Pedro Sánchez; ¿el fin de la resistencia?

El presidente del Gobierno pulsa el botón nuclear del adelanto electoral por tercera vez en su etapa en la Moncloa. Con todas las encuestas -salvo el CIS- a la contra, consolida su imagen de político osado, casi temerario para algunos

Un simpatizante participa este miércoles en una manifestación en apoyo al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, frente a la sede de los socialistas en la calle Ferraz de Madrid, horas después de que anunciase que cancela su agenda pública para reflexionar si renuncia o no al cargo.
Una persona en una manifestación en apoyo al presidente del Gobierno frente a la sede de los socialistas en la calle Ferraz.
EFE
Pedro Sánchez ha visto una oportunidad y ha pulsado el botón nuclear del adelanto electoral, como auguraban distintas voces en su Gobierno y en la cúpula de su partido. Con todas las encuestas -salvo el CIS- a la contra, y con sus socios de coalición sin haber designado siquiera a su candidato a las generales, Sánchez consolida su imagen de líder osado, casi temerario incluso para muchas figuras del PSOE.
Desde que dio el salto a la política nacional con su victoria en las primarias socialistas que le convirtieron en secretario general (julio de 2014), el jefe del Ejecutivo ha orquestado y protagonizado otros tantos saltos que, a priori, se antojaban al vacío.
Dos años y tres meses después de imponerse a Eduardo Madina, favorito del aparato (48.7% frente al 36% de los apoyos), Sánchez se vio empujado a dimitir como secretario general, y ya muchos le dieron por muerto -políticamente-. Antes había concurrido a dos convocatorias electorales como líder, con el Podemos de Pablo Iglesias acechándole: 90 y 85 escaños. Y había coqueteado con Albert Rivera (Ciudadanos), con el que llegó a firmar un acuerdo de gobierno (febrero de 2016). Sin votos suficientes, el pacto quedó en agua de borrajas.
De hecho, Sánchez tiró la toalla en un traumático Comité Federal (octubre de 2016) en el que no pudo imponerse a su partido, que después nombraría una Gestora y permitiría la última investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. En las semanas posteriores, antes de recorrer España en un Peugeot 407 -junto con José Luis Ábalos o Santos Cerdán-, él mismo llegó a considerarse desahuciado.
Pero empezó a construir el relato de resistencia que le acompañaría hasta hoy, y volvió a imponerse a los pesos pesados de su partido, arrollando a Susana Díaz (50,2% frente al 39,9%) en sus segundas primarias. Corría mayo de 2017, y nadie podía saber que en cuestión de un año y algo menos de dos meses se haría con las llaves de la Moncloa. Lo que sigue es un repaso a una docena de hitos que han marcado su carrera política, pero también el devenir del país que ha presidido desde entonces.

1- La única moción de censura con éxito en la Democracia

Una semana después de que el PNV apoyara los últimos Presupuestos de Rajoy, una vez conocida la condena al PP como partícipe a título lucrativo por la trama de corrupción Gürtel, el mismo partido fue determinante para que triunfase la primera moción de censura de la Democracia (1 de junio de 2018).
Entre sus muñidores estuvo también el propio Iglesias, que en año y medio se convertiría en vicepresidente del Gobierno. Antes, Sánchez llegó a La Moncloa con un Gobierno en solitario y en minoría, comprometido con la transparencia y la regeneración democrática. Maxim Huerta apenas fue ministro de Cultura y Deporte durante una semana, hasta que se conoció una infracción tributaria que había cometido años antes.
Carmen Calvo y Ábalos fueron sus pesos pesados; Nadia Calviño y María Jesús Montero ganarían poder con rapidez. Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska y Luis Planas son los únicos que siguen sentándose hoy en el Consejo de Ministros. Junto con el propio Sánchez.

2- El Aquarius, un Ejecutivo de 8 meses y una llamada a las urnas por la ausencia de Presupuestos

Sólo 10 días después de convertirse en presidente, Sánchez tomó una decisión de considerable fuerza simbólica: la acogida de los 629 inmigrantes del barco Aquarius, después de que Italia se negase a permitirle atracar en sus puertos.
El gobierno en minoría saltó por los aires en apenas 8 meses, cuando ERC y el PDeCat (después Junts) tumbaron sus Presupuestos, votando junto al PP, Ciudadanos y Vox. “Entre no hacer nada y seguir gobernando con el presupuesto prorrogado de Mariano Rajoy o dar la palabra a los españoles, prefiero la segunda opción porque España debe continuar progresando”, justificó Sánchez. Corría febrero de 2019.

