Hay partido. Eso es lo que se testa al escuchar al Gobierno cuando se cumple una semana desde que Pedro Sánchez anunciara el adelanto de las elecciones generales. El primero que así lo transmite es el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien se ha mostrado “ilusionado” y “convencido” de que seguirá gobernando tras el 29 de noviembre.
Así lo ha asegurado en conversación informal con los periodistas durante la recepción en el Palacio Real tras el desfile por la Fiesta Nacional. A su juicio, la “movilización” del bloque progresista que hay en estos momentos no se ve desde 2019. “Me he quedado gratamente sorprendido“, ha reconocido tras el desfile del 12 de Octubre, tras destacar que cree que se ha entendido el motivo por el que ha decidido adelantar las elecciones generales al 29 de noviembre.
Además, el presidente del Ejecutivo ha destacado que ve al PP “con miedo, nervios e insultando”, señalando que cree que las encuestas las ponen para “animar a Alberto Núñes Feijóo”. El presidente ha asegurado que la campaña y el debate están donde quiere el PSOE y que van a hacer una campaña positiva frente al PP, que ha centrado su campaña en ir contra él.
Para Sánchez, “la fuga de votos del PP hacia Vox es brutal”, como ha expresado al tiempo que ha incidido en que los de Alberto Núñez Feijóo “están comprando todos los marcos a la ultraderecha”. “No solo vamos a ganar sino que vamos a gobernar”, ha asegurado, sin querer entrar a valorar la división en las fuerzas a la izquierda de su partido. “Respeto su autonomía”, ha afirmado.

Además, Sánchez resta importancia a la noticia publicada hoy por el diario El País acerca de fragatas marroquís entraron en aguas de Ceuta en el momento de la avalancha migratoria en julio. Dicha información cuenta que el 30 y 31 de julio pasados no solo irrumpieron más de 70.000 inmigrantes en Ceuta, cruzando a pie y a nado la frontera con Marruecos por el paso de El Tarajal.
También se produjo la intrusión de buques de guerra marroquíes en aguas de la ciudad autónoma. Al menos una fragata y varias patrulleras de la Marina Real de Marruecos navegaron sin pedir autorización por aguas de soberanía española. No se trató, siempre según este medio, de un mero tránsito o de una entrada accidental, sino de una vulneración intencionada y repetida del mar territorial, de la que hay pocos precedentes. Las incursiones navales de Marruecos se prolongaron durante los primeros días de agosto, en medio de una fuerte tensión, y estuvieron a punto de provocar una colisión entre barcos militares de los dos países. Solo después de que la Armada española desplegara buques en esas aguas y de una gestión de alto nivel por parte del Ministerio de Defensa cesó la Marina marroquí en su actitud.

Al inicio de la crisis, el Estado Mayor de la Defensa decidió despachar a Ceuta al Buque de Acción Marítima (BAM) Rayo, con base en el arsenal de Las Palmas de Gran Canaria, que atracó en el puerto de la ciudad autónoma el lunes 3 de agosto, con el objetivo de reforzar la vigilancia de sus aguas. Ante las continuas vulneraciones del espacio marítimo español, se movilizaron otros recursos, como la fragata Santa María, procedente de la base naval de Rota (Cádiz), que comenzó a realizar patrullas de vigilancia. Sin embargo, la Santa María sufrió una avería, por lo que se decidió sustituirla por la fragata Navarra, perteneciente también a la 41 escuadrilla de buques de escolta. Para no perder tiempo, las dos fragatas atracaron durante unas horas en el puerto de Ceuta, el día 6 de agosto, con objeto de trasvasar de una a otra el equipo de Infantería de Marina que va a bordo.

