Doble crimen

El crimen de Tauste y la hija díscola acusada de matar a sus padres de la que nadie quiere hablar

Detenida junto a su novio a las 48 horas del crimen, la Guardia Civil intenta delimitar quién hizo qué antes de llevarlos ante el juez

Pasa en las peores familias. También en las mejores. Los Sánchez Latorre podían no haber sido ni lo uno ni lo otro hasta que el pasado 8 de agosto el crimen les marcó para siempre, confirmando que algo ocurría de puertas adentro.

Todos los que conocían al matrimonio descartaron de inmediato el crimen machista. Mucho se tenía que haber torcido la realidad que conocían de la pareja. Él, Javier Sánchez, de 67 años, histórico dirigente del sindicalismo agrario. Ella, Esther Latorre, de 66, entregada activista que representó durante décadas el feminismo rural. En su perfil de Facebook quiso destacar los más de 40 años que llevaba de casada, desde 1983. En muchas de sus fotos se les ve juntos, rodeados de amigos, tanto en encuentros privados como actos públicos y manifestaciones.

Implicados, combativos y muy queridos. “Con Javier se podía tratar aunque no pensáramos lo mismo”, destaca Miguel Ángel Francés, el alcalde de Tauste, Zaragoza. Estos días, de luto oficial. A las afueras, la casa de los Sánchez Latorre sigue bajo custodia policial, con la loneta de Crimanalística levantada a la entrada de la vivienda.

Apenas se ve lo que ocurre en el interior desde donde se aposta la prensa, a tan solo unos metros del perímetro de seguridad que delimita el coche patrulla. Sirve a modo de línea imaginaria a partir de la cual se suceden las preguntas. ¿Cómo puede una hija matar a sus padres? ¿Qué motivos tenía Carlota para hacerlo? ¿Los apuñaló ella o lo hizo su novio, o entre ambos se repartieron las víctimas? ¿De forma planificada o improvisada? ¿Y cómo actuaron sus víctimas?, ¿fueron conscientes de quién los atacaba en plena noche, en el interior de su hogar?

A Esther la hallaron sin vida cerca del vestíbulo, en las escaleras; ¿intentaba huir? A Javier lo apuñalaron en la cama; ¿supo el porqué? “Yo me estoy enterando ahora de que tenían problemas con su hija, porque solo trataba con ellos y no con el resto de la familia”, apunta con cautela Marta Abengochea, a preguntas de los periodistas. La actual coordinadora general de Izquierda Unida Aragón es parte de ese círculo político y sindical que ha hecho público su dolor en los homenajes que se han sucedido en recuerdo del matrimonio. Nadie encuentra una explicación convincente al doble crimen.

¿Una discusión reciente o desavenencias familiares?

Carlota es la pieza clave. La hija mayor del matrimonio es también la gran incógnita; cuesta precisar tanto su edad como ocupación. Hay quien le calcula unos 40 años como quienes recuerdan que empezó a estudiar Medicina y lo dejó. Se había mudado a Zaragoza capital y vivía a unos 40 minutos de Tauste con su actual pareja, Luis Carlos, colombiano, de unos 30 años. Como ella, ha pasado su segunda noche en el calabozo. La Guardia Civil los detuvo el pasado lunes, poco después del mediodía, pero todavía no los han puesto a disposición judicial. Los investigadores están apurando las 72 horas de que disponen para recopilar pruebas con el fin de armar una acusación lo más solida posible. No descartan que haya más implicados.

Enseguida se apuntó al círculo más cercano. Dos días después del hallazgo, Carlota y Luis Carlos estaban detenidos. En la vivienda no había ni puertas ni ventanas forzadas. Y, si los vecinos escucharon algo no lo denunciaron. Los cuerpos sin vida del matrimonio los halló un familiar alertado porque no diesen señales durante horas. No era habitual que faltasen a una comida familiar. Como sorprendió la ausencia de Carlota en el velatorio. Incluso su hermana pequeña, Olga, llegó a tiempo desde Irlanda, donde reside.

La nula colaboración de la pareja no ayuda. Ninguno de los dos ha querido responder a las preguntas de los investigadores, que están juntando las piezas del puzzle. Ha trascendido un desencuentro público, ocurrido hace unas semanas en un restaurante en el que habrían visto a discutir a Carlota con sus padres. También se ha desvelado que la detenida podría tener algún problema de salud mental que habría tensionado durante años la relación familiar. Lo que, en cualquier caso, podría ser un condicionante más que un desencadenante, teniendo en cuenta la data de las muertes –con nocturnidad y alevosía– y que no estaba solo en pleno brote. Sobre Luis Carlos, su pareja, no hay referencias similares.

El geolocalizador chivato y los coches que nadie movió

El escenario del crimen está a las afueras de Tauste, en una casita de dos plantas sin acceso al garaje. Los dos coches del matrimonio siguen aparcados en la puerta, de donde supuestamente nadie los movió la noche del crimen. Aunque los detenidos no tenían forma de desplazarse hasta allí, salvo que usasen el coche del matrimonio, alguien los llevase hasta allí o se desplazasen en transporte público desde Zaragoza. Al estilo de Patrick Nogueira, el asesino de Pioz. Algo bastante improbable.

En el caso del descuartizador brasileño, nunca se encontró el arma del cuádruple crimen. En este, la Guardia Civil guarda un hermetismo total. Consta que la habrían buscado tanto en la vivienda de Tauste como el piso de los detenidos, en Zaragoza. Pero no han informado aún si con resultado positivo o no. La máxima policial sigue siendo la discreción total. Y gran parte de la información procede de fuentes abiertas. El matrimonio no era especialmente activo, pero actualizaban sus perfiles cíclicamente, y tenían una huella digital. No así sus hijas. Carlota solo sube fotos de perros y gatos, apenas una veintena, y mensajes alentadores como este, de hace dos años : “Con esa acción conseguirás algo… Piensa si quieres conseguirlo o no, antes de hacerlo”.

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