Gimnasia Rítmica

Salma Solaun: “La gente no entiende la dureza de la gimnasia rítmica porque cree que solo bailamos”

La gimnasta vitoriana tiene un palmarés envidiable donde destacan sus dos medallas de oro del Grupo Europeo

A sus 21 años la vitoriana Salma Solaun aspira a ganar alguna medalla en Los Ángeles con el equipo de gimnasia rítmica y enterrar de una vez por todas el chasco que supuso su participación en París “para que podamos tener el final de ciclo que merecemos”

Entre campeonatos del mundo y europeos suma ya 19 medallas. ¿Le caben todas en el mismo sitio?

Bueno, las que he conseguido desde que me vine a Madrid las guardo aquí, el resto en casa de mis padres, en Vitoria.

¿Y alguna de ellas tiene un significado especial para Vd.?

La de mi primer puesto con la cinta en el mundial junior de Moscú que, además, fue la primera competición internacional importante a la que acudí cuando tenía 14 años. Fue como que estaba viviendo un sueño. No era realmente consciente de dónde estaba. Es que lo habían montado todo de una manera increíble y competíamos en un pabellón nuevo que lo habían inaugurado para la ocasión. La otra, sin duda, ha sido esta última con la que nos hemos proclamado campeonas del mundo, que es el objetivo de cualquier deportista.  

El equipo español de Gimnasia Rítmica en una competición de cinta.

Tampoco estuvo mal el triplete que consiguió en Varna (Bulgaria) el año pasado…

Eso también fue algo histórico porque nunca se había conseguido hacerlo dos veces de forma consecutiva en un campeonato de Europa. Es muy difícil mantenerse tanto tiempo en ese nivel. En otros continentes quizá no hay tanto nivel, pero es que en Europa están casi todas las potencias de gimnasia rítmica y por eso, a veces, resulta  más duro ganar en un europeo que en un mundial.  

Vamos, que España es ahora un auténtico coco a la que todo el mundo teme.

Eso es algo que hemos ido construyendo poco a poco. Durante los últimos años ya veían a España como uno de los grandes países de la rítmica, al punto de que las entrenadoras nos han dicho que se les han acercado otras colegas para comentarles que estaban encantadas con nuestro trabajo y que nos ponían como ejemplo. Y eso, nos llena de satisfacción. 

O sea, que por fin les respetan. 

Lo que quiero decir es que otros países que antes no se fijaban en nosotras ahora nos tienen en cuenta y nos consideran uno de los mejores equipos del mundo. Es un orgullo convertirse en una inspiración para ellos. España nunca ha sido un país al que se le haya regalado nada. Siempre lo hemos tenido que luchar y demostrar todo en el tapiz. Lo bueno es que nunca nos hemos venido abajo y hemos seguido trabajando por nuestros objetivos, y creo que ahora se ha visto. 

Salma Solaun en plena competición.

¿Lo de quedarse fuera de la final en los Juegos Olímpicos de París fue un chasco?

La verdad es que fue bastante duro porque en ese ciclo estábamos haciendo historia consiguiendo buenos resultados, como en los mundiales de 2022 y 2023, y demostrando que éramos un equipo muy fuerte. A París íbamos en un muy buen estado de forma y pensando en luchar por esa medalla. Nos quedarnos fuera de la final y eso fue algo que ninguna esperaba. En los meses previos a los Juegos estuvimos entrenando ocho o diez horas al día, así que fue muy duro vernos fuera de la lucha por las medallas, Al final te lo tomas como un aprendizaje e intentas sacar la parte positiva. Con el paso del tiempo hemos demostrado que aquello solo fue un mal día.

Este pasado verano hubo un pequeño escándalo en la natación sincronizada después de que España acusara a las rusas de haber espiado sus ejercicios. ¿Ocurre también esto en la gimnasia rítmica?

No diría eso. En nuestro caso, cada equipo presenta unos ejercicios a principio de temporada y luego quizá sí ves que alguien hace una idea parecida. Es como si se inspiraran en ti, pero no hablaría de copiar. Nosotras no hacemos eso porque intentamos ser originales, y si vemos que esa idea la tiene otro equipo, intentamos cambiarla. 

¿Es cierto que sus padres le apuntaron a gimnasia rítmica a los tres años porque no paraba quieta en casa?

Así es. Como era muy movida decidieron apuntarme a algo a ver si agotaba mi energía y luego en casa ya estaba más tranquila. Sin embargo, la verdad es que cuando volvía seguía entrenando. También hice natación sin tanta dedicación como a la rítmica. Llegó un momento en que tuve que escoger, y al subir mi nivel en la rítmica y tener que entrenar todos los días, ya dejé lo de ir a nadar. 

