Natalidad

España se queda sin donantes de semen: por qué cada vez hay más demanda y menos hombres pueden donar

Nunca habían hecho falta tantos donantes de semen en España. Y nunca había sido tan difícil encontrarlos

El problema no es únicamente que haya menos hombres dispuestos a donar semen
El problema no es únicamente que haya menos hombres dispuestos a donar semen
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Las dos curvas avanzan en direcciones opuestas. Mientras la demanda de muestras para tratamientos de reproducción asistida ha aumentado un 50% en los últimos cinco años, el número de donantes ha caído un 40%.

La preocupación empieza a instalarse en un sector que observa cómo el equilibrio entre oferta y demanda se estrecha cada año. El problema no es únicamente que haya menos hombres dispuestos a donar. Es que también hay menos hombres que cumplen los requisitos para hacerlo.

“Para ser admitido como donante hay que tener una calidad seminal excepcional. Tiene que ser de unos valores muy altos, que cada vez es más infrecuente encontrarlos”, explica Alberto Pacheco, director del banco de semen de IVI Madrid. “Estamos viendo un desequilibrio cada vez mayor entre la oferta y la demanda y, lógicamente, eso nos preocupa”.

Donar semen no consiste solo en acudir a una clínica

La imagen del estudiante universitario que dona semen para sacarse un dinero extra hace tiempo que dejó de ajustarse a la realidad.

Antes de que una muestra llegue a un banco de semen, el candidato debe superar un proceso de selección que puede prolongarse durante meses. Los aspirantes pasan entrevistas médicas y psicológicas, pruebas genéticas, análisis para descartar enfermedades infecciosas y un exhaustivo estudio de la calidad del semen.

No basta con tener un seminograma normal. Las clínicas buscan muestras muy por encima de los parámetros habituales porque el semen debe resistir el proceso de congelación y mantener su capacidad reproductiva cuando se utilice meses después.

“Los donantes tienen que estar muy sanos desde el punto de vista psicológico y psicosocial”, recuerda Raluca Lupu, psicóloga clínica del Instituto Bernabéu. Ese filtro, unido a los criterios biológicos, hace que una gran parte de los candidatos quede descartada antes incluso de completar el proceso.

La calidad del semen también está cambiando

Los especialistas llevan años observando un fenómeno que preocupa incluso más que la caída del número de donantes: el deterioro progresivo de la calidad seminal.

Cada vez son menos los hombres que alcanzan esos parámetros considerados excelentes.

Las causas siguen investigándose, pero los expertos apuntan a una combinación de factores. “Los tóxicos, la nutrición, el estrés y otros elementos pueden afectar a la calidad del semen”, señala Alberto Pacheco.
Su advertencia coincide con lo que reflejan numerosos estudios internacionales, que han documentado un descenso de la concentración y la movilidad de los espermatozoides durante las últimas décadas y sitúan la contaminación ambiental, los disruptores endocrinos, el sedentarismo, la obesidad o determinados hábitos de vida entre los posibles responsables.

Una demanda que no deja de crecer

Mientras disminuyen los donantes, las clínicas atienden cada vez a más pacientes.
España continúa retrasando la edad de maternidad y paternidad. Según el Instituto Nacional de Estadística, cuatro de cada diez nacimientos corresponden ya a mujeres mayores de 35 años y más del 10% a madres de 40 o más. Ese cambio demográfico ha incrementado el recurso a la reproducción asistida. Pero no es el único motivo.

También aumentan los tratamientos para mujeres sin pareja y parejas de mujeres, además de los casos de infertilidad masculina, un factor presente, solo o combinado con el femenino, en aproximadamente la mitad de los problemas para conseguir un embarazo. La demanda crece año tras año. La oferta, no.

El miedo a perder el anonimato

Hay otro factor que las clínicas detectan cada vez con más frecuencia y que no tiene que ver con la biología. Muchos posibles donantes preguntan qué ocurrirá dentro de unos años con su identidad. “Nos preguntan si realmente el anonimato durará siempre o si España acabará haciendo lo mismo que otros países europeos o Estados Unidos, donde la identidad del donante puede llegar a conocerse», explica Eva García, responsable del banco de semen del Instituto Bernabéu.
La preocupación no es menor.

Según un estudio realizado por este centro, entre el 80% y el 85% de los donantes dejarían de participar si existiera la posibilidad de que su identidad dejara de ser anónima en el futuro.

La legislación española mantiene el anonimato de las donaciones, pero el debate abierto en otros países europeos ha despertado incertidumbre entre muchos candidatos.

Los especialistas insisten en que no existe, por ahora, un problema de abastecimiento. Los bancos de semen continúan respondiendo a las necesidades de las clínicas y no hay listas de espera generalizadas por falta de muestras compatibles.

Pero sí observan una tendencia que merece atención. “Si esto sigue así, dentro de tres, cuatro o cinco años podríamos encontrarnos con un problema”, advierte Eva García, que reclama una mayor sensibilización sobre la importancia de la donación.

Porque donar semen sigue siendo, ante todo, un acto altruista.

Y porque detrás de cada muestra almacenada en un tanque de nitrógeno líquido hay una historia que todavía no existe: la de una pareja con problemas de fertilidad, una mujer que decide ser madre en solitario o dos mujeres que quieren formar una familia.