Smith ya anticipó que no habrá segunda ronda en caso de que gane la opción unionista, aunque los promotores del referéndum aspiran a que la justicia pueda abrir la puerta a la convocatoria de una nueva consulta.

Aún quedan cuestiones sin resolver sobre cuándo estaría obligada Alberta a consultar a los pueblos indígenas respecto a un referéndum propuesto que podría afectar a los derechos derivados de los tratados. El Gobierno ha introducido cambios recientes en la legislación, entre ellos la eliminación de las normas que impedían celebrar dos referéndums sobre un mismo tema, así como la exigencia de que el referéndum se lleve a cabo dentro de un plazo determinado tras la presentación de una petición que haya prosperado.
En el peor momento
Stay Free Alberta avanzó al medio CBCNews que apostaría por promover un segundo referéndum sea cual sea el resultado de este lunes. Para el primer ministro Carney, que acudió este jueves a hacer campaña unionista en Calgary, el referéndum llega en el “peor tiempo posible” y llamó a la ciudadanía de Alberta a aportar un “resultado decisivo” en contra de la separación.
Carney avisó a la ciudadanía de Alberta que, pese a que los sondeos son favorables a la opción unionista, no deben fiarse. “La participación determinará el resultado”, dijo ante 7.000 congregados. El primer ministro hizo campaña del miedo con las amenazas anexionistas y los aranceles impuestos por Trump: “el mundo se ha vuelto más peligroso y dividido. Algunos fuera de nuestras fronteras están trabajando para quebrantarnos y así poder poseernos”.
Un referéndum similar al Brexit
Algunos, incluido Carney, han comparado el referéndum de Alberta con el Brexit (cuando el Reino Unido votó a favor de abandonar la Unión Europea en 2016), advirtiendo que una votación a favor de la salida podría acarrear consecuencias económicas imprevistas. No obstante, el primer ministro reconoció que “algunas de las frustraciones que expresan ciudadanos de Alberta se han sentido reales”. Por ello, prometió más apoyo del gobierno federal a la industria energética de la provincia.
Junto con la votación sobre la separación, los habitantes de Alberta también se pronunciarán sobre otras nueve cuestiones, centradas en si la provincia debería tener un mayor control sobre su sistema de inmigración. Carney instó a sus partidarios a “votar no a las nueve”, evidenciando así sus discrepancias con la conservadora Smith, quien incluyó estas cuestiones en la papeleta y ha pedido a los habitantes de Alberta que las respalden.