El equipo español de Gimnasia Rítmica tras ganar la medalla de Bronce.

Se vino de Vitoria a Madrid con 15 años. ¿No es muy pronto para alejarse de la familia?

El primer año fue bastante duro. Mis padres venían a visitarme de vez en cuando y al despedirme de ellos siempre me ponía a llorar. Ahora ya estoy adaptada y vivo el sueño que quería desde pequeña.  Creo que al final fue más duro para ellos porque se perdieron los años más importantes de mi vida. También me dio pena separarme de mi entrenadora Marga, a la que debo todo lo que he conseguido hasta ahora, pero es que las condiciones que tienes en tu casa no son las mismas que un Centro de Alto Rendimiento.

¿Tan distintas son? 

En Vitoria entrenaba por las tardes y por las mañana iba instituto. Mis padres me  llevaban siempre mientras que Marga hacía todo lo posible para que pudiéramos entrenar las máximas horas. En un CAR está todo enfocado para que te centres en el deporte. Te hacen  la comida, la habitación y el colegio está adaptado para una doble sesión de los entrenamientos. Además, en el módulo tienes un fisio las 24 horas del día, y luego está la experiencia de vivir con otros deportistas que lo hace todo más ameno.

A los 16 años ya tuvo una importante lesión de rodilla que le impidió participar en su primer Campeonato del Mundo. ¿Es más duro de lo que parece practicar este deporte? 

Es que la gente no entiende la dureza de la gimnasia rítmica porque cree que solo bailamos y, ¡ojalá fuera así! Se empieza a una edad muy temprana y se acaba muy pronto poniéndote al límite corporalmente. No es solo que seas flexible o que tengas técnica de aparato, es que tienes que hacer mucho físico para no lesionarte porque en un ejercicio de dos minutos y medio no paras de moverte. Es verdad que también tiene la parte del ballet donde hay que hacer cosas de explosividad y también de elegancia, sin olvidar otra cosa muy importante: hacer ver a la gente que es fácil lo que estás haciendo. 

Los entrenamientos serán también duros…

Es que es un deporte que combina tantas cosas a las vez… Salvo la gente que practicamos la gimnasia rítmica, nadie sabe todas las horas que hay detrás. Es que esto requiere de muchísimo tiempo y de repetir lo mismo todos los días hasta llegar a la perfección.

¿Cuenta las veces que tiene que repetirlo para que la entrenadora se dé por satisfecha?

No sabría un número exacto. Por ejemplo, un día de entrenamiento, que dura como ocho horas, puedes repetir un ejercicio entero alrededor de veinte veces.  

También llegó a competir infiltrada por otra lesión en el rotuliano. ¿No arriesgan demasiado los deportistas por llegar a lo más alto?

La tendinopatía es una lesión que duele y que está ahí, pero que no te limita al punto de tener que parar de entrenar. Al principio era un dolor leve, aunque con el paso del tiempo de agudizó. Buscamos tratamientos con los fisios, hacía bastantes ejercicios isométricos y todo coincidió con los Juegos Olímpicos. No podía parar, así que optamos por la infiltración. Quizá no era la mejor opción, pero mitiga el dolor lo suficiente para competir. 

Perdone la insistencia, ¿no pone así en riesgo su salud?

Al final los fisios te dicen lo que hay y tú, como deportista y persona mayor edad, eres quien toma la decisión. Vamos, que si no hubiera querido, no me hubiera infiltrado. Ya conocía los riesgos. Creo que cualquier deportista de élite tiene el umbral del dolor bastante alto, lo que pasa en que en mi caso llegué a acostumbrarme a tener ese dolor y a tener días mejores o peores.     

¿Teme que al final le queden secuelas cuando deje el deporte? 

Soy consciente de que tendré que seguir haciendo ejercicio para no perder musculatura del cuádriceps que ayuda a la rodilla para que no tire tanto el rotuliano. Ahora que hemos parado después del mundial, y que he estado tres semanas de vacaciones, no me duele nada. Quizá con más años sí. Eso no se sabe.

¿Sueña con una medalla en Los Ángeles?

De vez en cuando sí, aunque aún quedan dos años. ¡Ojalá pueda estar en mis segundos juegos olímpicos y poder demostrar lo que no pudimos hacer en París! Lo que más me gustaría es quedarme con una buena sensación y tener el buen final de ciclo que tanto nos merecemos.