Crisis en el Gobierno de Starmer

Goteo de dimisiones: tres ministras abandonan a Starmer

Las ministras encargadas de proteger a las víctimas y combatir la violencia machista abandonan el Gobierno británico. El primer ministro se niega a dimitir, pero el malestar en sus filas aumenta

Starmer
Jess Phillips, Alex Davies Jones y Miatta Fahnbulleh han dimitido
KiloyCuart

El mandato de Keir Starmer como primer ministro de Reino Unido se enfrenta a su prueba más dura hasta la fecha. Tras los devastadores resultados de las elecciones locales, tres ministras han dimitido de su Gobierno en un solo día, y más de 80 diputados laboristas le han pedido públicamente que abandone el cargo o que establezca un calendario para su salida.

Las mujeres que abandonan el barco

Las dimisiones más llamativas fueron las de dos ministras británicas cuyo trabajo se centraba en la protección de las mujeres y las niñas. Jess Phillips, ministra de Protección, reconoció que había pasado años luchando para reducir la violencia contra las mujeres y las niñas antes de entrar en el Gobierno de Starmer y dejó claro que los avances en esta materia habían sido dolorosamente lentos.

En su carta de renuncia, Phillips escribió que “el cambio real y la dirección en este ámbito solían provenir de las amenazas que yo misma lanzaba ante errores catastróficos”, y añadió que la renuencia del primer ministro a buscar la confrontación le había costado muy caro al Gobierno. “El deseo de no entrar en discusiones significa que rara vez planteamos argumentos, lo que deja las oportunidades de progreso estancadas y retrasadas”, escribió la ya ex ministra.

“Creo que, en el fondo, eres un buen hombre, que se preocupa por las cosas correctas; sin embargo, he visto de primera mano que eso no es suficiente”, aseveró Phillips. La titular de Protección concluye su carta afirmando que no puede seguir prestando servicio “bajo el liderazgo actual”.

Fuentes internas indicaron a la BBC que había una frustración generalizada por el ritmo de aplicación de las políticas contra la violencia hacia las mujeres y las niñas. Un miembro del personal declaró a la cadena británica que no parecía que el tema fuera una prioridad para el Gobierno, y que esa era, en última instancia, la razón por la que Phillips sintió que tenía que dimitir.

En la misma línea, Alex Davies-Jones, ministra de Víctimas y Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres y las Niñas, también dimitió, calificando los resultados electorales de “catastróficos”. En su carta, le recordó a Starmer que el Partido Laborista había esperado catorce años para volver al poder y que el momento actual exigía “una acción audaz y radical”. Le imploró que “actuara en interés del país y estableciera un calendario para su salida”.

Ambas mujeres habían dedicado sus carreras ministeriales a la misma causa: la protección de las víctimas. Su salida simultánea envió una señal contundente sobre el estado del Gobierno que dejaban atrás.

La tercera dimisión y la rebelión generalizada

La secretaria de Estado encargada de Vivienda, Comunidades y Gobierno Local, Miatta Fahnbulleh, también ha dimitido este mismo martes, convirtiéndose en la tercera en abandonar el cargo. Las dimisiones se produjeron tras la negativa de Starmer a dar un paso a un lado tras las derrotas en las elecciones locales, una decisión que ha avivado las tensiones dentro de su propio partido.

El goteo no ha cesado. Tras las dimisiones femeninas, por la tarde ha dejado su cargo el secretario de Estado de Innovación sanitaria Zubir Ahmed. En una carta a Starmer, le ha pedido que deje su cargo, pues es un “deber nacional”.

Más de 80 diputados laboristas han declarado públicamente que Starmer debería dimitir o fijar una fecha para su salida. El umbral para una moción de censura formal -el 20% de los diputados laboristas, actualmente 81- está al alcance de la mano.

Un partido dividido

Más de 100 diputados de base y secretarios parlamentarios del Partido Laborista firmaron una carta de respuesta en la que argumentaban que “no es momento para una contienda por el liderazgo”. La carta reconocía que los resultados electorales habían sido “devastadoramente duros” y hacía un llamamiento al partido para que se uniera en torno a la consecución del cambio. Los organizadores afirmaron que el número de firmas seguía aumentando.

El bando pro-Starmer supera actualmente en número a quienes piden su destitución, pero por muy poco.

Mientras, en las filas laboristas ya hay quien aparece en las quinielas para suceder a Starmer. El actual ministro de Sanidad, Wes Streeting; la exviceprimera ministra, Angela Rayner; y el alcalde de Gran Mánchester, Andy Burnham. Ninguno de los tres ha confirmado públicamente su intención de presentarse.

Por su parte, Starmer presidió una reunión del Comité de Respuesta a Oriente Medio y una fuente de Downing Street afirmó a la BBC que el primer ministro seguía “centrado en cumplir con las familias de todo Reino Unido”.