En una decisión considerada como un bofetón a los postulados de Estados Unidos e Israel, el comité del Premio Nobel de la Paz decidió otorgar el prestigioso reconocimiento a Navi Pillay, mujer que lideró la comisión de la ONU que acusó al estado judío de cometer un genocidio contra el pueblo palestino por la ofensiva bélica perpetrada en la Franja de Gaza.
La ganadora del Nobel, nacida en Suráfrica y ex jefa de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, fue reconocida por sus esfuerzos para promover la paz y la legislación internacional. Tanto el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu como el presidente estadounidense Donald Trump rechazaron sus acusaciones de genocidio contra Israel, una causa que todavía debe ser aclarada por la justicia internacional. Tras el atentado de Hamás del 7 de octubre de 2023, en que 1.200 israelíes fueron asesinados y 251 secuestrados, se calcula que el Ejército israelí mató a 74.000 gazatíes, incluidos miles de combatientes.
Ya antes de recibir el premio, voces de Israel acusaron a Pillay de ser una “proxy de Hamás, que históricamente sostenía “postulados antiisraelíes y antisemitas”. No obstante, el comité de los Premios Nobel la concibe como “una fuente de esperanza e inspiración para todos aquellos que quieren lograr un mundo más pacífico”.

A Trump no le parece que las intenciones de la galardonada sean pacíficas, por lo que horas después de conocer el dictamen su ejecutivo ordenó imponer sanciones sobre la Corte Penal Internacional (CPI), organismo del cual Pillay también fue juez en el pasado. La medida añade más leña al fuego de las ya tensas relaciones entre Washington y sus aliados europeos, con los que las diferencias surgidas por la imposición de aranceles, la guerra en Ucrania o el gasto en defensa han comportado un deterioro sin precedentes de las relaciones bilaterales.
El secretario de estado norteamericano, Marco Rubio, aseveró que “el presidente Trump nunca permitirá que la CPI juzgue a americanos. Por ello, los Estados Unidos imponen hoy sanciones”. Y agregó: “Prohibiremos las transacciones con este tribunal renegado, cortando sus recursos y paralizando su capacidad de operar”. Desde el CPI, el vicefiscal Nazhat Shameen Khan señaló que la actitud de la Casa Blanca “debe ser condenada” y que el trabajo de la corte no se detendrá.
Washington mostró en los últimos años su enojo público con las ordenes de arresto emitidas por la corte contra Netanyahu y otros oficiales israelíes, así como por una investigación pasada sobre la conducta de soldados estadounidenses que lucharon en la guerra de Afganistán. El tribunal, fundado en 2002 para enjuiciar crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio, cuenta con 125 países miembros, incluidos todos los países de la UE y todos los miembros de la OTAN, a excepción de Estados Unidos y Turquía.

El momento y lugar en que Pillay recibió el galardón no está exento de simbolismo. Mientras Israel considera la decisión como un “uso grotesco de un primo que legitima el odio antiisraelí y el prejuicio” o que “Goebbels (jefe de la propaganda nazi) seguro que está aplaudiendo desde el infierno”, la galardonada estaba atendiendo un foro de legalidad internacional en Núremberg (Alemania), ciudad en que se realizaron los juicios para ajusticiar a los criminales de guerra nazi y se sentaron las bases de las leyes internacionales post Segunda Guerra Mundial.
Al recibir el premio, Pillay lo dedicó a los “supervivientes de los crímenes internacionales”, e hizo un llamado a todos los líderes mundiales a respetar las instituciones legales que tratan de proteger la legislación internacional. Pero sus palabras no convencieron al ministerio de Exteriores israelí, que denunció su “motivación política de demonizar a Israel y promover la mentira del genocidio”.
Pillay presidió la Comisión de Investigación sobre los Territorios Palestinos Ocupados e Israel, creada en 2021 por el Consejo de Derechos Humanos, órgano respaldado por la ONU. Hace un año, la comisión concluyó que Israel era responsable de genocidio en Gaza, con la intención específica de destruir a los palestinos de la franja. El Ejército israelí alega que su ofensiva se centró en combatir a Hamás, una organización terrorista que emplea infraestructuras civiles deliberadamente como parte de su estrategia de guerra.

Cuando lideró la comisión, Pillay declaró que encontró “miles de piezas de información que demuestran la intención genocida” de la ofensiva israelí. Además, la comisión dictaminó que el presidente, el primer ministro y el ex ministro de defensa hebreos “incitaron para la comisión de un genocidio”.
Medios israelíes destacan que la galardonada firmó una petición organizada por la Coalición Sudafricana de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), titulada “¡Sancionen al Israel del apartheid!”, en junio de 2020. Posteriormente, en una conferencia impartida en mayo de 2021, calificó de “inhumano” el trato que Israel dispensa a los palestinos y comparó a Israel con la Sudáfrica del apartheid. El año pasado, respaldó a un miembro de la comisión, Miloon Kothari, cuando este cuestionó si Israel debía ser miembro de la ONU y afirmó que las redes sociales estaban “controladas en gran medida por el lobby judío”.

