Las elecciones de mitad de legislatura del 3 de noviembre supondrán una prueba crucial para la representación política de las mujeres en Estados Unidos. En las contiendas por el Congreso, las gobernaciones y las legislaturas estatales, las candidatas han batido nuevos récords y abren la puerta a hitos históricos. Pero el número récord de candidatas en las papeletas no se traduce necesariamente en un mayor poder en los cargos electos.
Estos comicios de medio mandato -conocidos como “midterm”- suelen ser una prueba de fuego para el presidente en ejercicio. La lucha por el control del Congreso supone que la dirección política de Estados Unidos está en juego el 3-N. Para Justin Whitely Holmes, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Northern Iowa, el contexto político general podría resultar especialmente complicado para los republicanos. “Las elecciones de mitad de legislatura son siempre, al menos de forma implícita, un referéndum sobre el presidente“, explica Holmes a Artículo14. Con los índices de aprobación de Trump situados entre el 30% y el 40% en las distintas encuestas, queda claro el descontento por los precios y la guerra en Irán. “En conjunto, este es un mal año para presentarse como republicano“, indica el profesor.

Volviendo a la representación femenina, la cuestión es si las candidatas podrán traducir el clima político actual en avances duraderos en materia de representación.
Cifras récord
Según los datos del Centro para las Mujeres Estadounidenses y la Política (CAWP), una unidad de investigación del Instituto Eagleton de Política de la Universidad de Rutgers, un número récord de 590 mujeres se presentan como candidatas a la Cámara de Representantes de EE UU este 2026. Las mujeres demócratas representan 402 de esas candidaturas, lo que supone un nuevo récord. El número de mujeres que se presentan al Senado también ha aumentado desde 2024.
Sin embargo, las mujeres siguen infrarrepresentadas entre los candidatos de los principales partidos. Ellas representan el 31,8% de los candidatos a la Cámara de Representantes y tan sólo el 26,8% de los candidatos al Senado. La brecha partidista es llamativa: las mujeres representan el 45,5% de los candidatos demócratas a la Cámara de Representantes, frente a solo el 17,6% de los candidatos republicanos. En las elecciones al Senado, las cifras son del 28,6% y el 13,9%, respectivamente.
El panorama de las elecciones a gobernador ofrece otro récord. 84 mujeres se presentaron a gobernadora, incluidas 51 demócratas, mientras que un récord de 26 mujeres se convirtieron en candidatas para las elecciones generales. Las mujeres representan el 35,1% del total de candidatos a gobernador, alcanzando el 52,8% entre los demócratas, pero solo el 18,4% entre los republicanos.

A nivel legislativo estatal, el CAWP registró una cifra récord de 3.794 mujeres entre los candidatos de los principales partidos, superando el máximo anterior de 3.621 alcanzado en 2022. “El descenso en las candidaturas y nominaciones de mujeres que observamos en 2024 se ha revertido en gran medida en 2026, con algunos récords nuevos y notables este año, especialmente entre los demócratas”, manifestó Debbie Walsh, directora del CAWP, en un seminario en Zoom, en el que estuvo Artículo14. “Pero aún nos queda trabajo por hacer para cerrar la brecha de género en las candidaturas, las nominaciones y el acceso a los cargos públicos”, contextualizó Walsh.
Las que podrían hacer historia
Varias contiendas podrían suponer hitos importantes, especialmente para las mujeres de color. En el Senado, Penny Flanagan, de Minnesota, y Mary Peltola, de Alaska, podrían convertirse en las primeras mujeres nativas americanas en formar parte de la Cámara. Si Juliana Stratton gana en Illinois, por primera vez habría tres mujeres negras ejerciendo simultáneamente en el Senado. A lo largo de toda su historia, solo cinco mujeres negras han formado parte de la cámara.