3- “Con Rivera, no”; el germen de la coalición progresista y la exhumación de Franco

En 2019 se celebraron dos elecciones generales, en las que Sánchez sí logró imponerse (123 diputados en abril, 120 en noviembre) al bloque de la derecha. Con el PP en los huesos (66 y 89), y con Podemos y Ciudadanos empezando a desinflarse.
En la noche electoral del 28 de abril, un Sánchez triunfante escuchó a sus bases gritar “Con Rivera, no”, desde el balcón de Ferraz. Tomó nota, si bien rechazó la coalición que le reclamaba Iglesias. En la repetición electoral de noviembre, sin embargo, aceptó compartir el Consejo de Ministros con Unidas Podemos, y en enero de 2020 forjó el primer ejecutivo de coalición de la Democracia.
Yolanda Díaz se hizo con el Ministerio de Trabajo, la plataforma que le serviría para que Iglesias la designase su sucesora (2022). En octubre de 2019, además, el Gobierno exhumó los restos del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos.

4- La crisis de la pandemia y la mayor remodelación en sus gobiernos

Dos meses después de tomar posesión, PSOE y Unidas Podemos tuvieron que reaccionar a la pandemia de covid-19, y decretaron un confinamiento estricto edificado sobre la declaración del estado de alarma, en vigor durante 100 días (marzo-junio de 2020). Los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTEs) desplegados durante la pandemia fueron claves para proteger el empleo.

Y Sánchez empezó a construir la imagen de líder que ha tenido que dar respuesta a circunstancias profundamente adversas: la guerra en Ucrania; la erupción del volcán de La Palma; la borrasca Filomena; la dana en Valencia o, más recientemente -y con mucho menos éxito-, la crisis en Ceuta.

En julio de 2021, casi año y medio después de la pandemia, Sánchez efectuó su mayor crisis de gobierno; además de Calvo y Ábalos, salió de La Moncloa su jefe de Gabinete, Iván Redondo (2018-2021). Le sustituiría Óscar López (2021-2024), y después su actual mano derecha, Diego Rubio. También aupó al Consejo de Ministros el que hoy sigue siendo el hombre fuerte del Ejecutivo, Félix Bolaños, titular de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes.

5- Los fondos europeos, la excepción Ibérica, el escudo social o el IMV

Buena parte de las políticas de mayor calado impulsadas por la coalición surgieron como respuesta a situaciones extremas, y algunas han venido de la mano de Bruselas: un ejemplo claro son los fondos europeos Next Generation frente a la pandemia (2020); o la excepción ibérica, aprobada para abaratar el precio de la luz en España y Portugal tras la crisis derivada de la guerra en Ucrania (2022).

A nivel doméstico, destacan la aprobación del ingreso mínimo vital (IMV, en diciembre de 2021), que se vio acelerado para contribuir a paliar el impacto de la pandemia en los hogares. O el “escudo social” con medidas para amortiguar la crisis inflacionista por la invasión rusa (2022), que después tendría una suerte de réplica ante la guerra de EEUU e Israel en Irán (2026). La reforma laboral de 2021 fue otro de los grandes hitos -junto con las subidas del salario mínimo profesional-.

6 -La crisis del ‘sólo sí es sí’

En abril de 2023, con el apoyo del PP y pese al rechazo de su socio de coalición, el PSOE logró modificar la que fuera la norma estrella de Irene Montero como ministra de Igualdad. A escasas semanas de las elecciones autonómicas y municipales del mes de mayo, retocaron la ley del ‘sólo sí es sí’ para evitar que, a futuro, permitiera nuevas rebaja de penas a agresores sexuales.

La norma había entrado en vigor seis meses antes, y según el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) entonces ya había posibilitado cerca de 1.000 reducciones de condenas. Montero y la también ministra Ione Belarra consideraron que Díaz y el resto de fuerzas dentro de Unidas Podemos se pusieron de perfil en lugar de apoyarlas. Unas semanas antes, Díaz había formalizado su intención de ser candidata a las elecciones generales. Los puentes con Podemos habían saltado por los aires.

