Es uno de los momentos más delicados de la legislatura. La sombra de un adelanto electoral rodea todo el Congreso de los Diputados a escasas horas de la votación de los dos decretos de Vivienda que debe convalidar la Cámara Baja. Y todos los escenarios están encima de la mesa. La presión del Gobierno y de Junts es enorme.
El partido independentista tiene en sus manos aprobar o dejar caer la política de vivienda del Ejecutivo y en Moncloa quieren llevar la partida hasta el final para que cada partido que vote en contra, se retrate. Es por eso que votarán por llamamiento. De fondo, Junts sabe que tiene la llave y está decidido a cumplir su amenaza y votar en contra de los decretos de Vivienda. De facto, tumbará una de las políticas má vitales para el Gobierno. Toda la política de vivienda.
“No buscamos la derrota de nadie, lo que buscamos es una solución”, ha avisado la portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras en su interevención en el Pleno del Congreso. Un “no” a la ministra de Vivienda, que ha tratado de atraer al partido independentista a la negociación. “La gente no se merece cualquier decreto”, ha dicho para reivindicar la propuesta que Junts ha hecho al Gobierno como un nuevo “punto de partida”. “Debe rectificar”, ha pedido, y presentar “leyes que funcionen y no agraven los problemas”.
Nogueras ha acusado al Ejecutivo y a su presidente, Pedro Sánchez, de “engañar a la gente”, de “alimentar una mentira” y de darle una “falsa esperanza” con un decreto de vivienda que, a su juicio, ni frena los desahucios ni impide que la especulación.
Una cosa es el titular y otra lo que recoge la ley (…) Y no se han atrevido con los fondos, el decreto permite que los fondos sigan comprando y especulando”, ha sostenido Nogueras, que ha vuelto a pedir a la ministra de Vivienda, durante el debate el pleno del decreto, que retire el texto para negociar uno nuevo.
Par Junts, las medidas de vivienda que quiere aprobar el Gobierno “provocarán el efecto contrario” al que pretenden, como demuestra -ha dicho- que desde que los aprobó el pasado martes el Consejo de Ministros se han retirado del mercado del alquiler más de 4.000 viviendas.
Ha asegurado que a su partido no le da miedo el “chantaje ideológico de los extremos” que ha arrastrado al Gobierno un camino que “nos aleja del consenso” cuando hace pocos días estaban “muy cerca” de un acuerdo entre ambas partes.

