Sheila Pachón, de navegar con Leonor a combatir la piratería: así es la carrera de la teniente de navío

Sheila Pachón ha pasado por el Elcano, la fragata Canarias y la Operación Atalanta, donde vigiló grupos armados frente a Somalia

La teniente Sheila Pachón, oficial de la Armada
La teniente Sheila Pachón, oficial de la Armada
Artículo 14

Cuando la princesa Leonor embarcó en enero de 2025 en el Juan Sebastián de Elcano para continuar su formación militar, entre los oficiales del histórico buque escuela se encontraba una joven militar granadina que conocía perfectamente lo que suponía realizar aquella travesía. Sheila Pachón había recorrido el mismo camino seis años antes como guardiamarina. Esta vez regresaba con una responsabilidad muy distinta: era oficial de derrota y meteorología del barco.

La carrera de Sheila Pachón, hoy teniente de navío de la Armada, permite recorrer algunos de los escenarios más reconocibles de las Fuerzas Armadas españolas. Ha navegado en el Juan Sebastián de Elcano, participado en operaciones internacionales contra la piratería y trabajado en la protección de rutas marítimas esenciales. Este martes relató parte de esa experiencia durante la segunda edición de Mujeres por tierra, mar y aire, organizada por Artículo14.

Allí recordó su paso por la Operación Atalanta, desplegada en el océano Índico y frente a las costas de Somalia para combatir la piratería y contribuir a la seguridad marítima. «Nuestra misión es vigilar los grupos armados y patrullar para esos comerciantes que hacen rutas esenciales para el comercio internacional. Desde que estamos allí han disminuido mucho los ataques», explicó la oficial.

De guardiamarina a oficial del Juan Sebastián de Elcano

La historia de Sheila Pachón con la Armada comenzó formalmente en 2016, cuando ingresó en la Escuela Naval Militar de Marín. Durante los siguientes cinco años combinó la formación castrense con sus estudios de Ingeniería Mecánica en el Centro Universitario de la Defensa, hasta obtener su despacho como oficial.

Su vinculación con el mar, sin embargo, se hizo especialmente visible en 2019. Entonces embarcó como guardiamarina en el Juan Sebastián de Elcano durante el crucero de instrucción de su promoción. Pachón formaba parte de las ocho mujeres guardiamarinas presentes aquel año a bordo, la mayor presencia femenina registrada hasta entonces en una brigada de alumnos del buque escuela.

Años después regresó al mismo barco, pero ya desde el otro lado de la formación. En el crucero iniciado en enero de 2025, con la princesa Leonor entre los guardiamarinas, Sheila Pachón ejercía como oficial de derrota y meteorología. Su cometido estaba directamente relacionado con la seguridad de la navegación: estudiar la ruta, analizar los posibles peligros, seguir las condiciones meteorológicas y valorar las correcciones necesarias durante la travesía.

La coincidencia con la heredera al trono convirtió aquel viaje en uno de los más mediáticos de la historia reciente del buque. Para Pachón, sin embargo, el significado era también profesional. Durante la jornada celebrada por Artículo14 recordó aquella etapa con una frase breve: «Fue un honor tener formación junto a ella».

El contraste resulta significativo. Seis años después de recorrer el Elcano como alumna, Sheila Pachón regresaba como una de las oficiales responsables de que otros guardiamarinas completaran esa misma formación, incluida la futura capitana general de las Fuerzas Armadas.

Cuatro meses frente a Somalia

Pero la trayectoria de Sheila Pachón se extiende mucho más allá del buque escuela. Su primer destino tras completar su formación fue la fragata Canarias, desde la que participó durante varios meses en la Operación Atalanta, la misión naval de la Unión Europea desplegada en el Cuerno de África y el océano Índico.

La operación nació para responder a uno de los grandes problemas de seguridad marítima de la región: los ataques piratas contra mercantes y otras embarcaciones que atraviesan unas aguas fundamentales para el comercio mundial. Con el paso de los años, sus funciones se han ampliado y actualmente incluyen también la protección de buques vulnerables y la lucha contra diferentes actividades ilícitas en el mar.

Para los militares destinados allí, esa protección de las fronteras no siempre significa vigilar una línea trazada sobre tierra. En el caso de la Armada, la seguridad española puede comenzar a miles de kilómetros de sus costas, protegiendo vías marítimas por las que circulan mercancías, energía y suministros que posteriormente llegan a Europa.

La propia Pachón lo explicó en Artículo14 al describir las patrullas destinadas a controlar los movimientos de grupos armados y proporcionar seguridad a los comerciantes que atraviesan la zona. Una misión en la que el mar deja de ser únicamente una vía de navegación para convertirse en una frontera estratégica.

Una carrera marcada por las misiones internacionales

La oficial granadina también ha participado en una misión humanitaria en Turquía y su trayectoria refleja una carrera militar construida entre barcos, despliegues internacionales y largas temporadas lejos de casa. Una realidad que compartió junto a otras militares durante la jornada de Artículo14, donde las participantes reconocieron la dificultad de conciliar este tipo de destinos con la vida familiar.

Hay además un aspecto menos conocido de su biografía. Antes de ingresar en la Armada, Sheila Pachón estudió música y se formó como violinista en el Conservatorio Profesional José Salinas de Baza. Una disciplina aparentemente alejada de la vida a bordo, pero que añade otra dimensión a una trayectoria que después se orientaría hacia la ingeniería, la navegación y las operaciones militares.

En apenas una década, aquella joven que ingresó en la Escuela Naval Militar ha pasado de aprender navegación como guardiamarina a asumir responsabilidades sobre el rumbo del Juan Sebastián de Elcano, compartir travesía con la princesa Leonor y desplegarse frente a Somalia para proteger algunas de las rutas marítimas más importantes del planeta.

La historia de Sheila Pachón muestra así una dimensión de la Armada que rara vez llega al gran público. La protección de las fronteras españolas no comienza necesariamente en las costas nacionales. A veces empieza mucho más lejos, en las aguas del Índico, siguiendo los movimientos de grupos armados y garantizando que miles de kilómetros de rutas marítimas continúen abiertas y seguras.

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