Shabana Mahmood lleva menos de un año al frente del Ministerio del Interior británico y ya se enfrenta a la mayor prueba de su mandato. La ola de disturbios desencadenada en Belfast tras el intento de decapitación de un hombre en el norte de la ciudad de Irlanda del Norte ha situado a la ministra en el centro de una crisis con todos los ingredientes de un peligroso cóctel: manosfera, malestar social, debate migratorio y polarización política.
El ataque ocurrió en Kinnaird Avenue y dejó a un hombre de unos cuarenta años con heridas graves en la cara, el cuello y la espalda. Las imágenes se difundieron rápidamente por las redes sociales. El presunto agresor, un refugiado sudanés de unos treinta años fue detenido por intento de asesinato. El Servicio de Policía de Irlanda del Norte (PSNI) declaró el caso como un “incidente crítico”.

La agresión se produjo en un contexto especialmente sensible. Semanas antes, el asesinato de Henry Nowak en Southampton a manos de Vickrum Digwa -condenado a cadena perpetua con un mínimo de 21 años de cumplimiento- había reabierto el debate sobre la inmigración y delincuencia en Reino Unido. La líder conservadora, Kemi Badenoch, aprovechó ambos sucesos para sostener que algunos de estos crímenes “podrían haberse evitado si la gente hubiera intervenido en lugar de tener miedo a ser tachada de racista”.
Con ese clima de fondo, Mahmood hizo un llamamiento a rebajar la tensión. En una intervención en el programa de televisión Loose Women, pidió dejar de “avivar las llamas de la división”.
Quién es Shabana Mahmood
Shabana Mahmood nació hace 44 años en Birmingham, en el seno de una familia procedente de Azad Kashmir, la región administrada por Pakistán. Poco después de su nacimiento, sus padres se trasladaron a Taif, en Arabia Saudí, donde su padre trabajaba como ingeniero civil. La familia regresó a Reino Unido cuando ella tenía siete años.

Cursó sus estudios en una escuela pública para chicas antes de licenciarse en Derecho en el Lincoln College de Oxford. Allí presidió el Junior Common Room, el órgano de representación estudiantil de la universidad. Entre sus compañeros se encontraba (el ex primer ministro) Rishi Sunak, un curso por encima de ella, que llegó a apoyarla en aquellas elecciones universitarias.
En 2010, con apenas 29 años, fue elegida diputada por Birmingham Ladywood. Junto a Rushanara Ali y Yasmin Qureshi, se convirtió en una de las primeras mujeres musulmanas en acceder al Parlamento británico. Su fortaleza electoral fue creciendo hasta alcanzar una mayoría del 82,7% en las elecciones anticipadas de 2017. Sin embargo, en 2024 vio reducido su apoyo en un 42% frente a un candidato independiente cuya campaña se centró en la defensa de los derechos del pueblo palestino.
Del ministerio de Justicia al de Interior
Mahmood asumió la cartera de Interior el 5 de septiembre de 2025, durante una remodelación del gabinete de Keir Starmer. Sustituyó a Yvette Cooper, a cuya candidatura para liderar el Partido Laborista había apoyado una década antes.

Hasta entonces había ocupado el cargo de ministra de Justicia y Lord Chancellor, una etapa marcada por la crisis del sistema penitenciario británico. Para aliviar la saturación de las cárceles autorizó la excarcelación anticipada de más de un millar de presos. La medida generó una enorme polémica pues 37 presos fueron puestos en libertad por error y el ministerio tuvo que pedir perdón.
Shabana Mahmood y la religión
“Mi fe es el centro de mi vida y me impulsa al servicio público”, declaró en una entrevista concedida a The Times. Mahmood acaparó los titulares de la prensa británica al ser la primera mujer que juraba su cargo sobre un Corán.
Su llegada al Ministerio del Interior coincide además con una creciente presión sobre el sistema de asilo. Un informe del Comité de Cuentas Públicas del Parlamento calificó la situación de “impactante e inaceptable” y advirtió de que el Gobierno desconoce el paradero de numerosos solicitantes de asilo cuyas peticiones han sido rechazadas. El documento denunciaba la falta de una estrategia coherente y la acumulación de medidas provisionales incapaces de resolver el problema de fondo.

En respuesta, Mahmood ha impulsado varias iniciativas, entre ellas la revisión periódica del estatus de refugiado cada 30 meses y el refuerzo de los mecanismos para deportar a delincuentes extranjeros una vez cumplidas sus condenas.
Una ministra del “laborismo azul”
La ministra también ha defendido la necesidad de reformar el Convenio Europeo de Derechos Humanos y se ha mostrado crítica con el uso de recursos legales basados en la legislación de derechos humanos para bloquear expulsiones. Es más, dentro del progresismo se la identifica con la corriente conocida como “laborismo azul”.
Ahora, con Belfast sumida en una nueva espiral de tensión, Mahmood afronta el desafío más delicado desde su llegada al Ministerio del Interior y una prueba decisiva para medir su capacidad de gestión en uno de los asuntos más sensibles de la política británica.

