La DANA que permanece al oeste de la Península mantendrá este lunes 5 de octubre una situación de fuerte inestabilidad en buena parte de España. Después de un fin de semana marcado por lluvias torrenciales, inundaciones y avisos rojos en Cataluña y Extremadura, las tormentas volverán a ganar intensidad durante la segunda mitad del día, especialmente en el oeste y el centro peninsular.
Samuel Biener, meteorólogo y climatólogo de Meteored, advierte de que algunos de los núcleos tormentosos más activos podrán descargar cantidades importantes de agua en intervalos cortos. “Los núcleos más activos podrían dejar más de 30-40 l/m², por lo que es probable que se registren algunas crecidas súbitas en barrancos y ríos”, explica en su última previsión.
Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla y León y la Comunidad de Madrid aparecen entre las zonas donde la actividad convectiva podría ser más intensa durante la tarde. Las tormentas avanzarán preferentemente de suroeste a noreste y podrán ir acompañadas también de granizo y fuertes rachas de viento.
La DANA permanece frente a las costas de Portugal
El principal elemento atmosférico que explica la situación es una DANA situada al oeste de la Península. Este lunes permanecerá prácticamente estacionaria frente a las costas portuguesas y seguirá aportando aire frío en altura.
Esta configuración crea un entorno favorable para el desarrollo de grandes nubes de tormenta cuando coincide con aire más cálido y húmedo cerca de la superficie. El sector oriental de una DANA suele ser precisamente uno de los más inestables, y será allí donde durante las próximas horas puedan desarrollarse algunos de los núcleos convectivos más organizados.
La situación ya dejó durante el fin de semana episodios especialmente adversos. Cataluña sufrió lluvias torrenciales e importantes inundaciones, mientras en diferentes comarcas de Badajoz llegó a activarse el nivel rojo por precipitaciones capaces de alcanzar 60 litros por metro cuadrado en una hora.
En Extremadura, el temporal provocó cientos de incidencias durante el domingo y obligó a activar el Plan Especial de Protección Civil ante el Riesgo de Inundaciones.
Extremadura vuelve a estar entre las zonas de mayor riesgo
La DANA mantendrá este lunes a Extremadura entre las comunidades más expuestas. AEMET prevé precipitaciones y chubascos principalmente durante la segunda mitad del día, que pueden ser localmente fuertes, acompañados de tormenta y granizo e incluso alcanzar intensidad muy fuerte en algunos puntos.
El norte de Cáceres se encuentra bajo aviso naranja por lluvias y tormentas desde las 17:00 horas hasta el final de la jornada. El resto de la región mantiene diferentes niveles de aviso ante la posibilidad de nuevos aguaceros.
La previsión de Biener sitúa precisamente sobre Extremadura algunos de los núcleos capaces de superar los 30 o 40 litros por metro cuadrado en intervalos reducidos.
El riesgo en estas situaciones no depende únicamente del acumulado total. Una tormenta que descarga varias decenas de litros en poco tiempo puede provocar problemas de drenaje, anegamientos y una reacción muy rápida de pequeños cauces, arroyos y barrancos.
Las tormentas avanzarán hacia Madrid y Castilla-La Mancha
Conforme avance la tarde, las tormentas asociadas a la DANA tenderán a desplazarse hacia el centro peninsular. Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid aparecen también entre los territorios donde el modelo europeo concentra una mayor actividad.
En Madrid, AEMET espera lluvias y chubascos especialmente durante la segunda mitad del día. Podrán ser localmente fuertes y estar acompañados de granizo, sobre todo durante las últimas horas de la tarde.
Un escenario parecido se espera en distintos puntos de Castilla-La Mancha, una comunidad que mantiene activado su plan Meteocam después de varios días de precipitaciones intensas.
El episodio obliga a mantener especial vigilancia en lugares donde el terreno se encuentra ya muy húmedo tras las lluvias del fin de semana. La respuesta de los cauces puede ser más rápida cuando nuevas tormentas descargan sobre una cuenca que ya ha recibido cantidades importantes de agua.