En cuanto a la Cámara de Representantes, Mila Kiros, en Colorado, podría convertirse en la primera mujer negra en representar al estado en el Congreso, mientras que Claire Valdez, en Nueva York, podría convertirse en la primera mujer indígena americana en ocupar un escaño en el Congreso por dicho estado. Denise Powell, en Nebraska, podría convertirse en la primera congresista latina del estado.
La edad y la trayectoria profesional también son características destacadas del grupo de candidatas. La directora de investigación del CAWP, Kelly Dittmar, destacó el número de mujeres jóvenes que están en condiciones de entrar en la Cámara de Representantes: 10 de las 15 mujeres no titulares que actualmente figuran como favoritas para ganar tienen menos de 50 años, y ocho tienen 45 años o menos.
En cuanto a la carrera a la gobernación, Minnesota y Tennessee están a punto de elegir a sus primeras gobernadoras, mientras que Amy Acton, en Ohio, podría convertirse en la primera mujer elegida gobernadora en ese estado. Deb Haaland, en Nuevo México, es la favorita para convertirse en la primera mujer nativa americana en ocupar el cargo de gobernadora en la historia de Estados Unidos. En Georgia, Keisha Lance Bottoms podría convertirse en la primera mujer negra gobernadora del país si gana unas elecciones que, por el momento, se consideran reñidas.

Cuatro estados -Massachusetts, Míchigan, Nuevo México y Nueva York- también cuentan con candidaturas compuestas íntegramente por mujeres para los cargos de gobernadora y vicegobernadora, igualando el récord establecido en 2022.
Más candidatas no garantiza más representación
A pesar de estas posibilidades históricas, desde el CAWP señalan que las perspectivas de representación femenina en el Congreso siguen siendo inciertas. Las mujeres ocupan actualmente 27 escaños en el Senado, una cifra récord. Sin embargo, el análisis del CAWP sugiere que es poco probable que su número aumente en 2027 y que incluso podría disminuir. Cuatro senadoras en el cargo no se presentan a la reelección, mientras que otras dos, Amy Klobuchar y Marsha Blackburn, son las candidatas favoritas a la gobernación de Minnesota y Tennessee, respectivamente. Si se producen esas bajas, al menos seis mujeres que no ocupan actualmente un escaño tendrían que ganar un escaño en el Senado para mantener los niveles actuales de representación.

En la Cámara de Representantes, actualmente hay 125 mujeres en el cargo, por debajo del récord de 127. Diecisiete mujeres abandonan sus escaños, y 15 mujeres que no son titulares figuran actualmente como favoritas para ganar. El resultado final dependerá de una serie de contiendas reñidas. “En última instancia, los datos de resultados que más importarán serán los que reflejen cómo les va a las mujeres el 3 de noviembre”, auguró Dittmar.
También advirtió que no hay que dar por sentado que este año se repetirá el avance de 2018, cuando un número récord de 36 nuevas mujeres entraron en la Cámara de Representantes. Walsh señaló que, aunque 2026 comparte algunas características con aquellas elecciones, “la atención general y el impulso en torno a la elección de mujeres son menos evidentes este año que en 2018“.
El dinero y los donantes
La financiación de las campañas sigue siendo otro obstáculo. Kira Sanbonmatsu, investigadora sénior del CAWP, descubrió que los hombres han aportado el 59% de todo el dinero donado a los candidatos al Congreso en 2026, frente al 41% procedente de mujeres. Las mujeres están mejor representadas entre los donantes de pequeñas cantidades, mientras que los hombres destacan más entre los que aportan grandes sumas. La investigación también reveló que la persona que más fondos recaudó en casi todos los grupos de candidatos analizados era un hombre.
Las mujeres constituyen la mayoría de los donantes únicos a los candidatos al Congreso, en gran parte debido a su participación en las donaciones a los demócratas. Las mujeres han aportado el 46% del dinero donado a los candidatos demócratas, frente al 30% de las contribuciones a los republicanos.

Para Sanbonmatsu, estas diferencias apuntan a un entorno de recaudación de fondos potencialmente más difícil para las mujeres. Las disparidades son especialmente pronunciadas entre las mujeres negras, las latinas y las asiático-americanas, que están infrarrepresentadas en el total de las contribuciones.
Y es que el reto femenino va más allá de ganar las elecciones individuales. Es necesario reclutar, nominar, elegir y apoyar a más mujeres, independientemente de su afiliación política, si se quiere que la representación se acerque a la paridad. “Son necesarios esfuerzos deliberados para abordar el problema de la infrarrepresentación política de las mujeres en todos los partidos si queremos alcanzar la paridad de género, desde la fase de presentación de candidaturas hasta el acceso a los cargos públicos”, concluyó Walsh.
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