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“Sí, quiero” antes de que el régimen iraní ejecute a su prometido. La boda más triste en Irán

Alireza Sepahi, de 25 años, fue condenado por participar en las protestas de enero; su esposa, también encarcelada, no pudo despedirse de él en persona. Las organizaciones de derechos humanos denuncian juicios sin garantías y una nueva oleada de ejecuciones políticas

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Mahshad Kashani se casó con su prometido antes de ser ejecutado
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Por trágicas historias como la de este amor aniquilado, los iraníes gritan al mundo que no se deje de hablar sobre su agonía. Esta semana, el joven Alireza Sepahi, de 25 años, fue ejecutado en la prisión central de Isfahán, apenas horas después de casarse por teléfono con su joven prometida, Mashad Kashani, de 22 años. Sepahi fue ejecutado tras ser acusado de participar en las protestas antigubernamentales el pasado 8 de enero, en una ola de represión brutal en que miles de iraníes fueron asesinados y detenidos por las fuerzas de seguridad del régimen de Irán.

Ambos jóvenes ya estaban prometidos antes de que estallaran las protestas a finales de diciembre de 2025, cuando cientos de miles de iraníes tomaron las calles para exigir soluciones a la quiebra económica que sufría el país. Su prometida, que también permanecía entre rejas en otra cárcel de la misma ciudad, cumplía pena de cinco años de prisión.

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Combo con las víctimas de la represión de Irán tras las protestas de septiembre de 2022
©(Amnesty International)

Ante la llegada de la fecha de la ejecución, fijada para el pasado 5 de octubre, el abogado Amirsalar Davoudi organizó una ceremonia de matrimonio telefónica. Durante la conversación, la pareja recitó los votos religiosos y obtuvo el consentimiento de sus padres. Pese a sus exigencias, las autoridades les denegaron un último encuentro presencial antes de que Sepahi fuera ejecutado.

Como en la mayoría de las ejecuciones recientes perpetradas por el régimen de los ayatolás, organizaciones de derechos humanos y la relatora de la ONU señalaron posibles violaciones del debido proceso, incluidas alegaciones de declaraciones obtenidas bajo coacción y la negativa a revisar el caso pese a la solicitud de repetir el juicio, que fue aceptada inicialmente.

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Manifestantes queman un retrato del líder supremo iraní, Ali Jamenei
Efe

La ejecución está enmarcada en el caso de la plaza Alikhani, donde las autoridades iraníes denunciaron que cuatro policías murieron durante los enfrentamientos con manifestantes en Isfahán. Con la ejecución del joven recién casado, ya son siete los iraníes que pagaron con su vida por los incidentes ocurridos a principios de enero.

Por su parte, la joven Keshani, hija única, ya había sido arrestada varias veces por su actividad política contra el régimen. Su primer arresto ocurrió en 2023, cuando fue detenida junto a otras 22 estudiantes y activistas. Tras la ejecución, el abogado aclaró que el matrimonio telefónico ocurrió por iniciativa de ella. “Incluso ahora, me pregunto cómo una mujer tan joven puede tener tanto coraje. Me enseñó una lección extraordinaria”, afirmó.

De acuerdo al abogado, “incluso en Corea del Norte habrían permitido a estos jóvenes encontrarse durante medio día”. Y agregó: “El régimen está tomando la venganza sobre jóvenes inocentes por la humillación que ha sufrido internacionalmente”. Según, el medio opositor Iran Wire, tanto Alireza Sepahi como otro joven ejecutado, Alireza Raeisi, fueron enterrados a cientos de kilómetros de su ciudad natal de Isfahán.

Pena de muerte en Irán

Mahshid Nazemi, directora de comunicaciones de la organización de derechos humanos Iran House, explicó sobre la última visita de la familia a Alireza: “Él simplemente sonrió y dijo que vivieran bien cuando ya no estuviera. Les dijo que se va al otro mundo, donde le espera un tribunal muy bueno”. Desde el 19 de marzo, han sido ejecutados al menos 36 manifestantes (34 en relación con las protestas de enero y dos vinculados a las manifestaciones de “Mujer, Vida, Libertad” de 2022) y 13 presos políticos afiliados a grupos opositores proscritos.

Un recuento de Iran International cifra en al menos 70 las ejecuciones por motivos políticos o de seguridad entre el 7 de enero y el 5 de octubre de 2026, mientras que 194 personas permanecen condenadas a muerte, 113 de ellas por su relación con las protestas de enero. Las ONG advierten de juicios sin garantías y torturas, y subrayan que las cifras podrían ser superiores.

Mahmood Amiry-Moghaddam, director de Iran Human Rights, declaró que “continúan las ejecuciones semanales de manifestantes, mientras cientos más han sido condenados a muerte o se enfrentan a cargos que conllevan la pena capital. Esto supone la continuación de la matanza masiva de manifestantes de enero: primero en las calles y ahora mediante ejecuciones”. El activista exige “el cese inmediato de todas las ejecuciones, que debe ser una exigencia central para cualquier gobierno que mantenga relaciones diplomáticas con la República Islámica”.