Moncloa no contempla hoy la imputación de Sánchez por el caso Leire Díez: “No hay ningún motivo”

El Ejecutivo respalda tanto a Mercedes González como a Cristina Narbona tras verse vinculadas con la trama de la fontanera del PSOE

La bancada socialista aplaude al papa León XIV.
La bancada socialista aplaude al Papa León XIV durante su intervención en el Congreso
EFE/Chema Moya

El ‘efecto Papa’ del que se ha beneficiado estos días el Gobierno de Pedro Sánchez empieza a dar síntomas de su agotamiento. Después de un breve paréntesis con la visita de León XIV monopolizando la agenda pública, el Ejecutivo ve resurgir estos días en todas las portadas las novedades sobre los presuntos casos de corrupción que salpican al PSOE y a algunos de sus exdirigentes.

Entre estos frentes destaca el caso de la supuesta trama para desestabilizar investigaciones judiciales que afectaban al Partido Socialista y al Gobierno; supuestamente la lideraron la exfontanera Leire Díez y el exsecretario de Organización del partido, Santos Cerdán.

Los hallazgos en el marco de esta causa han llevado al juez instructor de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, a ordenar nuevas diligencias y a citar como testigo a la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, el 10 de julio. Y la personación de la Guardia Civil en la sede de Ferraz para requerir documentación, o las alusiones al presunto interés de la trama por “proteger los intereses” del presidente no han contribuido a calmar las aguas.

En Moncloa, hasta el momento, aseguran no temer que esta causa pueda extenderse como una mancha de aceite, hasta el punto de desembocar en la citación como investigado del partido como persona jurídica. O, incluso, del presidente del Gobierno y secretario general socialista, Pedro Sánchez.

“No hay ningún motivo para que eso suceda”. De hecho, afirman que, “a nivel jurídico”, no consta “ningún indicio” de que el presidente conociera siquiera a Díez, más allá de compartir alguna foto en mítines y eventos del partido.

Niegan, además, que el jefe del Ejecutivo mantuviese “cualquier encuentro” con Díez, en respuesta a las anotaciones de la exfontanera en una de sus libretas. “Reunión con P.S”, escribió en uno de estos cuadernos, intervenido por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

La ministra portavoz, Elma Saiz, afirmó el martes que Sánchez “nunca ha conocido, ha avalado ni ha sido informado de las andanzas de Díez. Que nunca, por cierto, hubiera tolerado”, remachó en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

En la misma línea, fuentes del Gobierno coinciden en cerrar filas con Narbona. A petición de la Fiscalía Anticorrupción, el juez Pedraz la ha citado a declarar para que explique sus encuentros con Díez. Todos los interlocutores consultados son unánimes sobre Narbona: “Es una persona intachable”, “La más seria del mundo”, defienden desde el Consejo de Ministros.

No hay “nada malo” en las comunicaciones entre Narbona y Díez, interpretan desde Moncloa. Aunque no quieren entrar en más detalles por motivarse la citación en una conversación privada. “Irá allí [a declarar] y dará todas las explicaciones”, zanjan.

El Gobierno vuelve a ridiculizar a Díez para restar hierro a la causa

Por otro lado, fuentes del Ejecutivo destacan estos días que la investigación de la supuesta trama de Díez y el exnúmero tres socialista aún está en sus primeros compases. Y, como ya hicieran hace un año, cuando se conocieron las informaciones que desembocaron en la apertura de una primera investigación a Díez, ahora niegan hasta haber estado al corriente de la “existencia” de la exfontanera. “La veía en redes, es todo”, afirma un interlocutor del Gobierno.

Creen que, hasta el momento, no se ha acreditado que los intentos de Díez por desestabilizar causas dieran algún fruto, y hasta ponen en cuarentena que efectivamente gozara de la influencia que ella misma se atribuía ante sus interlocutores. “No sé cuáles eran sus poderes, sus facultades”, apuntan. Uno de ellos equipara la trama y la capacidad de Díez con ejecutarla con “querer matar a alguien con una pistola de agua”.

Entre otras cosas, presumía de tener influencia en el Gobierno, pero también entre jueces y fiscales: “Si se confirma todo esto, hay que darle como mínimo la medalla de Isael la Católica”. “Desde Mata Hari no hay nada igual”, insisten.

La comparación con la célebre bailarina y espía neerlandesa es la enésima fórmula para ridiculizar a la exfontanera. Para restar importancia a la trama que supuestamente coordinaba. Nadie ha explicado cuestiones concretas, como por ejempló cómo pudo Díez reunirse en Ferraz en una veintena de ocasiones sin que nadie reconozca haberla visto en la sede socialista.

La tónica general es evitar analizar en profundidad las revelaciones; dejar en un segundo plano cuestiones como las reuniones de Díez con la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, a la que respaldan.

Y, aunque no descartan por completo tomar medidas legales contra la exfontanera y contra Cerdán por el daño reputacional a sus siglas, siguen enfriando este escenario. Este contraataque es exigido por figuras como el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. “Es un sumario ingente y los servicios jurídicos lo están mirando”, justifican.

La Guardia Civil se persona en el Ministerio de Justicia

Mientras desde el Ejecutivo intentan vender normalidad, las investigaciones se suceden. La UCO se personó este mismo martes en la sede del Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, para recabar información sobre el expediente de nacionalización de Nervis Villalobos, exviceministro venezolano de Hugo Chávez investigado en esta causa.

La Subdirección General de Nacionalidad y Estado Civil, dependiente del Ministerio, entregó a los agentes de la Guardia Civil dos expedientes adicionales de nacionalización, más allá del expediente que sí había reclamado el Instituto Armado.

Este ejemplo fue esgrimido por el Gobierno para afirmar que su voluntad de cooperar con la Justicia es total. Que no tienen nada que ocultar. Y esta convicción va de la mano con otro convencimiento: que el calendario de frentes abiertos tiene que ver con la voluntad de expulsar a Sánchez de La Moncloa: “Las casualidades no existen”.

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