7- El batacazo en las autonómicas y municipales y el adelanto electoral del 23-J

El 28-M de 2023 el PSOE se vio arrasado por el PP y perdió el control de 7 de las 10 comunidades autónomas que entonces gobernaba. El golpe fue de tal magnitud que Sánchez compareció desde La Moncloa a la mañana siguiente para volver a pulsar el botón electoral, de nuevo con meses de antelación.

Sonaron las alarmas incluso en sus filas, pero el tiempo le dio la razón. La jugada forzó a su izquierda a hacer los deberes a toda velocidad, Díaz fue cabeza de cartel y escenificó una suerte de tándem con el presidente.

El 23-J, el PP se disparó a los 137 escaños, el PSOE retrocedió levemente hasta 121, y Sumar se quedó en 31 actas. Entre viajes a Waterloo y a Bruselas para seducir a Carles Puigdemont, PSOE y Sumar lograron atar sus votos para la segunda investidura de Sánchez, pagando por ello un alto precio: la ley de amnistía. Y estrenando una mayoría parlamentaria mucho más compleja, difícil y evanescente. Oficialmente, Junts cortó relaciones hace un año.

8- La ley de amnistía y la financiación singular catalana

La relación con Cataluña y su dependencia de ERC y de Junts (también del PNV o de EH Bildu) han marcado los mandatos de Sánchez. En su primera coalición aprobó los polémicos indultos a los condenados por el procés catalán, ya entre fuertes críticas. Cruzó el rubicón con la ley de amnistía, condición necesaria para su investidura, pero absolutamente descartada por el presidente antes y durante la campaña al 23-J.

El mismo Sánchez que apoyó la activación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña tras el procés (2017), vio como Junts tumbaba la primera redacción de la ley de amnistía en enero de 2024, y no logró su aprobación definitiva hasta mayo de ese año. PP y Vox construyeron buena parte de su estrategia de oposición sobre esta norma, como harían también con la financiación singular catalana, que después cristalizó en el nuevo modelo de financiación autonómica que acaba de saltar por los aires. El acuerdo sobre financiación con Cataluña llevó incluso a un conato de rebelión por parte de varios barones socialistas. Sánchez logró apagar el fuego.

8- El primer mordisco de la corrupción, la imputación de Begoña Gómez y el primer periodo de reflexión

En 2024 afloraron los frentes judiciales, si bien entonces apenas se apreciaba la punta del iceberg de estas causas. En febrero, la detención de Koldo García se saldó con la expulsión de Ábalos del grupo socialista. Fue el principio del fin de la carrera del exsecretario de Organización y exministro, hoy en prisión condenado a 24 años y tres meses.

En abril se conoció la querella presentada contra la esposa de Sánchez, Begoña Gómez, hoy a la espera de sentarse en el banquillo de los acusados tras la instrucción del juez Juan Carlos Peinado. Sánchez se tomó entonces su primer periodo de reflexión, y ahí ya contempló tirar la toalla. En mayo llegaría la investigación a su hermano, David Sánchez, que en 2026 fue condenado a 9 años de inhabilitación por prevaricación. Los frentes no dejaron de crecer.

9- El “no” a la OTAN, la oposición a los tecnoligarcas, Trump y Netanyahu; el reconocimiento de Palestina

En junio de 2025, entre fuertes presiones, Sánchez pactó con los aliados de la OTAN que España no destinará el 5% de su PIB a gasto militar, y se comprometió a alcanzar los objetivos de la Alianza Atlántica empleando el 2,1% de su producto interior bruto.

Un año antes había oficializado el reconocimiento del Estado palestino, y en septiembre de 2025 consolidó el embargo de armas a Israel. Ese mes, Sánchez aumentó la presión y las críticas sobre el régimen de Benjamin Netanyahu, con las protestas contra la participación de Israel en la vuelta ciclista como telón de fondo.

Midiendo sus pasos, ha ejercido como antagonista del presidente de EEUU, particularmente tras sus ataque a Irán de la mano de Netanyahu. La oposición a los tecnoligarcas ha sido otra de sus bazas en el plano internacional, así como su acercamiento a los líderes progresistas de América Latina. Siempre ha nadado cómodo en estas aguas.

