¿Tienes un vuelo en las próximas semanas? La alerta por el queroseno en Europa mete presión a las aerolíneas

El queroseno se ha convertido en una preocupación real para aerolíneas y viajeros ante la tensión del suministro y el alza de los costes

Crisis de vuelos en el aeropuerto - Sociedad
Una fila de pasajeros esperando a pasar el control.
EFE

La situación del queroseno en Europa ha dejado de ser una preocupación técnica para convertirse en una amenaza con efectos muy concretos sobre el tráfico aéreo. La advertencia más contundente la ha lanzado Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía, al asegurar que el continente tiene “quizá seis semanas” de combustible de aviación por delante si persisten las disrupciones ligadas a la guerra en Oriente Medio y al bloqueo del estrecho de Ormuz. El mensaje no se queda en el terreno abstracto. Birol ha llegado a avisar de que pronto podrían conocerse cancelaciones de vuelos entre ciudades europeas por falta de combustible.

Ese diagnóstico eleva el tono respecto a alertas previas del sector aeroportuario. Airports Council International Europe había advertido ya hace unos días de que Europa podía enfrentarse a una escasez sistémica de queroseno en apenas tres semanas si no se normalizaba el paso por Ormuz, una ruta clave para las importaciones energéticas. La patronal Airlines for Europe, además, ha pedido a Bruselas medidas de emergencia, desde seguimiento coordinado de inventarios hasta compras conjuntas de queroseno a escala comunitaria.

¿Qué está pasando con el queroseno en Europa?

La raíz del problema está en la enorme dependencia europea del combustible importado y en la fragilidad de la cadena logística. Reuters ha informado de que una parte muy importante del queroseno que consumía Europa llegaba desde el Golfo y que el cierre de Ormuz ha obligado a buscar barriles alternativos en mercados como Estados Unidos o Nigeria. Esos flujos han aumentado con fuerza, pero el reemplazo no resulta automático ni suficiente para disipar la inquietud. La tensión se refleja además en los precios. El combustible de aviación en Europa se disparó a máximos históricos en marzo y, aunque se ha moderado algo, sigue en niveles muy elevados.

¿Tienes un vuelo en las próximas semanas? La alerta por el queroseno en Europa mete presión a las aerolíneas

A esto se suma una vulnerabilidad estructural. El Reino Unido, por ejemplo, importa alrededor del 65% del queroseno que consume, mientras que Francia depende en torno a un 50% del exterior. La exposición, por tanto, no es homogénea. Algunos países tienen más colchón que otros, y eso puede hacer que el impacto no se reparta de forma igual ni en tiempos ni en intensidad.

Cómo puede afectar a tu vuelo en las próximas semanas

La pregunta clave para el viajero no es tanto si Europa se va a quedar sin combustible de un día para otro, sino cómo puede trasladarse esta tensión a la operativa real de las aerolíneas. Ahí la respuesta es más matizada. La Comisión Europea aseguró el 14 de abril que en ese momento no existía una escasez de queroseno en la Unión. Aunque reconoció que la preocupación sigue siendo alta y que el asunto se monitoriza como una prioridad. Es decir, no hay una crisis materializada en toda la red, pero sí una presión creciente que puede traducirse en ajustes.

Esos ajustes ya han empezado a asomar. KLM anunció esta semana la cancelación de 160 vuelos europeos a lo largo del próximo mes por el encarecimiento del combustible. Aunque precisó que no sufría una escasez física de queroseno. Eso sugiere que el primer golpe para muchas compañías puede no llegar por falta inmediata de suministro, sino por costes disparados, reorganización de rutas y necesidad de proteger márgenes en plena antesala de la temporada alta. AP también ha señalado que los viajeros deben prepararse para billetes más caros, menos flexibilidad y menos opciones en rutas de bajo coste si la situación persiste.

Más caro, menos margen y posible efecto dominó

La crisis del queroseno en Europa puede afectar al pasajero por varias vías. La primera, la más inmediata, es el precio. Birol ha advertido de que esta situación empujará al alza el petróleo, el gas y la energía en general, con consecuencias directas sobre inflación y actividad económica. En aviación, eso suele traducirse en tarifas más altas, recortes de promociones y un menor margen de maniobra para las compañías más expuestas.

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La segunda vía es operativa. Si el conflicto se alarga y los inventarios caen, algunas rutas podrían perder frecuencia o sufrir cancelaciones selectivas. Especialmente, en trayectos donde la rentabilidad ya era ajustada. Reuters recogió que ACI Europe teme una escasez sistémica si no se reabre Ormuz. Y AP subraya que Europa podría entrar en una fase de restricciones más visibles a medida que se acerque el verano. No significa que todos los vuelos estén en riesgo, pero sí que el escenario ha dejado de ser tranquilizador.

Lo que conviene vigilar a partir de ahora

Para quien tenga un viaje previsto, la recomendación ahora mismo es menos dramática que práctica. Conviene seguir de cerca los avisos de la aerolínea, revisar posibles cambios de horario y asumir que los precios pueden seguir tensándose en las próximas semanas. La fotografía actual no es la de un colapso inmediato del sistema aéreo europeo, pero tampoco la de una normalidad plena.

Entre la advertencia de la AIE, la presión del sector aéreo y las primeras decisiones empresariales, el mensaje de fondo es claro: el queroseno en Europa se ha convertido en una variable crítica del transporte aéreo a las puertas del verano. Y si la crisis energética se prolonga, esa tensión acabará notándose en el billete del pasajero.

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