Hay trayectorias profesionales difíciles de resumir en una sola línea. La de Andrea Fírvida es una de ellas. Sargento del Ejército del Aire y del Espacio, árbitra que llegó a la máxima categoría del fútbol femenino español, campeona militar de atletismo y pentatlón, pianista, cantante y compositora. Mundos aparentemente alejados que han terminado conviviendo en una misma vida marcada por la disciplina y la competición.
Nacida en Santiago de Compostela en 1993 y vinculada desde niña a Zaragoza, Andrea Fírvida ha desarrollado una carrera que ha transcurrido entre los aviones militares, los campos de fútbol y la música. El Ejército y el arbitraje terminaron llevándola hasta dos escenarios especialmente exigentes: trabajar alrededor del A400M, uno de los grandes aviones de transporte militar, y dirigir partidos en Primera División femenina.
Su relación con el fútbol comenzó mucho antes de colocarse el uniforme arbitral. Fírvida jugó hasta los 17 años, cuando decidió abandonar temporalmente este deporte ante la dificultad de compatibilizar todas sus actividades. Apenas un año después quiso regresar. Dudó entre hacerlo como entrenadora o como árbitra y acabó eligiendo el silbato.
Era 2013. Comenzaba entonces un camino que tardaría una década en conducirla hasta la élite.
Del Ejército del Aire a la Primera División femenina
La carrera militar de Andrea Fírvida avanzó prácticamente en paralelo. A los 23 años accedió a la escala de tropa del Ejército del Aire y posteriormente opositó a la escala de suboficiales. Tras pasar por la Academia Básica del Aire de León, fue destinada al Ala 31 de Zaragoza, una de las unidades estrechamente vinculadas al avión de transporte militar Airbus A400M.
Su trabajo la acercó a una aeronave capaz de transportar grandes cantidades de material, vehículos y personal. El Ejército del Aire ha destacado también su formación relacionada con el mantenimiento de aeronaves, un ámbito en el que la precisión y la capacidad para tomar decisiones tienen poco margen para el error.
Ese mismo carácter terminó apareciendo sobre un terreno de juego. Después de años recorriendo categorías, Andrea Fírvida consiguió en 2023 el ascenso a Primera División femenina. La Real Federación Española de Fútbol la incorporó aquel verano a un reducido grupo de colegiadas encargadas de dirigir los partidos de la máxima competición nacional.
Fírvida permaneció durante tres temporadas en la élite, desde la campaña 2023-24 hasta la 2025-26. Durante ese periodo arbitró encuentros de algunos de los principales clubes del país. Todavía en mayo de 2026 dirigió el partido entre el Costa Adeje Tenerife y el FC Barcelona, que terminó con victoria azulgrana.
Alcanzar ese nivel obligó, además, a tomar una decisión profesional importante. La propia colegiada explicó que tuvo que solicitar una excedencia en el Ejército porque resultaba imposible compatibilizar plenamente las exigencias de ambos trabajos.
«Tuve que pedir una excedencia para poder dedicarme exclusivamente al arbitraje porque ambos trabajos son muy incompatibles», explicó en una entrevista difundida por Antena 3.
La temporada 2026-27 ha abierto una nueva etapa. Andrea Fírvida ya no forma parte de la plantilla arbitral de Liga F y figura actualmente entre las árbitras de Primera Federación femenina. La documentación oficial de la RFEF indica expresamente que procede de la categoría inmediatamente superior.
Una campeona militar que también escribe canciones
El fútbol y el Ejército apenas representan dos partes de una trayectoria todavía más amplia. El deporte de competición ha acompañado durante años a Andrea Fírvida, que ha llegado a proclamarse campeona nacional militar de 1.500 metros y de pentatlón.
También ha competido internacionalmente dentro del deporte militar. En 2021 participó con España en el Campeonato Mundial Militar de Pentatlón Aeronáutico celebrado en Gran Canaria, una disciplina especialmente exigente que reúne diferentes pruebas físicas y técnicas.
Ese vínculo entre actividad física y carrera militar explica que Fírvida participe este 6 de octubre en la segunda edición de Mujeres por tierra, mar y aire, organizada por Artículo14. La sargento interviene en una mesa dedicada precisamente a analizar la relación entre las mujeres de las Fuerzas Armadas y el deporte.
Pero existe todavía una tercera Andrea Fírvida que poco tiene que ver aparentemente con las anteriores.
La música forma parte de su vida desde la infancia. La propia árbitra ha contado a la RFEF que ya grababa casetes cuando apenas tenía cuatro años. A los nueve recibió un piano y comenzó una relación con el instrumento que ha mantenido durante toda su vida.
No solo toca: también escribe, compone y canta sus propias canciones. Fírvida llegó además a fundar un grupo de rock, otra faceta que completa un perfil difícil de encajar en una única profesión.
La RFEF utilizó precisamente esa capacidad para moverse entre mundos distintos cuando presentó su historia en 2024. Para entonces podía pasar de las exigencias técnicas asociadas al A400M a la tensión de un partido de Primera División y terminar el día sentándose frente a un piano.
En todas esas facetas aparece, sin embargo, un elemento común. Andrea Fírvida ha defendido que el Ejército y el arbitraje comparten valores como la disciplina, la gestión de la presión, el liderazgo y la rapidez a la hora de decidir. Capacidades que sirven tanto cuando hay que resolver una situación en segundos sobre un terreno de juego como cuando el trabajo exige operar dentro de una organización militar.
Su trayectoria demuestra también que una carrera profesional no siempre avanza siguiendo una única dirección. Andrea Fírvida ha vestido uniforme militar, ha dirigido partidos en la élite del fútbol español, ha representado a España en competiciones militares y continúa encontrando tiempo para escribir canciones frente a un piano. Una combinación poco habitual que explica por qué su historia resulta tan difícil de contar utilizando solamente una etiqueta.

