La unidad de la izquierda vuelve a encontrarse ante uno de sus mayores obstáculos cuando apenas quedan unas semanas para las elecciones generales del 29 de noviembre. Podemos y el Frente Amplio mantienen profundas diferencias sobre cómo construir una candidatura conjunta, pese a las conversaciones de los últimos días y los llamamientos públicos a alcanzar un acuerdo. La decisión de apostar por Ada Colau como candidata a la Presidencia del Gobierno ha complicado unas negociaciones que ya estaban condicionadas por las exigencias de Irene Montero.
El principal problema entre Podemos y el Frente Amplio es el procedimiento para elegir a sus representantes. La formación morada reclama unas primarias abiertas, mientras que los cuatro partidos que impulsan la nueva coalición han decidido respaldar directamente a la exalcaldesa de Barcelona. Dos planteamientos que, por ahora, parecen difíciles de reconciliar.
Sin embargo, el desacuerdo va más allá del nombre que encabezará la candidatura. El reciente pacto de Podemos con Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que incluye la colaboración electoral entre Irene Montero y Gabriel Rufián, ha introducido un nuevo elemento de tensión entre las organizaciones que aspiran a concurrir juntas.
Las primarias, el principal obstáculo entre Podemos y el Frente Amplio
La posición de Podemos respecto al Frente Amplio comenzó a definirse con claridad el pasado 8 de octubre. Durante una intervención televisiva, Irene Montero sostuvo que la elección de los candidatos debía pasar necesariamente por unas primarias abiertas, un mecanismo que permitiría participar a los simpatizantes del espacio político.
«La única forma de llegar a acuerdos son las primarias y por eso las hemos convocado», explicó la eurodiputada en unas declaraciones recogidas por EFE. La formación fijó esas votaciones para los días 14 y 15 de octubre, manteniendo así su propio calendario de elección de candidaturas.
El planteamiento entra en conflicto con los movimientos del Frente Amplio. Izquierda Unida, Más Madrid, Movimiento Sumar y los Comuns anunciaron el lunes 12 de octubre su respaldo a Ada Colau como candidata a la Presidencia del Gobierno, sin esperar a un procedimiento conjunto de primarias con Podemos.
La candidatura de Colau cuenta con el acuerdo de las cuatro organizaciones, que consideran que reúne las condiciones necesarias para representar el proyecto. No obstante, esa designación no ha conseguido resolver las diferencias con la formación morada.
Ada Colau quiere contar con Irene Montero

La paradoja es que la propia Ada Colau ha defendido públicamente la necesidad de incorporar a Podemos al Frente Amplio. La exalcaldesa de Barcelona aseguró el pasado 8 de octubre que su disposición a encabezar la candidatura estaba condicionada a la construcción de un proyecto compartido entre las distintas fuerzas de izquierda.
Su intención era evitar una competición electoral entre organizaciones que ya habían colaborado anteriormente. Por eso, la dirigente de los Comuns defendió la conveniencia de alcanzar un acuerdo que incluyera a Irene Montero y a otras formaciones territoriales.
El Frente Amplio mantiene esa invitación. En el comunicado difundido tras la designación de Colau, los cuatro partidos reiteraron su voluntad de incorporar a Podemos y recuperar la colaboración electoral que permitió conformar la candidatura de Sumar en las elecciones generales de 2023.
Pero las negociaciones también arrastran diferencias sobre el reparto de los puestos de salida en las listas electorales. Más Madrid, por ejemplo, ha defendido sus propias aspiraciones en la circunscripción madrileña, donde Emilio Delgado figura entre los dirigentes que aspiran a encabezar la candidatura.
El acuerdo con Gabriel Rufián cambia el escenario electoral

La relación entre Podemos y el Frente Amplio se ha complicado todavía más después del acuerdo alcanzado con ERC. Ambas organizaciones han pactado una colaboración para las elecciones generales del 29 de noviembre que contempla que Podemos no presente una candidatura propia en Cataluña y solicite el voto para los republicanos.
A cambio, el acuerdo abre la posibilidad de incorporar independientes próximos a Podemos en las listas de ERC y contempla actos electorales conjuntos entre Gabriel Rufián e Irene Montero fuera de Cataluña.
Este movimiento afecta especialmente a los Comuns, integrantes del Frente Amplio y competidores directos de Esquerra Republicana en Cataluña. La colaboración entre Podemos y ERC ha provocado malestar en ese espacio político, que considera que la estrategia de Rufián puede dificultar la unidad electoral.
Por otra parte, la alianza permite a Podemos explorar una fórmula de cooperación diferente de la integración en una coalición estatal. De esta manera, la formación de Irene Montero puede establecer acuerdos territoriales sin asumir necesariamente el liderazgo ni la estructura del Frente Amplio.
¿Todavía es posible un acuerdo antes del 29 de noviembre?
Pese a las discrepancias, la ruptura no puede considerarse completamente cerrada. Este martes 13 de octubre, Irene Montero ha confirmado en una entrevista en la Cadena SER que siguen existiendo conversaciones con el Frente Amplio.
«Sí, conversaciones hay siempre y lo más importante es que cuidemos las cosas y tratemos de que finalmente lleguemos a buen puerto», señaló la eurodiputada, que evitó pronunciarse directamente sobre la candidatura de Ada Colau.
También desde Movimiento Sumar mantienen abierta la posibilidad de llegar a un entendimiento. Su portavoz, Verónica Martínez Barbero, ha recordado que el acuerdo electoral de 2023 se cerró en el último momento y ha expresado su confianza en que pueda repetirse una negociación similar.
El calendario, sin embargo, deja poco margen. El viernes 16 de octubre termina el plazo para registrar las coaliciones electorales que concurrirán a los comicios del 29 de noviembre.
Hasta entonces, Podemos y el Frente Amplio tendrán que resolver una cuestión fundamental: si sus diferencias sobre las primarias, las candidaturas y los acuerdos territoriales permiten todavía una lista conjunta o terminan convirtiéndose en una nueva división electoral a la izquierda del PSOE.

