España vuelve a cruzarse con Estados Unidos esta semana con dos amistosos que llevarán a la selección al otro lado del Atlántico. El primero será el viernes 10 de octubre en Washington y el segundo, el lunes 13 en Chester (Pensilvania). Dos partidos que enfrentan a dos de las grandes referencias del fútbol femenino y que dejan una curiosa conexión más allá de la selección: durante años, el camino entre ambos países también lo han recorrido futbolistas españolas. Algunas fueron las primeras en probar suerte lejos de casa; otras encontraron allí una liga en la que seguir creciendo y dejar su nombre.
Las primeras en hacer las américas
Mucho antes de que la NWSL fuera un escaparate habitual para el fútbol femenino español, cruzar el Atlántico era una odisea reservada para un puñado de valientes. Figuras como Vero Boquete, Adriana Martín o Laura del Río abrieron la brecha en un fútbol norteamericano mucho más físico y profesionalizado que el europeo de la época. A ellas se sumó Celia Jiménez, histórica por convertirse en 2018 en la primera española elegida a través del draft universitario. Todas pusieron la primera piedra del idilio entre el talento español y la potencia mundial.
En esa nómina de audaces aparece un nombre hoy imprescindible: Sonia Bermúdez. La actual seleccionadora nacional vivió en 2014 su propia aventura americana cuando cambió el FC Barcelona por el Western New York Flash. Aquella experiencia al otro lado del charco pulió el carácter competitivo de una de las máximas goleadoras de nuestro fútbol que ahora, desde el banquillo, transmite esa misma mentalidad a las internacionales que buscan conquistar territorio estadounidense.
Aquellas primeras vivencias norteamericanas ya no se ven como una rareza, sino como la semilla de una relación fluida que ha terminado normalizándose con el paso de las temporadas. Lo que en su día fue una aventura pionera y casi exótica para unas pocas hoy se ha transformado en un camino asentado y muy transitado, con una representación española en la élite estadounidense que mantiene viva esa herencia en el fútbol actual.

Una ruta que se consolida
El camino que empezaron a recorrer las pioneras ya no parece una aventura aislada. Al otro lado del charco hay ahora una presencia española mucho más habitual: Alba Caño se ha hecho un hueco en el Boston Legacy en el año de estreno del club, Maitane López continúa su recorrido en Chicago Stars y Sandra Paños defiende la portería del San Diego Wave. En Utah, además, dos españolas comparten vestuario: Ana Tejada y Nuria Rábano. Son historias distintas, pero todas parten de una misma decisión: cruzar el océano para buscar en Estados Unidos otra forma de seguir creciendo como futbolistas.
Entre todas ellas hay un nombre que conecta directamente esta historia con la actualidad de la selección. Oihane Hernández llegó al Orlando Pride después de pasar por el Real Madrid y, dos años después de su última convocatoria, ha vuelto a entrar en los planes de Sonia Bermúdez. La seleccionadora ha puesto precisamente el foco en su rendimiento en Estados Unidos: la ve en buen momento y considera que es el momento de volver a probar con ella. Así, mientras España viaja para enfrentarse al país que durante años ha sido destino para otras futbolistas, una de las suyas llega a la cita con el fútbol estadounidense como parte de su presente.
La fotografía actual es, por tanto, muy diferente a la de hace una década. Ya no se trata únicamente de pioneras que se atrevieron a probar suerte lejos de casa, sino de futbolistas que encuentran allí una vía más dentro de sus carreras. Y esa continuidad abre la siguiente pregunta: ¿qué tiene la liga estadounidense para seguir atrayendo a las españolas?

Las razones de un destino consolidado
La respuesta está, en buena medida, en lo que ocurre alrededor del campo. La liga estadounidense lleva años construyendo una competición profesional con público, inversión y una exposición que sigue creciendo. En 2025 superó por tercer curso consecutivo los 10.000 espectadores de media por partido y alcanzó 2,62 millones de minutos vistos a través de sus plataformas digitales. El campeonato, además, repartió sus derechos audiovisuales entre CBS, ESPN, Prime Video y Scripps, una dimensión difícil de ignorar para cualquier futbolista que busque un entorno profesional consolidado.
Y las cifras siguen creciendo. El arranque de 2026 dejó una media de 16.150 espectadores por encuentro en su primera jornada, con más de 30.000 personas en el debut como local del Boston Legacy. No es solo cuestión de números: la NWSL se ha convertido en una de las grandes referencias del fútbol femenino internacional y en una competición capaz de atraer talento de distintos países. Para las españolas ya no se trata únicamente de irse lejos: también de encontrar allí una liga en la que el fútbol femenino tiene un espacio propio.
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- Sonia Bermúdez Tribano

