Miriam González ya tiene partido y se va a estrenar en las urnas. La abogada vallisoletana ha presentado Democracia 21 en el Domo360 con un mensaje que repitió de principio a fin: “Venimos a limpiar España y a modernizarla”. La formación concurrirá a las elecciones generales del 29 de noviembre, aunque solo en dos circunscripciones, Madrid y Barcelona.
“La democracia es algo por lo que merece la pena luchar”, arrancó González ante un auditorio en el que se encontraban muchos jóvenes, a quienes se dirigió directamente: “Vosotros no sois el futuro del país, sois el presente de la democracia”. Su objetivo, aseguró, es un “cambio de ciclo” para lograr un país en el que la democracia “funcione correctamente” y los políticos rindan cuentas a los ciudadanos.
Se presentó como nieta de abuelos agricultores de Castilla y León e hija de dos personas que fueron las primeras de sus familias en ir a la universidad. Fue al salir al extranjero, contó, cuando comprendió que su trayectoria era “algo excepcional” que en otros países habría tardado tres o cuatro generaciones en llegar, o no habría llegado nunca. “Yo estoy aquí porque tengo una deuda monumental con mi país”, afirmó.
Lo que le preocupa, explicó, es que esa joven que fue ella lo tendría hoy mucho más difícil: sin acceso a la vivienda, con salarios bajos y unos servicios públicos que “cada vez cubren menos”. “Recuperar la movilidad social es la prioridad número uno del país”, sostuvo.
González recordó que lleva cuatro años, primero desde la sociedad civil y ahora como formación política, presentando propuestas y recorriendo “cuarenta mil kilómetros” del país en reuniones abiertas. Y defendió la pluralidad de su equipo, con perfiles más a la derecha, más a la izquierda o procedentes del centro. “Yo no les he pedido obediencia, les he pedido criterio”, explicó, y un compromiso común: “A la política se viene a servir, no a colocarse”. Frente a la polarización, advirtió de que España no puede seguir “con dos bloques férreos sin nada que favorezca consensos”.
Así, propuso despolitizar e independizar todas las instituciones de control, profesionalizar la administración con criterios de mérito y capacidad y recortar “un 90% de los asesores”, “de golpe”. Reclamó despolitizar el Consejo General del Poder Judicial, que la Fiscalía responda ante el Parlamento y no ante el presidente del Gobierno, eliminar los aforamientos aunque exija una reforma exprés de la Constitución, suprimir las subvenciones a partidos y fundaciones y limitar los mandatos a dos. También quiere obligar a los parlamentarios a volver a sus circunscripciones al menos una vez cada dos semanas.
“¿Cómo va a crecer España por productividad si está acuciada por las redes clientelares de los partidos políticos?”, planteó.
La vivienda
González responsabilizó a los partidos de la falta de oferta, de una regulación que tilda de “absurda” y de unos trámites que obligan a esperar casi tres años para poder construir. Y cargó contra las promesas de campaña: “Uno promete 180.000, el otro un millón. ¿Por qué no lo han hecho ya?”.
Propuso un plan nacional de vivienda con acuerdos transversales y seguridad jurídica durante diez años, y defendió que un joven que cobra 1.300 euros no debería gastar más de 350 en vivienda. Mientras eso no ocurra, planteó rebajar los impuestos sobre la vivienda. “No puede ser que un Estado se esté enriqueciendo a causa de una generación que no tiene donde vivir”, censuró.
Se salió además del guion para lanzar un mensaje a Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo: que viajen juntos a Bruselas para negociar que los 100.000 millones de fondos Next Generation que han quedado sin ejecutar no se devuelvan y se destinen a vivienda.
Educación, emprendimiento e inmigración
En educación, defendió una enseñanza de calidad que apoye más a quien se queda atrás sin frenar a quien puede llegar lejos, “porque la excelencia y la igualdad no son enemigas”, e insistió, como hija de una maestra que dio clase 45 años, en cuidar más al profesorado. En economía, pidió facilitar el emprendimiento, aliviar las obligaciones de los autónomos y eliminar normas obsoletas, y defendió los impuestos solo si sirven para financiar buenos servicios públicos y no para que los partidos “coloquen a los suyos”.
Sobre inmigración, la calificó de “ventaja competitiva esencial” para España y llamó a desterrar cualquier discurso xenófobo, pero con una condición: “El Estado tiene que estar en control de la inmigración. Nosotros decidimos quién entra, cómo entra, cuándo entra”.
Cerró la presentación con dos palabras: “lo arreglo”, así describe lo que será Democracia 21 para los españoles, porque buscan que todos “vuelvan a creer” en la política.
“Daremos todo para que haya un cambio de ciclo”
Tras el acto, González atendió a Artículo14 y confesó sentirse “emocionada”. “Emocionada de ver a todo el equipo junto y a todo este apoyo de la gente y darnos cuenta de que no estamos solos, que es que somos muchos”, explicó. A su juicio, el ruido de la confrontación política oculta una realidad: “Están los unos y los otros gritándose y enfrentándose, y la realidad es que la gente es sensata y razonable. Somos la mayoría del país”.
Preguntada por sus expectativas para el 29 de noviembre, aseguró que el partido está “montando las candidaturas y yendo a por todo”. “Lo que sí que estoy segura es de lo que vamos a hacer nosotros, que es darlo todo para que haya un cambio de ciclo. No solamente un cambio de cara, es un cambio de ciclo”, concluyó.

