“Estamos en el limbo”. Diputados y senadores del Partido Popular aguardan impacientes. Saben que Alberto Núñez Feijóo ya ha contactado con algunas personas, de hecho se han producido los primeros anuncios oficiales, y eso les inquieta todavía más. “Aún no tengo noticias”, respondía el domingo por la mañana un cargo que ha estado en puestos de salida en varios comicios. “No me han llamado, sabes tú más que yo”, añadía otro dirigente, ya por la tarde.
A nadie en el PP le ha pillado por sorpresa que Feijóo marque sus tiempos. Pero esto no resta un ápice de frustración entre quienes están esperando que se les confirme en las listas. Génova anunció el sábado que Xavier García Albiol será el número uno por Barcelona, como adelantó este periódico. Iñaki Oyarzábal será otra de las sorpresas y encabezará Álava. Cayetana Álvarez de Toledo como número dos por Madrid o Susana Camarero por Valencia son otros de los nombres más repetidos de puertas para adentro, incluso por cargos que suelen tener buena información.

En los últimos días, Feijóo se ha puesto en contacto con sus presidentes autonómicos para intercambiar opiniones sobre las listas electorales. En Asturias, Ángela Pumariega, ganadora de un oro olímpico, será la cabeza de lista. Pero en otras autonomías se resistían a fichajes estrella: “Habrá novedades, pero no de ese estilo. Todavía no lo hemos cerrado por completo”, según uno de esos barones.
Por su parte, los miembros de la actual dirección nacional tendrán encaje en puestos de salida, como Ester Muñoz por León, Cuca Gamarra por Logroño, Juan Bravo Sevilla o Carmen Fúnez por Ciudad Real. Detrás de todos los movimientos, Miguel Tellado, el secretario general del partido. “Nombres nuevos sí que habrá”, es lo más que dicen en su equipo.
Ante este runrún, algunos parlamentarios se han cruzado mensajes este fin de semana en busca de novedades. “Decían que a partir del lunes”, en palabras de un senador. Feijóo firmará hoy un “contrato social” para asegurar “el sistema del bienestar y los servicios públicos”. A partir de entonces, esperan más noticias. “¿Novedades? Qué llueve mucho. A mí nada de nada”, era la respuesta de otro. Y algunos, también, echaban la vista atrás: “Si rescatara lo que decían algunos que ahora mandan de Cayetana cuando Pablo Casado la hizo número uno por Barcelona….”.

Contactos con Vox
En el Senado, además, existe la incógnita de si finalmente Feijóo y Santiago Abascal rubricarán algún tipo de acuerdo en determinadas circunscripciones para hacer frente a la alianza del PSOE y las formaciones de su izquierda. Una posibilidad “en la que se trabaja” y que está generando momentos a pesar del nuevo clima entre sus líderes. “Lo quieren todo”, se revuelven en Bambú, aunque sin llegar a hacer críticas públicas. “Altura de miras”, se contesta ya a micrófono encendido.

En el entorno de Abascal creen que Feijóo “se equivoca” al “copiar” su discurso. “Les está haciendo perder el voto de centro”, aseguran. E insisten en que no se puede dar nada por ganado, como les han dicho también en privado. “La última semana demuestra que el PP es incapaz de marcar el mensaje”, según un miembro de su dirección. En todo caso, Vox también ha tenido que reconducir determinados discursos de sus portavoces sobre las pensiones, tal y como publicaba este domingo Ángela Vera.
“Marcar el debate”
En su objetivo de evitar errores y mantener unidad de mensaje, Feijóo se unió el viernes a una reunión de Tellado con cargos provinciales. “Tenemos que marcar nosotros los temas de debate” y “no arrastrarnos a los que interesan a Sánchez”, según distintos cargos consultados. El experto Aleix Sanmartin trabaja silente desde Génova en este sentido. “Urge hablar de los temas que te pueden hacer ganar elecciones. Las campañas también van de percepciones y la izquierda se está movilizando. Tenemos que meter nuestros temas en el debate para movilizar a nuestra gente”, en palabras de un dirigente regional.
Y, por supuesto, no perder los nervios, como recomiendan unos y otros. “Hay inquietud, pero es normal que los haya. Nos jugamos mucho”, corrobora un cargo de Génova, consciente de que es la última oportunidad para Feijóo. “Hay mucho aceleramiento, pero quizá el más tranquilo de todos sea él, y eso es bueno”.

