Es una de las mujeres que tiene mayor influencia sobre Alberto Núñez Feijóo. Lleva 17 años a su lado. Se mueve entre bambalinas, con máxima discreción, y bajo su nombre están casi todas las grandes decisiones que el presidente del PP toma. Pero nunca la verán peleando por ocupar lugar en una fotografía o reclamando para sí los méritos de cualquier estrategia que haya planeado. “Si hay un error se lo atribuye y si hay éxito es del presidente”. Así lo afirman quienes conocen a Marta Varela, la jefa de gabinete del dirigente gallego que es también una de las valedoras del pacto con Vox en Extremadura.
Estos días ha salido su nombre más de lo que a ella le gustaría. “Está más cómoda en la sombra”, aportan quienes la conocen. “Ella no disfruta de la exhibición, huye de la foto, es clave de todo el crecimiento del PP, pero solo quiere que se luzca el presidente”. Hasta ahora “ha escapado de los apodos de los “spin doctor”, de “los Miguel Ángel Rodríguez o Iván Redondo”. “No busca protagonismo”, insisten en su entorno.

Varela es la principal estratega de Génova y sobre la que hoy se acumulan todas las miradas. A ella y a Miguel Tellado se les encargó una misión que por momentos a los negociadores les ha parecido imposible: tenían que desbloquear el pacto con Vox en Extremadura y diseñar los nuevos cimientos sobre los que se basará a partir de ahora la relación de los partidos de la derecha.
Este jueves 16 de abril, sobre la bocina, Marta Varela tras una conversación con María Guardiola, podía decirle a su jefe que el pacto estaba hecho. No sin antes revisar el texto varias veces y realizar cambios en el mismo día. Su presencia en la mesa negociadora aportaba para Génova la garantía de un pacto “minucioso”. “Está en el detalle, es quien afina lo técnico”, la describen quienes trabajan con ella en el día a día. “Su nombre es garantía de programa, programa”, ejemplifican. Está detrás de los apodos de moderación y consenso que el PP persigue.

Varela, además, es una de las pocas integrantes del núcleo duro gallego que se salvó de la “quema” de Vox que un Miércoles Santo señaló con nombres y apellidos al equipo de confianza del líder como “contrabandistas de ría”. En Bambú reconocen que la interlocución con la jefa de gabinete ha sido “buena” y, de hecho, alejan de la mesa de negociación la tensión palmaria que existe entre Feijóo y Abascal.
El nombre de Varela volverá a resonar en los próximos días porque por cerrar queda el gobierno de Aragón y Castilla y León, antes de que vuelva a recuperar al tiempo completo sus funciones principales: gestionar la agenda del líder de la oposición, escribir sus principales discursos y mantener la interlocución institucional con el Gobierno.
2022, el año que lo cambia todo
Varela es periodista y gallega de cuna. Nació en Santiso (A Coruña), y se crió en una pequeña aldea, en la de Casares. Viene de una familia muy pequeña y humilde. Sus abuelos tenían una granja con la que vendían leche y queso para mantener a una familia muy grande. Combinó sus estudios con el trabajo de campo para ayudar en casa y consiguió un expediente académico “brillante”. A la par aprendió a tocar el piano gracias a un amigo de la familia. “Dinero para el conservatorio no había”, reconocen quien entonces estaban a su lado.
Su familia quería que estudiase una carrera, puesto que la mayoría se dedicaba a sacar adelante el negocio familiar. Así que se intaló en Santiago de Compostela donde se licenció en Periodismo. Fue redactora en Cope y Europa Press antes de dar el salto a la Xunta de Galicia, donde primero ejerció labores de asesoría para el primer gobierno de Feijóo hasta que pasó a ser su jefa de comunicación en el año 2013. En 2018, con solo 35 años, ascendería a jefa de Gabinete. Si hay una fecha que marca su vida personal y profesional la de abril de 2022.

Feijóo deja la Xunta de Galicia para liderar el PP tras la salida de Pablo Casado de Génova. El presidente del PP tiene claro desde el primer minuto quien le acompañará. Le transmite que ese “desafío” no lo puede afrontar “sin su equipo de toda la vida”. Ella tuvo “claro” que “no podían dejarle solo”.
Es el momento de hacer las maletas “y todo a la vez”, explican en su entorno. “Cambiar de trabajo, de ciudad, buscar una casa, un colegio”. En 48 horas. “Los hijos de Marta acaban la escuela un viernes con uniforme azul marino y arrancan el lunes con un chándal verde”, ejemplifican. “Es el mes de mayo, casi acabando el curso escolar, se la pudo ver fotocopiando cuadernos y libros”, recuerdan sobre esos días frenéticos.
A su llegada a Madrid tiene que empezar a ordenar a un numeroso equipo a la par que hace la transición con el nuevo gobierno de Alfonso Rueda en Galicia. No ha encontrado dificultades por ser mujer y ostentar tanto poder. “No compite en protagonismo con nadie, eso ayuda a que no se pisen callos”, dicen. Conciliar no es fácil. “Revisa preguntas parlamentarias, mientras acude a los partidos de los domingos de los niños, o discursos mientras ayuda con los deberes”. Lo próximo, si Alberto Núñez Feijóo gana las elecciones generales, ¿su salto a la Moncloa? No es la primera vez que se somete a esa pregunta. “Ahora es otra cosa”, se zanja en su entorno. Se verá en 2027.
