El perfil

Peter Magyar, el “insider” que desmantelará el sistema Orban

Desde el círculo más cercano de Fidesz hasta rozar una mayoría de dos tercios en la oposición, este abogado de 45 años ha llevado a cabo una campaña sin precedentes con la que pone fin a la era Orban en Hungría

Hungría
El líder de la oposición húngara y ganador de las elecciones Peter Magyar
Efe

Hungría cierra un ciclo político que ha marcado a toda una generación. Peter Magyar, de 45 años, se encamina hacia una mayoría parlamentaria de dos tercios tras una noche electoral que reconfigura la estructura de poder del país. Con el 72,44% de los votos escrutados, su partido, Tisza, prevé obtener 138 escaños (de 199). El Fidesz de Viktor Orban se queda en un 54, y Mi Hazank en 7. Las cifras señalan el fin de dieciséis años de lo que lo que el propio primer ministro saliente describía como una “democracia iliberal”.

El ascenso de Magyar tiene la precisión de quien ha aprendido la política desde dentro. Nacido en Budapest en 1981, creció cerca del núcleo institucional del Estado. Su padrino, Ferenc Madl, fue presidente entre 2000 y 2005. Su amigo de la infancia, Gergely Gulyas, es hoy jefe de gabinete de Orban. Sus estudios de Derecho en la Universidad Católica de Budapest le abrieron las puertas de Fidesz tras la derrota del partido en 2002. Magyar entró en el círculo íntimo y permaneció allí durante más de dos décadas.

Quién es Peter Magyar

Su carrera avanzó gracias a Bruselas. Durante la presidencia húngara del Consejo de la Unión Europea en 2011, trabajó como diplomático en la Representación Permanente, mientras que su entonces esposa, Judit Varga, asesoraba al eurodiputado Janos Ader. En 2015, Magyar gestionó las relaciones con el Parlamento Europeo en un momento de constantes fricciones entre Budapest y la UE. El regreso a Hungría consolidó su posición dentro del sistema. Su participación en los consejos de administración de empresas estatales lo situó en el seno de la maquinaria del poder.

Hungría
El líder de la oposición húngara, Peter Magyar, en un acto de campaña en Budapest
Efe

El punto de inflexión para Magyar se produjo a raíz de un escándalo. En 2024, un caso de indulto presidencial que involucraba a la ex presidenta de Hungría Katalin Novak desencadenó dimisiones e indignación pública. Magyar renunció a sus cargos y abandonó Fidesz. Sus acusaciones apuntaban directamente a la estructura del partido de Orban. Una publicación en Facebook y una entrevista muy vista lo convirtieron en una figura nacional. Después se produjeron protestas y descontento social. Se reunieron decenas de miles de personas. Magyar dio un paso al frente como líder de la oposición y se unió a Tisza, un partido marginal hasta ese momento.

Un ascenso relámpago

Su llegada supuso todo un impulso para la pequeña formación. En apenas tres meses, Tisza alcanzó el 29,6% en las elecciones europeas y envió a siete eurodiputados a Bruselas. Después, en otoño de 2024, las encuestas situaban a Magyar por delante de Orban. La diferencia se amplió de forma constante. Y ya con esta campaña electoral han confirmado el auge y la estrella de Magyar. Además, este ascenso meteórico y relámpago han hecho que Orban subestimara a su enemigo.

Los analistas describen una campaña sin precedentes en la política húngara reciente. El periodista Oliver Adamek destacaba este domingo la disciplina del antiguo aliado de Orban. Magyar evitó cometer errores a lo largo de toda la carrera electoral. Cambió los mensajes tradicionales por retransmisiones diarias de larga duración. Mientras que Fidesz, no sonó a nuevo, tanto que hasta repitió viejos eslóganes de ciclos electorales anteriores.

Una campaña electoral sin fisuras

Asimismo, Adamek resalta que Magyar ha visitado “más de 700 municipios en dos años”. En la recta final de la campaña, llegó a aparecer en hasta siete pueblos al día. Las multitudes llenaron las plazas de Debrecen, Gyor y Miskolc. Estas imágenes marcaron un cambio en la energía política. La Hungría rural se movilizó.

Elecciones
El líder de la oposición, Peter Magyar, habla con los medios tras votar
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Debido a las limitaciones presupuestarias de un partido minoritario, en Tisza se agudizó el ingenio. Así, Adamek describe cómo las redes sociales sustituyeron a las vallas publicitarias. El alcance de Magyar duplicó al de Orban. Los influencers se incorporaron a la campaña, entre ellos el actor Mark Radnai como figura central. El partido construyó una base de activistas que recuerda a la propia expansión de Fidesz entre 2006 y 2010.

Las dinámicas generacionales reforzaron la tendencia. El apoyo a Fidesz se erosionó entre los votantes menores de 30 años. Los indicadores económicos se debilitaron después de 2022, con una elevada inflación y la congelación de los fondos de la UE marcando la opinión pública en Hungría. Los votantes más jóvenes, que no recordaban los gobiernos anteriores a Orban, han reaccionado ante las condiciones actuales y a la cola de Europa. Esta semana se sabrá más sobre el perfil del votante de Magyar, pero seguramente será más joven que el de Orban.

Un gran conocedor del sistema

Magyar también se benefició de su conocimiento desde dentro. Los años que pasó en Fidesz le proporcionaron familiaridad con la estrategia, las encuestas y la toma de decisiones. Esa experiencia se tradujo en control del mensaje y claridad táctica. Supo sortear momentos delicados sin cometer errores, incluidas las narrativas de presión externa durante la campaña.

Su victoria abre una nueva etapa en el posicionamiento internacional de Hungría, tras años de alianzas de Orban entre Vladimir Putin y Donald Trump. Magyar anunció que su primera visita al extranjero sería a Varsovia, coordinada con Donald Tusk. Le seguirán Viena y después Bruselas. El futuro primer ministro, de ideología conservadora, quiere reconstruir alianzas y reinsertar a Hungría en los marcos de cooperación europeos, incluido un Grupo de Visegrado más fuerte.

Hungría entra ahora en una suerte de transición liderada por una figura forjada dentro del sistema al que acaba de derrotar. Magyar encarna la continuidad del saber y el cambio de rumbo. Y la magnitud de su victoria le pueden otorgar la influencia constitucional que precisamente definió la era de Orban. El próximo capítulo comienza con esa misma concentración de poder en nuevas manos.

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