Marimar Blanco: “Me costó entender que mi hermano era un héroe. Yo sólo veía la silla de la cocina vacía”

La hermana de Miguel Ángel Blanco recuerda para Artículo14 las 48 horas que pesaron sobre la vida del concejal y que Netflix rememora este viernes. "Pensé que le liberarían. No hay un día que no hable con él"

Mari Mar Blanco
Mari Mar Blanco
Javier Cuadrado

Lo primero que hizo tras su subir las escaleras de su casa de Ermua, después de asistir en Bilbao a la mayor manifestación de la historia en el País Vasco, fue abrazar a su madre. “Ama, lo hemos conseguido. ETA lo va a liberar”. Así hablaba María del Mar, “Marimar”,  la joven hermana del concejal Miguel Ángel Blanco, secuestrado por ETA desde el 10 de julio. La movilización vasca fue tan grande a favor de la vida del joven de apenas 29 años que asumió un paso atrás en los terroristas.

Su madre callaba. Desde que secuestraron a su hijo, no había podido comer. Y así siguió hasta el día 13, cuando el etarra Gaztelu le disparó a su hijo dos tiros en la nuca. Unos minutos antes, la animaron a llevarse algo a la boca. “¿Como voy a comer, si en estos momentos están matando a mi hijo?”, habló.

La hermana del concejal narra para Artículo14 aquellas agónicas horas que redefinieron a la sociedad española, el día anterior a la emisión del documental que Netflix ha elaborado 29 años después de su asesinato. La edad que tenía cuando lo mataron. El trabajo, dirigido por Juanjo López y Jon Sistiaga, y que rememora el terrible capítulo en el que España no cedió ante el terrorismo, cuenta con su testimonio y otras voces: Felipe VI, José María Aznar, Jaime Mayor Oreja, periodistas, e incluso los médicos que lo atendieron.

“Miguel Ángel Blanco: Las 48 horas que lo cambiaron todo”. ¿Por qué participar en este documental?

Es un documental más necesario que nunca. Las víctimas del terrorismo vemos el blanqueo que hace el Gobierno a quienes son los herederos de ETA por el intento de tergiversar la historia más reciente de nuestro país. Vemos el empeño de que no alcemos nuestra voz para criticar lo que nos parece una indecencia y una humillación, como  la excarcelación de terroristas que no han colaborado con la Justicia, y nos preocupa que las nuevas generaciones no tengan conocimiento de lo que supuso su secuestro y asesinato.

Mari Mar Blanco
Mari Mar Blanco /Javier Cuadrado
Javier Cuadrado

¿Cómo se enteró de su secuestro? ¿Dónde estaba aquel 10 de julio de 1997?

En Londres, Mee había despedido un 9 de marzo de Miguel Angel, día en que yo cogía un avión para irme fuera por unos meses hasta septiembre. Tuve una llamada de teléfono en la que me dijeron que llamara a casa, que había tiempo que no sabían nada de mí. Me extrañó. Era una época en la que no había móviles, y yo había quedado en que todos los lunes llamaba a casa, y era jueves. Jamás pensé que algo malo le podía pasar a mi hermano. Mi padre era albañil y en esos momentos estaba haciendo un tejado en Ermua, por lo que creí que se había caído. Llamé, en aquel momento ya estaba en manos de la Ertzaintza la línea. Me cogió una mujer y al identificarme me pasó con mi madre, y con un hilo de voz me dijo: “ETA ha secuestrado a tu hermano”.

¿Cómo reaccionó?

Como si estuviera en un sueño. Inmediatamente cogí un vuelo al día siguiente, pero no me podía creer que aquello nos estuviera pasando. Cuando llegué a Ermua desperté: estaba totalmente empapelada con la cara de mi hermano. En español y en euskera ponía: Miguel te esperamos. Gente anónima, de Ermua y de otras partes de España llenaban la calle. Mi madre siempre me contó que fue saltar la noticia a los medios y la calle Parraguirre se empezó a llenar de gente. Jamás estuvimos solos en esa lucha contra el paso del tiempo.

Manifestación a favor de Miguel Ángel Blanco
Manifestación a favor de Miguel Ángel Blanco antes de su asesinato / Javier Cuadrado
Efe

¿En algún momento pensó que ETA lo podría liberar?

Sí. Yo llegué el sábado 12 desde la manifestación en Bilbao, cuando se cumplía el plazo de las 48 horas, con el convencimiento de que no podían matar a mi hermano. Mi madre estaba en el salón, sentada, y me abracé a ella y le dije: “Ama, hemos conseguido salvar a Miguel Ángel. Estaba convencida”. Porque la movilización social y política era tan grande que pensé que ETA no podía dar la espalda a los que decía defender. Pero fue una ilusión pensar que esta gentuza podía tener la más mínima humanidad de dejar libre a un joven constitucionalista. Intentaron rematarlo bien, tirado en un monte, lo que demuestra la criminalidad de unos asesinos, como son Txapote e Irantzu Gallastegi o Geretza, al intentar acabar con su vida de la manera más cruel. Ni a un perro se le trata así.

