Son tiempos difíciles, complejos, y el escenario del Teatro Campoamor de Oviedo no ha sido ajeno a ellos durante la entrega de los premios Princesa de Asturias.
Con el contexto de una Europa amenazada por los disturbios y atentados, y el equilibrio institucional en un permanente tambaleo, la sucesora a la Corona ha pronunciado un discurso que ha buscado recuperar la confianza en las capacidades del ser humano. En un claro interés de conectar con los jóvenes, la heredera, con un llamativo y alegre color fucsia en consonancia con el mensaje de optimismo que quería trasladar, se ha hecho eco de las preguntas que se hace su generación, en cuanto a cómo mantener el entusiasmo en estos tiempos de desencanto social profundo, de descreimiento desigualdades, de conflictos, extremismos, populismos, guerras tecnológicas, híbridas, realidades líquidas, realpolitik, amenazas, o incertidumbre.

También ha realzado el esfuerzo de muchas personas por mantener “la autenticidad frente a lo virtual”, o “debatir sobre el valor de la imperfección humana frente a la pretendida perfección de una máquina”.
La Princesa ha enfatizado, sin ser “ilusa ni apocalíptica”, en la necesidad de confiar. Y, para ello, se ha referido a los premiados de esta edición, con los que por primera vez se ha reunido en solitario durante una audiencia en el hotel Reconquista, y les ha entregado en solitario la insignia.
El Rey afirma que la democracia no se agota en unas elecciones
Por su parte, el Monarca, ha recordado, en “un mundo que marcha al dictado del bombardeo informativo y la agregación masiva de datos”, la importancia de “darnos tiempo” para obtener resultados. La trascendencia que adquiere la experiencia, que difícilmente podrá adquirir la IA. Ese tiempo que se han permitido los galardonados para poder dar “la mejor versión” de ellos mismos. Esta edición de los premios ha estado contextualizada con las elecciones convocadas por el presidente Sánchez el próximo 29 de noviembre.

“Los ciudadanos tendrán, una vez más, la responsabilidad de definir la orientación política de nuestra democracia”, ha afirmado el Rey. “La democracia requiere de un compromiso diario, cívico y exigente”, ha aseverado el Jefe del Estado. “Un cuidado de las formas y las instituciones para seguir garantizando nuestra convivencia”.
La Princesa pide apostar por la Unión Europea
La heredera ha reforzado el mensaje del historiador Timothy Garton Ash, que apela a “reformar las prácticas actuales para “reforzar la seguridad y la defensa”, y “aunar las políticas europeas con las nacionales para seguir progresando”.

Una anécdota ha servido para evocar la obra de los estudios Ghibli, ya que la heredera ha recordado cuando la Reina las llevó, a ella y a la Infanta Sofía, a ver en el cine Ponyo en el acantilado. Sentada en el regazo de su madre, no llegaba a los dos años. “Yo me quedo hipnotizada con la historia”. Y ha recordado que esa animación fue parte de su educación, como la proyección de “princesas guerreras y valientes”.
La presencia de la Reina Sofía
Como es habitual, la Reina Sofía ha asistido a la ceremonia, y presenciado los galardones desde lo alto de la tribuna. A su llegada, el público se ha rendido en un cerrado aplauso.
El valor de lo humano frente a la IA
“Ninguna IA”, ha afirmado la Princesa, podrá replicar la emoción de la obra de Julian Barnes, cómo el jugador Messi convirtió “lo extraordinario en rutina”, el proyecto noruego para preservar la Bóveda de las Semillas de Svalbard, son otras de las gestas encarnadas en personas por las que Leonor ha apelado a confiar.

Otra de las premiadas ha sido la astronauta Christina Koch, física e ingeniera que viajó a 400.000 kilómetros del planeta tierra. “Cada misión de la NASA nos hace recordar lo pequeños que somos”, ha recordado la Princesa, que ha mencionado la “excelencia y esfuerzo” de Koch. Un concepto en contraste con la obra de David Klennerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer, quien han “observado nuestra diminuta complejidad” a través de un secuenciador de ADN, y logrado numerosos avances para combatir patologías infecciosas, cáncer y enfermedades raras. La Princesa también ha realzado el arte de Patti Smith, con una “libertad cruda y desafiante que no pide permiso”, “Que no pretende gustar sino existir y experimentar por necesidad”.

