Sumar congela hasta después del verano su refundación y llegará a septiembre sin relevo para Yolanda Díaz

La Asamblea de Movimiento Sumar o la intensidad del curso hasta sus últimos compases no han favorecido que alcancen estas metas. Insisten en que aún tienen tiempo para construir una candidatura sólida

Yolanda Díaz, se reúne con patronal y sindicatos para proteger a empresas y ciudadanos frente a los efectos económicos de la guerra en Irán.
EFE/ Borja Sánchez-Trillo

Los plazos que ellos mismos se marcaron no se han cumplido. Los partidos que integran Sumar (Más Madrid, Izquierda Unida, los Comunes y Movimiento Sumar) llegaron a la recta final exhaustos tras un curso político marcado por las derrotas electorales. También por las dificultades parlamentarias para aprobar iniciativas que les permitan defender su permanencia en el Gobierno de coalición -aún con éxitos como la reforma del sistema de atención a la dependencia-.

Y lastrados por los frentes judiciales que afectan a su socios en el Gobierno, los socialistas. Lo previsto era llegar al segundo trimestre con un impulso renovado, con una nueva marca con la que enterrar las siglas de Sumar -la nueva denominación incluirá la palabra ‘frente’-. También con un candidato o una candidata que, hasta la fecha, no han logrado encontrar.

Que Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y cabeza de cartel electoral en 2023, se descolgara de la carrera por representarles en las próximas generales -en 2027, en principio-, fue inicialmente recibido con alivio en su espacio. Díaz anunció su decisión a finales de febrero, cuando el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, llevaba meses sonando -y descartándose- como potencial relevo.

Meses después, a finales de julio, la vicepresidenta segunda comunicó su intención de postularse para dirigir la Organización Internacional del Trabajo (OIT), difuminando aún más su figura en lo que al futuro de su espacio político se refiere.

En febrero, Más Madrid, Izquierda Unida, los Comunes y Movimiento Sumar dieron el pistoletazo de salida a esta refundación con un acto público previo a la decisión de Díaz, con la mirada puesta en el final de este curso político. A finales de julio, sin embargo, dirigentes de los cuatro partidos con más peso en Sumar confirmaron que esta etapa en el camino hacia el relanzamiento de su alianza no culminará hasta después de las vacaciones.

Septiembre es hoy el mes previsto para desvelar el nombre de la persona que les representará en esta nueva etapa. Antes de esa fecha tampoco harán pública su nueva marca, que sí está decidida.

La presión del calendario electoral

Los plazos aprietan. Fuentes de Sumar en el Gobierno trasladan que los Ministerios siguen trabajando y planificando su actividad incluso hasta los primeros meses del próximo año. Si Pedro Sánchez opta por estirar la legislatura hasta julio -bien porque logra la difícil tarea de aprobar Presupuestos, bien porque obvia el compromiso que el PNV afirma haberle sacado-, tendrán tiempo suficiente.

En caso contrario, se verán obligados a emprender una nueva carrera contrarreloj. Y, a diferencia de lo ocurrido el 23-J, lo harán con el viento en contra. Si el presidente de convoca los comicios en marzo, como hoy prevén en las filas del socio minoritario, contarán con apenas seis meses para desplegar su proyecto; 10 meses si finalmente Sánchez apuesta por agotar su mandato.

Por otra parte, incluso si las elecciones se celebran en julio. deberán asegurarse de que la nueva marca, así como el perfil de quien les represente en las urnas, sean reconocibles entre sus potenciales votantes. Con las encuestas a la contra, en el espacio político de Díaz insisten en que aún hay margen para encontrar al candidato que pueda potenciarles.

Las quinielas: Bustinduy, Urtasun, Coalu o Sordo

Si bien Bustinduy fue el primer candidatable en sacar cabeza, en este camino han sonado otros nombres, como el del ministro de Cultura y dirigente de los Comunes y Movimiento Sumar, Ernest Urtasun. El del líder de Comisiones Obreras, Unai Sordo. Y hasta el de la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau. “Aparecerá”, “encontraremos a la persona”, reiteran en estos partidos desde hace meses.

Problemas internos como la pugna desatada en Movimiento Sumar tras la marcha de Díaz tampoco han contribuido a generar las mejores condiciones para que cumplieran sus plazos. En marzo, varios cargos del partido fundado por la vicepresidenta segunda interpusieron una denuncia por hechos asimilables al acoso laboral -como testigos- contra la entonces co-coordinadora de la formación, Lara Hernández.

La corriente liderada por la portavoz parlamentaria, Verónica Barbero, reclamó entonces la convocatoria de una Asamblea General, la tercera en los tres accidentados años de vida de este partido. Se celebró el 11 de julio: Barbero y la secretaria de Estado de Derechos Sociales, Rosa Martínez, relevaron a Hernández, que había dimitido escasos días antes, cuando se archivó la denuncia interna en su contra. Ninguna de las nuevas coordinadoras suena como potencial candidata.

El factor Podemos y el pinchazo de la vía Rufián

Sumar no es la única fuerza de izquierdas que ha sufrido un retroceso en las urnas en el último ciclo electoral. Podemos, que concurrió con la coalición de Díaz el 23-J, para después abandonar el grupo parlamentario poco después de la investidura de Sánchez, también se ha visto golpeado en los sucesivos comicios. Estos resultados han llevado a la dirección morada a abrirse a un posible entendimiento con otras fuerzas de izquierdas, por ahora únicamente en el campo retórico. Lograron pactar en Andalucía, sobre la bocina, y salieron a criticar este pacto poco después de las elecciones.

De hecho, uno de los puntos fuertes a considerar entre los candidatables de Sumar tiene que ver con su capacidad de servir como imán entre el resto de fuerzas de este espacio. Lo previsto es que la eurodiputada Irene Montero represente a los morados como cabeza de lista. Y un valor añadido para el candidato de Sumar sería, precisamente, que fuera un perfil ante el que Podemos tuviera muy difícil rechazar una candidatura de unidad -el caso de Colau, por ejemplo-.

Por otro lado, el acto de lanzamiento de la refundación de Sumar se produjo unos días después de que el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, redoblase esfuerzos para lograr un pacto entre las izquierdas para que en cada provincia sólo se presente la candidatura con más opciones de éxito, evitando la división del voto.

Rufián ha coqueteado con la idea de liderar esta unión de las izquierdas, y ha celebrado otros actos con dirigentes como la propia Montero, o el portavoz adjunto en la Asamblea de Madrid, Emilio Delgado (Más Madrid).

Con todo, Esquerra ha dado portazo a las aspiraciones de su portavoz en el Congreso, al que ofrece volver a encabezar sus listas. Rufián goza de un considerable tirón mediático y una parte del PSOE vería con buenos ojos que liderara las listas a su izquierda. Sin embargo, ni los partidos de Sumar contemplan hoy esta opción, ni él mismo da señales de estar dispuesto a dar este salto. Al menos, de momento.

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