¿Qué contacto mantuvieron con el Gobierno y con la  Casa del Rey?

Mi casa estaba siempre llena de gente, lo único que recuerdo es que les decía a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad que había que tomar el País Vasco para encontrarlo. Con la Casa no pudimos hablar, pero siempre estaré eternamente agradecida a Su Majestad el Rey, antes Su Alteza Real el Príncipe, de que nos pudiera acompañar en esos momentos. Fue muy valiente y demostró la cercanía de la Corona con nosotros. Él siempre decía que se identificaba mucho con mi hermano porque tenían la misma edad. Y 29 años después sigue estando con sus gestos y palabras. El primer acto que tuvieron como Reyes fue recibir a las víctimas del terrorismo, lo que demuestra el compromiso que tienen con las víctimas.

Mari Mar Blanco
Mari Mar Blanco
Javier Cuadrado

¿Qué supone para usted que el Rey haya participado en este documental?

Una muestra más del firme compromiso del Rey con la memoria no solamente de mi hermano, también con las víctimas del terrorismo y que sea transmitido a las nuevas generaciones.

¿Cómo se enteró de que habían asesinado a su hermano?

Estábamos en casa. Sonó el teléfono. Lo que queríamos oír es que había recibido un tiro superficial, porque se comentaba que ETA si lo dejaba vivo lo haría con la marca de la casa. Nos dijeron que había aparecido en Lasarte. Y la persona de la Ertzaintza que cogió el teléfono dijo haber escuchado que tenía un tiro superficial en la cara y que lo llevaban al hospital. Nos abrazamos pensando que todo había terminado y que pronto estaría con nosotros. Bajamos las escaleras y nos subimos al coche que nos esperaba para llevarnos de Ermua a San Sebastián. Fue el viaje más feliz de mi vida, pensando que por fin iba a ver a mi hermano. Al llegar a la residencia nos dijeron que de tiro superficial nada. Había recibido dos tiros en la nuca y su vida dependía de un hilo. Se aferraba a la vida porque no quería morir. A las 3:00 de la mañana nos dijeron que su cerebro había dejado de funcionar. A las 8:00 se le paró el corazón.

¿Qué recuerda de ese paso de la euforia al enfrentamiento con la realidad?

Fue horrible. Me habían quitado un peso y fue como sentir una losa. No puedo describir el dolor. Sufría por las 48 horas que tuvo que padecer de tortura psicológica, y posiblemente física, para al final no poder vencer a la muerte.

Fotografía del concejal del PP Miguel Ángel Blanco, durante un homenaje en la Escultura por las Víctimas del Terrorismo, a 10 de julio de 2024, en Ermua, Vizcaya,

¿Su asesinato fue un punto de inflexión en la sociedad española?

Absolutamente. A mí me ha costado ponerlo en valor. A mí cuando me decían  que mi hermano había conseguido marcar un antes y un después en la lucha contra ETA, yo sólo sabía que me habían quitado mi vida, no veía en mi hermano ese héroe de la democracia, o que gracias a él la gente había dejado de mirar a otro lado y cambiado el silencio por alzar la voz… yo lo que veía es que en su habitación no estaba y que esa silla de la cocina siempre iba a estar vacía.

¿Cuándo comprendió el espíritu de Ermua?

Con el paso del tiempo. Comprendí que su muerte sirvió para revertir aquellas malditas frases del tipo: ‘¿Para qué se habrá metido en política?’ Y que sólo justificaban los asesinatos. Desgraciadamente, esas líneas rojas ahora han desparecido, pero todos teníamos muy claro que con Herri Batasuna no había nada que hablar, pactar o negociar. Un espíritu que el Gobierno ha traicionado.

¿Qué le diría a su hermano si pudiera verle?

Yo hablo mucho con mi hermano. No hay día que no hable con él, necesito y tenerle muy cerca. Le preguntaría, porque me preocupa, si se siente orgulloso de todo lo que estoy haciendo por seguir defendiendo su memoria. Es algo que le prometí estando en cuerpo presente, en el ayuntamiento de Ermua en el salón de plenos. Le dije que ETA había acabado con su voz, pero que yo seguiría alzándola. A él le debo todo y por él hago todo lo que estoy haciendo.

Entiendo que por esta promesa se metió en política. 

A veces piensas que desde la política se pueden hacer muchas cosas, y estamos trabajando en modificaciones de leyes para los asesinos cumplan las condenas,  o que cuando se les rindan homenajes en las fiestas, pues igual que la Ley de Memoria sanciona administrativamente los actos de homenaje a Franco, pues que también lo haga para quienes conmemoran a los asesinos. Están aprobadas en el Senado, pero guardadas en el cajón del Congreso gracias a Armengol. Y seguiré trabajando hasta el último día de mi vida para que nadie vuelva a ensuciar la memoria de mi hermano ni de ninguna de las víctimas del terrorismo.