El interior valenciano, Teruel y Castilla y León también recibirán chubascos
La inestabilidad no quedará restringida al cuadrante suroeste y el centro. Según la previsión de Meteored, los aguaceros asociados a la DANA alcanzarán también el interior de Valencia y Castellón, así como distintos puntos de Teruel.
En estas zonas podrán aparecer tormentas localmente fuertes, aunque inicialmente de forma más irregular que en Extremadura, Castilla-La Mancha o el entorno del Sistema Central.
Castilla y León también quedará dentro del área de influencia de la bolsa de aire frío. Las precipitaciones podrán intensificarse por la tarde y desplazarse posteriormente hacia zonas del norte peninsular.
En otros puntos de la Cordillera Cantábrica, La Rioja, Cataluña, Baleares, el interior murciano y áreas montañosas del noreste andaluz se esperan chubascos más dispersos.
Un río atmosférico añade humedad al episodio
Además de la DANA, la situación cuenta con otro ingrediente importante: la llegada de una corriente de humedad subtropical desde el Atlántico.
Este tipo de estructura recibe el nombre de río atmosférico. Se trata de una franja relativamente estrecha y extensa de la atmósfera capaz de transportar grandes cantidades de vapor de agua desde regiones lejanas.
En este caso, Meteored vincula parte del aporte de humedad a la circulación asociada a los restos de Hanna, la tormenta tropical que se formó en el Atlántico central a finales de septiembre y que posteriormente perdió sus características tropicales.
Hanna no llegará a España como tormenta tropical. El sistema dejó de serlo días atrás, pero la humedad subtropical transportada por la circulación atlántica puede seguir interactuando con la DANA y favorecer precipitaciones más abundantes.
La combinación resulta especialmente eficaz: el aire frío en altura proporciona inestabilidad y el río atmosférico añade vapor de agua disponible para alimentar los chubascos.
El martes la DANA comenzará a desaparecer como sistema aislado
La configuración atmosférica volverá a cambiar durante el martes. Según Biener, la actual DANA será reabsorbida por una vaguada que se situará sobre el noroeste de la Península.
Eso no significará un final inmediato de las lluvias. El flujo húmedo atlántico seguirá incidiendo sobre buena parte del centro y sur y mantendrá un escenario inestable en numerosas comunidades.
Galicia, Extremadura, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Madrid y la vertiente cantábrica podrán registrar nuevos chubascos y tormentas localmente fuertes.
La actividad volverá a desarrollarse también en Andalucía, Murcia, Comunidad Valenciana, Cataluña, Aragón, Ceuta y Melilla, con tormentas distribuidas de forma muy irregular.
Algunos núcleos podrán ir acompañados nuevamente de granizo y fuertes rachas de viento, mientras en el sureste las precipitaciones podrían arrastrar polvo en suspensión y dejar lluvias de barro.
El episodio todavía no ha terminado
Aunque la actual DANA perderá su carácter aislado durante las próximas horas, la atmósfera seguirá mostrando una configuración favorable a las precipitaciones durante buena parte de la semana.
AEMET espera un periodo inestable entre el 5 y el 12 de octubre, con lluvias y chubascos en gran parte del territorio. El extremo norte, las áreas montañosas, la vertiente mediterránea y Baleares se encuentran entre las regiones con mayor probabilidad de recibir cantidades importantes.
Meteored apunta además a que una nueva DANA podría descolgarse durante la segunda mitad de la semana, un escenario cuya evolución todavía presenta una incertidumbre elevada y que podría condicionar el tiempo de cara al puente del 12 de octubre.
Por ahora, el foco está en este lunes. Tras un fin de semana excepcionalmente adverso, la DANA volverá a favorecer tormentas fuertes en varias comunidades y Samuel Biener pide prestar especial atención a aquellos núcleos que descarguen de manera muy intensa en poco tiempo: si superan los 30 o 40 litros por metro cuadrado, el peligro no estará únicamente en la lluvia, sino también en la posible respuesta rápida de ríos y barrancos.

