En el entorno de María Guardiola no lo quieren ni tan siquiera verbalizar. Ha pasado mucho desde que el 21 de diciembre ganara con claridad las elecciones en Extremadura, pero sin alcanzar esa mayoría absoluta que llegaron a creer posible. Vox les ha ido empujando al precipicio y Génova llegó a amonestar públicamente a su baronesa. Pero todo apunta a que, finalmente y pese a todo, habrá fumata blanca. “Falta el lazo”, susurran fuentes conocedoras de la negociación.
Guardiola no quiere dar un paso en falso. Su relación con Vox nunca ha sido fácil, hasta el punto de que Santiago Abascal sugirió a Alberto Núñez Feijóo que tendría que apartarla si quería gobernar en Extremadura. Un escenario que nunca ha estado encima de la mesa. El viernes estuvieron seis horas reunidos en Mérida. “¿Amigos? No, pero sí existe la confianza para trabajar juntos”, traducen.
“Habrá pacto cuando a Vox le interese, pero se les va acabando el tiempo para jugar con los plazos. Se está afinando, pero al 100% se firma”, añaden quienes están al tanto de los contactos. Y por supuesto, y pese a los desmentidos públicos, se lleva tiempo perfilando el organigrama del Gobierno, con la incorporación de Vox a consejerías relevantes como la de Agricultura e Industria.
El plazo expira el 3 de mayo. Aunque Guardiola espera que el acuerdo llegue antes. La orden hasta entonces es que “todo el mundo esté quieto” y que no haya una declaración o un gesto que pueda dar al traste con lo avanzado. De ahí el sigilo, al tiempo que el malestar en la calle “va a más” ante “la sensación de que esto está tardando demasiado”. Hasta tres altos cargos extremeños se despedían así en las últimas horas: “A ver si te puedo dar buenas noticias pronto”.
El papel de Tellado
En clave interna el otro debate es si la incorporación de Miguel Tellado a las negociaciones ha ayudado o no a las mismas. Vox lleva días poniéndole en la diana y acusándole de alentar a los críticos de Santiago Abascal y promover filtraciones interesadas. Y él ha optado por no asistir físicamente a los últimos encuentros, el miércoles en Zaragoza -para avanzar en la investidura de Jorge Azcón- y el del viernes en Mérida. Ha participado de forma telemática y no durante todo el tiempo.
“Hemos acordado que haya discreción y lo vamos a respetar. No estamos en el ruido, sino en garantizar gobiernos estables”, zanjan en su equipo más cercano. Lo que más dolió en el PP extremeño fue que “se dejara en mal lugar” a Guardiola, y aún se lo recuerdan. “Es normal que Génova quiera estar y opinar sobre asuntos nacionales, otra cosa es la forma que lo ha hecho aquí y la diferencia con otros territorios”.
El temor de Juanma Moreno
Con las negociaciones con Vox encaminadas -“no pueden permitirse ser el partido del bloqueo”-, todos miran ya a Andalucía, que celebra elecciones el 17 de mayo. La mayor preocupación a esta hora de Juanma Moreno es que los suyos -alcaldes, cuadros medios, afiliados…- se dejen llevar por la euforia y den por descontada la mayoría absoluta.
Sus últimas encuestas apuntalan la posibilidad de mantener esos 55 escaños, principalmente por la falta de tirón de la socialista María Jesús Montero. Pero el mensaje interno de Moreno es claro: “No está todo hecho”. “Tenemos ocho provincias, con ocho escaños que bailan por los restos y dos partidos -PSOE y Vox- con el único objetivo de que no logremos esa mayoría”, arguyen en su equipo. Y de ahí que, pese a la feria de Sevilla y otras festividades en la agenda, la consigna sea la de “movilizar” y “que nadie se despiste”.
Desde Génova se han comprometido a plegarse a sus intereses. “Lo que él quiera y como quiera”. “No estamos teniendo ningún problema, lo estamos coordinando todo con normalidad”, corroboran en San Telmo. Si bien existen dudas sobre la citación de Montero el 20 de abril en la comisión sobre la SEPI en el Senado. “Ya está KO políticamente, no me la jugaría”, en palabras de un cargo autonómico. En todo caso, “declarará a una distancia prudencial de la campaña si no sale como queremos”, apostillan desde el equipo de Moreno.