Un 65% de los jóvenes no sabe qué supuso para el país la existencia de ETA. ¿Cree que se debería crear una ley de memoria histórica que incluya a las víctimas del terrorismo?

Es muy triste que ese porcentaje no conozca que durante más de 60 años esa banda ha sembrado el miedo en nuestro país. No sólo por las más de 850 víctimas asesinadas, también los miles de heridos y extorsionados que tuvieron que abandonar el País Vasco para salvar su vida. Claro que tiene que haber una ley que reconozca el sacrificio del valor de las víctimas del terrorismo y de toda una sociedad que ha sufrido durante tantos años. ¿Quién no ha sentido alguna vez miedo de ir a un Centro Comercial? ¿O de pasar por determinados lugares ante el temor de que pusieran un coche bomba?

Homenaje a Miguel Ángel Blanco - Política
Imagen de archivo de un homenaje a Miguel Ángel Blanco en Logroño
EFE/ Raquel Manzanares

¿La Ley de Memoria Democrática tiene lagunas?

No puede ser que tengamos una ley de Memoria Democrática firmada por quienes son los más interesados en que no se conozca la realidad del pasado más reciente como es Bildu. Una ley que no habla prácticamente de víctimas del terrorismo, que no reconoce que hubo víctimas y verdugos, y que habla de conflicto.

¿Qué opina de la utilización de esa palabra?

Mi hermano Miguel Ángel no perteneció a ningún bando, era un concejal que quería utilizar sus principios para defender la libertad y la convivencia, que toda persona pudiera expresar sus ideas sin miedo. Por eso lo mató, y eso es lo que pretenden ocultar en esa ley. Tiene que haber una ley que retrate con la verdad la historia, la ley de Memoria, Dignidad y Justicia.

¿El Gobierno de Sánchez al pactar con Bildu ha blanqueado el terrorismo?

Absolutamente. Les ha puesto una alfombra roja y tenemos un Gobierno que, desgraciadamente, depende de unos votos manchados de sangre. Un pacto que siempre han ocultado pero que vamos conociendo. Se cumple aquello que decía Otegi de que si para sacar a todos los presos de ETA hay que apoyar los presupuestos, pues los apoyaremos. Presupuestos no tenemos pero más de un centenar de presos ya gozan de al menos un beneficio penitenciario. Hay que hablar de atajos como es el artículo 100.2, una libertad fraudulenta que se está otorgando a quienes ni se han arrepentido ni colaborado con la Justicia, ni cumplido en algunas ocasiones las tres cuartas partes de la condena. Así, vamos conociendo que en ese pacto estaba la concesión de la política penitenciaria al Gobierno del País Vasco.

¿Qué siente 29 años después que su hermano fuera asesinado porque el Gobierno de Aznar no cediera al chantaje?

Dolor. Tanto mis padres como yo éramos muy conscientes de que un Gobierno no puede jamás claudicar ante las exigencias de una organización terrorista, porque siempre hemos defendido que un país digno no puede vivir de rodillas ante los asesinos. Y lo defendió y exigió toda España con esas manos pintadas de blanco. No pudimos salvar la vida de mi hermano, pero sí la dignidad de un país no cediendo ante una pena de muerte anunciada a un joven de tan solo 29 años. Me duele que cedamos ante ETA cuando dejaron de matar lo que no cedimos cuando apretaban el gatillo.

¿Hemos derrotado a ETA?

A ETA la han derrotado los Cuerpos de Fuerzas y Seguridad del Estado, jueces, fiscales,  la rebelión cívica y democrática de una sociedad, pero también me pregunto si esa derrota la hemos hecho con dignidad. El acercamiento de Txapote, de Irantzu Gallastegi, dos de los secuestradores y asesinos de mi hermano es indecente, ni han pedido perdón ni colaborado con la Justicia. Es decir, sin haber cumplido exactamente lo que marca la ley, simplemente por gracia de un pacto de un Gobierno con Bildu y de un consejera del Gobierno vasco socialista, María Jesús San José, que regala beneficios mientras humilla a las víctimas.

¿Habría que ilegalizar a partidos como Bildu por no condenar el terrorismo?

Eso depende de la Justicia. Tenemos una ley de partidos en la que hay que estar vigilantes, y si se dan las circunstancias para poder ilegalizar a Bildu pues bienvenido sea. Que Bildu sea quien más defienda los casos de corrupción de Sánchez es muy descriptivo. Eso es algo que jamás la sociedad española le podrá perdonar a Pedro Sánchez, que haya dado la espalda a sus propios compañeros asesinados por quienes hoy le sustentan. Otegi sigue diciendo que matar a cargos socialistas estuvo justificado. ¿Qué conciencia sostiene eso?

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