Todos los focos están puestos sobre Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal. Y lo están porque es la primera vez que ambos negocian de tú a tú en el ámbito nacional. Ahora no se negocian gobiernos en las autonomías, donde ya tienen experiencia en llegar a acuerdos, sino el objetivo es evitar que la izquierda se alce con la mayoría absoluta del Senado tras las próximas elecciones generales.
El pacto en la Cámara Alta es su primer ensayo antes de que tengan que ponerse a diseñar un hipotético gobierno de coalición en La Moncloa. Y para que salga bien, ambos líderes han decretado el cerrojazo informativo. “No hablamos de las negociaciones para facilitarlas”, aseguran desde Bambú, donde avisan de que cualquier filtración “dificulta” el avance del pacto. Extremo que comparten en la sede nacional de los populares, con Miguel Tellado pilotando los contactos: “Nos fue bien cuando no hablamos mucho en los pactos autonómicos”.

Ese silencio ante los medios no significa que, a puerta cerrada, sí que se estén produciendo algunas fricciones. Y quedan cinco días para que den con la fórmula idónea para colaborar en el Senado. Sobre la mesa nunca estuvo la idea de presentar una coalición parecida a la que la izquierda registró la pasada semana ante la Junta Electoral Central, según aseguran fuentes del entorno de Feijóo.
Las dos opciones sobre la mesa
Así, desde este fin de semana, se negocia en base a dos fórmulas posibles. Una de ellas pasa porque Vox renuncie a presentar listas al Senado y, a cambio, el PP les compense cediendo senadores autonómicos. En la actualidad ya cuentan con cinco por designación autonómica. Si consiguen otros cinco con esta maniobra, ya podrían formar grupo parlamentario propio en el Senado.
Esta es la opción que más gusta a Feijóo, según las fuentes consultadas. De hecho, en Génova hablan de que sería un acuerdo “beneficioso” para Vox. De hecho, según los cálculos populares, Vox solo tendría acceso –si mantiene sus listas- a un senador en Murcia y otro en Almería.

La otra vía pasa porque candidatos de Vox al Senado concurran en la lista del PP en determinadas circunscripciones. Esto es la fórmula 2+1. Que uno de los tres senadores que los ciudadanos pueden elegir en su papeleta sepia sea elegido por Vox. De fondo, esta opción también podría entrañar sus peligros para los de Abascal, al acabar haciendo campaña en generales por el PP y que ello pueda repercutir en el voto a Vox para el Congreso.
En todo caso, la voluntad de llegar a un acuerdo es total por ambas partes, tal y como ha podido constatar este diario. Aunque Vox avisa de que “no puede ser gratis”. “Si Vox está a la altura, el PP estará también a la altura”, recogía el guante el propio Feijóo. “Saben hasta dónde podemos llegar y que tenemos sentido de Estado”, reflexionaba en una entrevista en la Cope este martes.

Nueva relación PP-Vox
De fondo, hace semanas que Feijóo y Abascal han abierto un canal directo de comunicación directa y al margen de sus equipos a fin de evitar fricciones entre sus partidos, como desveló este periódico. “La relación con Vox está normalizada… se intercambian impresiones sobre muchos temas en muchos momentos”, explican las fuentes consultadas.
Y el objetivo compartido ahora pasa por preservar la mayoría de derechas en el Senado, dado que la coalición de Senado de Progreso de PSOE y Frente Amplio podría arrebatar al PP la mayoría, como explican los expertos. Esa mayoría se puede perder si no se presentan juntos en hasta 27 provincias, tal y como publicó este diario. Así, todas las opciones pasan porque Vox no se presente en aquellas circunscripciones en las que no tiene opción de ser la segunda fuerza más votada.

