La gimnasia rítmica española encontró en Bakú un motivo para recuperar sensaciones positivas. En la tercera parada del circuito internacional, la Copa del Mundo disputada entre el 17 y el 19 de abril en la capital de Azerbaiyán, el conjunto nacional volvió a subirse al podio y dejó atrás, al menos parcialmente, las dudas que habían marcado el inicio de temporada. El equipo formado por Inés Bergua, Andrea Corral, Andrea Fernández, Lucía Muñoz, Salma Solaun y Marina Cortelles firmó una actuación sólida que se tradujo en dos medallas.
La plata en el all around llegó con una puntuación de 54.050, solo por detrás de Israel, en una competición muy ajustada desde la fase clasificatoria. España había sido incluso la mejor en cinco pelotas en la ronda previa, lo que reforzaba la sensación de competitividad del conjunto. El oro se consiguió en la final del ejercicio mixto de tres aros y dos mazas. Este botín solo confirma el potencial de un grupo que ya venía de éxitos recientes, como el bronce mundial y el título europeo en 2025.
El gran golpe sobre la mesa fue en esa final mixta. Con un ejercicio que sumó 27,950 puntos, el conjunto español se llevó el oro por delante de equipos como Bulgaria o el combinado ruso bajo bandera neutral. Aunque no todo fue perfecto, las españolas también se clasificaron para la final del ejercicio de pelota pero tras varios errores que penalizaron fuertemente la nota de ejecución, terminaron en séptima posición.
❤️🥇𝐄𝐒𝐓𝐀𝐒 𝐂𝐇𝐈𝐂𝐀𝐒 𝐒𝐎𝐍 𝐃𝐄 𝐎𝐑𝐎
🚀El Conjunto Nacional alcanza la mejor puntuación en la final del ejercicio mixto de la World Cup de Bakú.
🙌𝐸𝑆𝑃𝐸𝐶𝑇𝐴𝐶𝑈𝐿𝐴𝑅 pic.twitter.com/mEaLeJj95C
— Comité Olímpico Español (@COE_es) April 19, 2026
Sigue el problema con las individuales
En contraste con el éxito del conjunto, la participación individual dejó un sabor más amargo, una vez más. Alba Bautista y Daniela Picó no lograron acceder a ninguna final por aparatos, quedándose muy lejos de la pelea por las medallas en una competición dominada por las grandes potencias europeas. Finalmente, Bautista terminó en la posición 24 con un 101,250 tras la suma de los cuatro ejercicios y Picó la 27 con 99,650.
La situación de las individuales sigue siendo compleja. Sin finales ni opciones reales de medalla, el margen de mejora es amplio y necesario si se quiere aspirar a resultados relevantes en campeonatos internacionales. Su presencia forma parte de un proceso de crecimiento necesario en un ciclo olímpico que apenas comienza. La exigencia del circuito internacional, donde cada décima cuenta, sigue siendo una barrera importante para las gimnastas españolas en esta modalidad.
🇪🇸 El #TeamESP de #GR ya ha realizado el entrenamiento oficial en la Copa del Mundo de Baku que dará comienzo mañana,
¡Mucha suerte equipo! 🍀 pic.twitter.com/23l4dK6KuQ
— RFEGimnasia (@RFEGimnasia) April 16, 2026
El ciclo de Copas del Mundo
La Copa del Mundo de gimnasia rítmica funciona como un circuito acumulativo en el que las distintas pruebas van sumando puntos para un ranking final anual. En este contexto, cada medalla tiene un valor añadido, no solo por el prestigio inmediato, sino también por su impacto en la clasificación global. Para España, el paso por Bakú supone un punto de inflexión dentro de una temporada que había comenzado con altibajos. El conjunto ha demostrado que puede competir de tú a tú con las mejores selecciones del mundo, algo fundamental en el camino hacia las grandes citas del ciclo.
La lectura global que deja Bakú es, por tanto, dual. Por un lado, el conjunto vuelve a sonreír y confirma que se mantiene en la élite mundial. Por otro, las individuales evidencian que el trabajo de base y evolución técnica sigue siendo una asignatura pendiente. Porque aunque se ve la luz al final del túnel con los conjuntos, con las individuales queda aún mucho por hacer.
