México aparca cualquier enfrentamiento con España. Su presidenta, Claudia Sheinbaum, ha señalado este sábado que “nunca hubo” una crisis diplomática con España tras la petición de disculpas por la Conquista y dice que lo importante es reconocer “la fuerza de los pueblos originarios” para México.
En unas breves declaraciones a su llegada a la IV Reunión en Defensa de la Democracia, organizada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha pronunciado sobre las tensiones entre España y México tras la carta que envió el expresidente Andrés Manuel López Obrador al Rey Felipe VI exigiéndole una disculpa por los excesos que se cometieron durante la Consquista de América, en el siglo XVI.
“No hay crisis diplomática, nunca la ha habido”
“No hay crisis diplomática, nunca la ha habido. Lo que es muy importante es que se reconozca la fuerza de los pueblos originarios para nuestra patria”, ha señalado al ser interrogada sobre si daba por concluido el choque con España.
Este es el primer viaje que hace Sheinbaum a Europa desde que es presidenta y se produce después de varios gestos de acercamiento entre ambos países, primero del ministro de Exteriores José Manuel Albares y después del Rey, que recientemente reconoció que hubo “mucho abuso” tras la llegada de los españoles al continente americano.
Cumbre en México
Después, al intervenir en la cumbre, ha ofrecido que la próxima Reunión en Defensa de la Democracia sea en México y aborde “la economía centrada en el bienestar y sobre una democracia que responda a las verdaderas necesidades de los pueblos“, ofrecimiento que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha agradecido en su discurso, emplazando a buscar una fecha para 2027.
Sheinbaum ha hecho un alegato en favor de la democracia y ha afirmado que significa “elevar el amor por encima del odio, cultivar la generosidad en lugar de la avaricia, la fraternidad por encima de la guerra”.
Así, ha defendido la posición de México por “la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias, el rechazo al uso de la fuerza, la igualdad jurídica de los estados”, la cooperación y el respeto por los derechos humanos, porque, en un mundo herido por la guerra, los principios democráticos siguen siendo una aportación de su país, ha dicho.
Cuba
“La democracia implica libertad, pero la libertad es palabra vacía si no la acompaña la justicia social, la soberanía y la dignidad de los pueblos. Cuando hablamos de democracia, no es la de las élites. No es la de la concentración de la riqueza, sino la de la distribución”, ha añadido.
La presidenta ha recordado su propuesta ante el G20 para destinar el 10% del gasto mundial en armamento a impulsar un programa global para reforestar millones de hectáreas de bosque en el mundo, y ha añadido que pretende impulsar “una declaración en contra de la intervención militar en Cuba, que el diálogo y la paz prevalezcan”.
Además, tal como Aurora G. Mateache publica este sábado en Artículo14, las cumbres progresistas que se están celebrando en Barcelona este fin de semana, organizadas por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, son una complicada antesala de cara a la celebración de la Cumbre Iberoamericana que se celebrará en España el próximo mes de noviembre en Madrid.
Los presidentes de los países latinos invitados a la Global Progressive Mobilisation son: el de Brasil, Lula Da Silva; el de Colombia, Gustavo Petro; y el de Uruguay, Yamandú Orsi. Y a la Cumbre por la Democracia se añade la presencia de los mandatarios progresistas de otras naciones. Así, la presidenta de, México, Claudia Sheinbaum; el de Guatemala, Bernardo Arévalo, y el de República Dominicana, Luis Rodolfo Abinader.
De todos estos dirigentes, apenas el de este último país, Abinader, participó en el Escudo de las Américas, una iniciativa de seguridad regional anunciada por Donald Trump en marzo de 2026, para combatir el narcotráfico y el crimen organizado en el hemisferio occidental. Una herramienta que buscó definir la influencia de EE UU en los países latinos.

Ni el presidente de Argentina, Javier Milei; ni el de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira; ni el de Costa Rica, Rodrigo Chaves; ni el de Honduras, Nasry Asfura, ni el de Panamá, José Raúl Mulino; ni el de Salvador, Nayib Bukele; ni el de Ecuador, Daniel Noboa; ni el de Paraguay, Santiago Peña; ni el de Chile, José Antonio Kast, asistirán. Que son, precisamente, los que formaron parte del Escudo de las Américas.
Se da la circunstancia de que la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, no asistió, ni asistirá ni al “escudo” de Trump ni al de Sánchez. Además, el ex presidente Zapatero figura en el panel de ponentes de la Global Progressive Mobilisation. Por el contrario, la opositora Corina Machado sí está en España estos días, pero para reunirse con la oposición al Ejecutivo.
América Latina, dividida
Así, América Latina se divide entre los que buscan el respaldo de la cooperación con EE UU y los que se enfrentan a la administración Trump, al menos públicamente para justificarse de cara a su electorado. El ejemplo más representativo de esa posición es la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Por un lado se alía con la política antitrumpista de Sánchez pero a su vez se beneficia de la actuación del presidente contra el narcotráfico. Ejemplo de ello ha sido la muerte del “Mencho”, a principios de año.
Una apuesta arriesgada
El hecho de que el presidente Sánchez convoque una cumbre con los mandatarios que se presentan de una manera tan marcada contra las políticas estadounidenses no genera el escenario más adecuado para conseguir que la asistencia a la cumbre Iberoamericana sea un éxito. Una Cumbre que, en las últimas celebraciones han quedado muy deslucidas por su escasa presencia. Y, la foto del presidente con los mandatarios de su cuerda que tendrá lugar este fin de semana, propicia que el resto de presidentes se sientan excluidos del guion. Así lo argumentan fuentes diplomáticas. “Teniendo en cuenta que el color principal del mapa iberoamericano se pinta conservador, no tiene mucho sentido generar esta barrera de cara a una Cumbre tan importante para España”, aseguran.

Esta edición tiene por título Iberoamérica. Juntos construimos nuestra Comunidad. Juntos la proyectamos hacia el futuro y hacia el mundo. Un título que se antoja utópico para las fuentes consultadas, dada la situación.