10-De la condena al fiscal general al estallido del PSOE: Cerdán, Zapatero, Leire Díez…

En noviembre de 2025, el Gobierno sufrió otro golpe de gran calibre con la condena al entonces fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. Ábalos ya estaba imputado un año antes, y Santos Cerdán también había sido citado como investigado unos meses atrás. El estallido del caso Cerdán, en junio, también llevó al presidente a considerar su renuncia.

El que días atrás era todopoderoso secretario de Organización socialista acabó ingresando en prisión provisional; Sánchez convocó un Comité Federal marcado por las denuncias internas por presunto acoso contra Paco Salazar, entonces alto cargo en Moncloa. Empezaron a conocerse las maniobras de la fontanera Leire Díez, hoy con dos causas abiertas. Ambas preocupan a los socialistas.

El mazazo más fuerte llegó con la investigación a José Luis Rodríguez Zapatero, en mayo de 2026. Hoy tiene dos causas abiertas: por sus supuestas gestiones para favorecer el rescate de Plus Ultra y por las millonarias joyas halladas en su despacho de expresidente. La crisis moral y política por la caída del expresidente aún se deja notar, aunque en público defiendan su inocencia. O aunque afirmen que volverán a contar con él en nuevas campañas electorales.

Reivindican también la inocencia de David Sánchez, o la de Begoña Gómez, no así las de Cerdán o Ábalos. El discurso de los socialistas contra el poder judicial ya dio un salto en la copa de Navidad en la que Sánchez afirmó que el PP juega “con las cartas marcadas” (2024), en alusión a la connivencia de algunos jueces con la derecha política. Y ha llegado a extremos en los que ministros como Óscar López han llegado a afirmar que hay “lobos solitarios” en la judicatura que maniobran para tumbar al Ejecutivo.

11- Los Presupuestos que nunca llegaron y la crisis que no supieron ver a tiempo

A lo largo de más de 8 años, el Gobierno se ha visto cuestionado por su gestión de episodios como la catástrofe ferroviaria en Adamuz (Córdoba), que causó 46 muertos (enero de 2026). O el drástico apagón eléctrico de abril de 2025.

Sin embargo, ha sido su actuación ante la crisis humanitaria y migratoria en Ceuta -30 y 31 de julio- la que le ha generado un mayor número de críticas, incluso entre sus aliados parlamentarios. En un Congreso muy fragmentado, aliados y oposición han coincidido en afearle su tardanza a la hora de valorar la situación tras la entrada de cerca de 80.000 migrantes en situación irregular. En sus filas han reconocido que fallaron, mientras los ministros de Defensa e Interior se golpeaban mutuamente por sus respectivos fallos.

Desde el arranque del nuevo curso, han celebrado algunas alegrías, como la aprobación definitiva de la reforma de las leyes de dependencia y discapacidad. Pero apenas han logrado salir de la pantalla de Ceuta. Una de las herramientas con las que aspiraban a hacerlo era el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para 2027. No han presentado cuentas desde finales de 2022, y hoy ya se han quedado sin margen para hacerlo.

12-La crisis de vivienda

Hasta el desahucio de Maricarmen Abascal, el 23 de septiembre, el Gobierno no fue capaz de dejar en segundo plano la crisis de Ceuta. Las protestas ciudadanas y la acampada en la Puerta del Sol, organizada por el Sindicato de Inquilinos, han desplazado todos los focos sobre las enormes dificultades para acceder a una vivienda, el principal problema de los españoles según el CIS.

En tiempo récord, la coalición negoció a la interna, y con los grupos parlamentarios, dos reales decretos leyes con medidas en materia de vivienda que llevó al Congreso el viernes. Se estrellaron contra los votos de Junts, PP y Vox. Ni siquiera la primera de las dos normas, que contenía varias demandas de los neoconvergentes, logró los apoyos necesarios para mantenerse en el BOE.

Con manifestaciones masivas en las calles, Sánchez ha pasado el fin de semana en La Moncloa, en el que ya es su segundo periodo de reflexión. Propios y extraños suelen aludir a que el presidente siempre hace honor al título de su libro, ‘Manual de resistencia’. Y este lunes ha oficializado la nueva convocatoria a las urnas, en la que aspira a demostrar que aún no ha perdido su capacidad de supervivencia.

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