“Si tuviera que darle un consejo a mi hijo sobre con qué clase de chica debería casarse. Entre una chica fascinante que ha cambiado diversos novios, ha puesto los cuernos… Y otra más seria, más fiable, con los pies en la tierra, una buena madre. Le diría: elige la segunda. La que te parece más fascinante, pero te traiciona. ¿Prefieres a una mujer así o a la mujer seria… esa que quizás lleva la falda un poco más larga?”. Esas fueron las palabras del ministro de Exteriores y vicepresidente italiano, Antonio Tajani, hace solo unos días que desencadenaron una ola de críticas desde todos los ámbitos de la sociedad italiana: el político, con la oposición condenando su comportamiento, pero también el de la sociedad, especialmente muchas mujeres que decidieron con ironía denunciar sus comentarios machistas en redes sociales.
Convertido en un meme, caracterizado con faldas más cortas, con tutús, o vestido con el característico traje rojo con cofia blanca de ‘El cuento de la criada’ (serie distópica sobre un mundo donde las mujeres viven en una sociedad totalitaria sin derechos), el ministro se ha visto obligado a pedir perdón. Desde Nueva York ha dicho que “jamás” había pretendido ofender a las mujeres. En el contexto de aquel discurso incendiario intentaba, con muy poco gusto, comparar a los distintos partidos de derechas defendiendo una derecha, la suya, más institucional, ante la nueva y descarada derecha, sin límites, de Futuro Nazionale del ex militar Roberto Vannacci.
De hecho, precisamente Vannacci, metido de lleno en su papel de nueva “estrella” de la política italiana aprovechó el momento para llevar su comentario más allá y soltó en directo en el canal de noticias SkyTg24 que “entre una falda larga y una corta, yo las prefiero siempre sin falda”. La primera ministra Giorgia Meloni, por su parte, cuando la polémica ya había llenado la prensa nacional e internacional, preguntada por periodistas, intentó quitar hierro al asunto “simplemente fue una frase que le salió mal. No le daría más importancia”.
Con l’approvazione definitiva della legge sul nucleare sostenibile, l’Italia compie una scelta storica e torna a guardare al futuro con pragmatismo. Forza Italia ha creduto fin dall’inizio nella necessità di superare vecchi pregiudizi ideologici e di riportare il nucleare nel mix… pic.twitter.com/JwzrxDEDYx
— Antonio Tajani (@Antonio_Tajani) September 23, 2026
Nada más lejos de la realidad, porque las palabras del ministro Tajani han tenido respuestas de todo tipo. Esta semana, once senadoras de diferentes partidos de la oposición se presentaron en el Parlamento italiano con faldas cortas para reivindicar la libertad de las mujeres.
“El ministro se ha disculpado, pero no se ha dado cuenta de que esas palabras salieron de su boca porque él pensaba que eran correctas, y no se ha percatado de que, por el contrario, son una expresión del patriarcado. Este es el ejemplo clásico de que el patriarcado existe y, en muchas circunstancias, es inconsciente”, aseveró Simona Flavia Malpezzi, senadora del Partido Democrático.
El Gobierno prohíbe el niqab y el burka en las aulas
En el ambiente preelectoral que invade Italia desde este verano, especialmente por el ascenso del partido ultra de Vannacci, el Gobierno ha decidido aprobar un decreto con algunas medidas de gran carácter simbólico. Meloni había anunciado el domingo en un evento de las juventudes de su partido, Gioventù Nazionale, el objetivo de establecer el límite de un 30% de extranjeros en las aulas italianas y la prohibición del uso de niqab y burka en los centros educativos.
Ambas se hicieron realidad tras haber sido aprobadas por el Consejo de Ministros este jueves pero con varios matices que, según ha ido reconstruyendo la prensa italiana, ha querido introducir el presidente de la República Sergio Mattarella que esta semana, cuando ya se sabían las intenciones de Meloni sobre estas normas, defendió una “escuela para todos”. De hecho, tanto una como otra dejan poco espacio en la aplicación y suponen más una guerra ideológica. En la mayoría de partes del país no existe la necesidad de imponer este límite porque el número de extranjeros no es relevante. Además, en el caso de la prohibición del uso del velo total supone una medida más estética que real, debido a la poca presencia, explican expertos, de este tipo de prendas religiosas en las aulas italianas. Según datos de La Tecnica della Scuola, solo una alumna por cada 660 clases en Italia lleva burka.

