“Ha sido duro, pero tenemos cuatro años”: así logró Guardiola su pacto más difícil

La presidenta cierra su investidura con Vox tras cuatro meses de tensión. "Querían humillarla y estaban dispuestos a sacrificar Extremadura y pactar en el resto de territorios”. Ahora, en el PP extremeño respiran: "Y le pusimos el lacito"

María Guardiola y Óscar Fernández anuncian el acuerdo de Gobierno en Extremadura

Sobre la bocina. Cuatro meses después se celebraran las elecciones. Hay fumata blanca y María Guardiola será investida presidenta de Extremadura el próximo viernes gracias al apoyo de Vox. La dirigente popular ha conseguido cerrar su pacto más difícil. “Y le pusimos el lacito”, festejaban en su entorno, momentos después de anunciar la alianza con Vox. Se pone fin a la interinidad en la que se había instalado la comunidad autónoma.

El acuerdo incluye una vicepresidencia para Vox con una consejería de nueva creación de Familia, Desregulación y Servicios sociales que asumirá el líder regional del partido, Óscar Fernández, y una segunda cartera de Agricultura, Ganadería y Medio Rural. Esa es una de las grandes banderas para Vox. Además, los populares han cedido al partido de Santiago Abascal su senador autonómico.

Una negociación llena de insultos, filtraciones y acusaciones

La negociación ha sido “dura” y “muy larga”, en la que la presidenta extremeña ha recorrido caminos vertiginosos en los que se ha asomado al precipicio en varias ocasiones. Desde el territorio y también desde la dirección nacional del PP llegaron a dar casi por tirada la toalla tras una ristra de insultos, filtraciones, acusaciones entre ambos. La guerra soterrada entre Génova y Bambú también alejó el pacto.

En febrero, en el PP se tomaron muy en serio las palabras de Abascal, cuando abrió la puerta a una repetición electoral en el territorio. “Vox no quería ni arrimarse a María al principio”, reconocen fuentes al tanto de las conversaciones. Y es que el PP enviaba documentos para negociar a los que Vox no llegaba a responder, según recuerdan en el partido. Tampoco contestaban llamadas. Pero la voluntad de Guardiola estaba intacta. “No quieren una negociación, ni rápida, ni lenta, no la quieren”, se lamentaban.

Era un clamor la mala relación entre ambos partidos en el territorio, precedidas del pulso en 2023. En campaña, incluso, Abascal pidió en público a Alberto Núñez Feijóo que “cambiase de candidata”. “Querían humillarla y estaban incluso dispuestos a sacrificar Extremadura y pactar en el resto de territorios”, relatan fuentes cercanas a la negociación. Todo a la par que en el entorno de la presidenta extremeña empezaban a ver “cosas extrañas” y “tramas” contra ella. Fuego amigo, reconocían.

La intervención de Génova

Fue entonces cuando Génova decidió intervenir en el territorio. El líder del PP designó a su secretario general, Miguel Tellado, y a su jefa de gabinete, Marta Varela, como los delegados en las negociaciones con Vox.

Según la versión de Génova, fue entonces cuando comenzaron a retomarse las negociaciones, pero reconociendo que seguían siendo “difíciles”. En el equipo de Feijó sacan pecho de su intervención. “Estamos muy satisfechos de haber ayudado a desbloquear una situación que hace dos meses apuntaba hacia unas nuevas elecciones y que ahora ha cristalizado en un acuerdo de Gobierno para cuatro años”, aseveran.

Alberto Núñez Feijóo conversa con el secretario general del partido, Miguel Tellado
EFE/ Javier Lizón

Fue el pasado viernes, tras una reunión de casi seis horas, cuando todo empezó a acelerarse, a pesar de que en el PP venían dando por hecho el pacto desde hace semanas. De hecho, desde Génova y en el territorio se apuntaba que en los últimos días las negociaciones tenían más pinta de escenificación por parte de Vox por “tacticismo” que de negociación pura y dura. “Medida a medida”, repetían mientras que el PP veía un convenio inmediato y aseguraban que el organigrama del nuevo gobierno “estaba hecho”. Artículo14 avanzó de hecho buena parte del mismo hace dos semanas.

Un acuerdo “sin perder la esencia”

Con el “ok” final, ambas partes se dan por conformes tras un camino en el que reconocen haber cedido los dos. “No es el acuerdo que quiere el PP, ni el que quiere Vox”, terciaban en la dirección de Vox. “Gana la democracia”, clamó una satisfecha María Guardiola, que anunció la alianza junto a su en breve vicepresidente, Óscar Fernández. “Eso es lo importante: saber llegar a acuerdos sin perder la esencia y lo que cada cual defiende”, zanjaban en su equipo.

María Guardiola y Óscar Fernández anuncian el acuerdo de Gobierno en Extremadura

A partir de la próxima semana empieza una nueva etapa en Extremadura pero también para las relaciones entre PP y Vox. Los segundos vuelven a los gobiernos de los primeros tras romper en 2024 por discrepancias en migración. Ahora, es este mismo asunto el que vuelve a unirles. El partido de Abascal ha sido especialmente insistente en esta cuestión y  a Guardiola endurecer su discurso migratorio.

El texto firmado rechaza el reparto de inmigrantes irregulares, tanto adultos como menores, contempla una auditoría anual de todos los gastos vinculados a la inmigración masiva. Ambos partidos se comprometen a la supresión de todas las subvenciones a ONGs que favorezcan la inmigración ilegal, la prohibición del burka y del niqab o la supresión de la aplicación del Programa para la Enseñanza de Lengua Árabe y Cultura Marroquí, entre otras. El programa de gobierno también contempla la exclusión del acceso de prestaciones y servicios sociales a quienes se encuentran en situación irregular.

María Guardiola, durante su debate de investidura
EFE/ Jero Morales

En el entorno de la presidenta llaman a la calma. “Ante los apocalípticos y los expertos en infundir miedo y confrontación, se ha alzado la responsabilidad y el sentido común”, aseguran sobre las 74 medidas programáticas pactadas. De hecho, destacan que “los derechos de las mujeres, la igualdad, la diversidad y la libertad de las personas LGTB, y de todas las familias están protegidos”. Además, destacan que las políticas económicas liberales, rebajas de impuestos y defensa del campo “están garantizadas”.

Tras tanta tensión, así resumía un alto cargo del PP que siempre ha estado con Guardiola lo vivido en los últimos meses: “Lo hemos pasado mal, esto no tiene precio, pero ahora tenemos cuatro años. Y cuatro años es mucho tiempo para hacerlo bien”.

Imagen de suscripción a newsletter Pilar Gómez

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibe en tu correo electrónico, los artículos de la directora Pilar Gómez.