La política exterior y la política industrial de defensa en España parecen seguir una doble estrategia. Mientras el Ministerio de Defensa insiste en un plan de “desconexión tecnológica” de Israel como respuesta en Gaza, la maquinaria administrativa del Estado sigue alimentando los proyectos de I+D de las filiales israelíes en territorio español. El último ejemplo es la financiación otorgada por el Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI) a la empresa Pap Tecnos, filial de la gigante israelí Rafael.
Un préstamo público
El organismo dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades ha dado luz verde a una partida de 305.972 euros destinada a Pap Tecnos. Se trata de un préstamo reembolsable que cubre el 70% de la inversión prevista y cuyo objetivo es desarrollar un sistema de mochila asistida por exoesqueleto.

El proyecto, titulado formalmente “Sistema de mochila para el transporte de misiles Spike con amortiguación e integración asistida por exoesqueleto“, busca solucionar un problema logístico crítico para la infantería: el peso. Actualmente, los sistemas de lanzamiento y los proyectiles Spike oscilan entre 25 y 30 kg, una carga extenuante para el combatiente. El nuevo diseño promete transferir la totalidad del peso al suelo, permitiendo al operador caminar o correr hasta 12 km/h sin experimentar fatiga física directa.
La paradoja
Lo que en otro contexto sería un avance tecnológico rutinario, hoy se lee como una contradicción política de primer orden. En septiembre de 2025, el Gobierno español impuso un embargo total al material de defensa israelí. Bajo esta premisa, el Ministerio de Defensa, liderado por Margarita Robles, llegó a revocar a Pap Tecnos la licencia para el suministro del Spike LR2, el contrato estrella de 287,5 millones de euros que debía renovar el arsenal anticarro español.
Sin embargo, el flujo de dinero no se ha detenido. La ayuda del CDTI demuestra que el Ejecutivo español sigue considerando a Pap Tecnos un actor clave en la innovación nacional. La empresa ha sabido jugar sus cartas bajo la etiqueta de “tecnología de uso dual“. Al presentar versiones del sistema no solo para el combate (MTS), sino también para la Unidad Militar de Emergencias (UME) y los servicios de rescate civil (MAMU), el proyecto logra esquivar parte del estigma político que conlleva la cooperación militar directa con Israel.
El factor spike
La realidad demuestra que el Gobierno sigue pagando porque nuestras Fuerzas Armadas dependen de la tecnología israelí. El Ejército de Tierra y la Infantería de Marina operan el misil Spike desde hace más de 15 años. “Desconectarse” de la tecnología de Rafael no es un proceso que se pueda ejecutar de la noche a la mañana sin dejar vulnerables a las FFAA.

De hecho, la propia Pap Tecnos está maniobrando para reactivar el programa del misil LR2 proponiendo el Mells, una versión del Spike producida en Europa (Alemania). Esta estrategia permitiría a España mantener su plan industrial y recibir la transferencia tecnológica prometida sin violar formalmente el veto a la importación directa desde Israel.
En definitiva, la subvención del CDTI para las mochilas-exoesqueleto es un claro síntoma de incoherencia: mientras en los atriles se habla de sanciones y bloqueos, en los despachos se sigue financiando a las filiales de Israel para garantizar que los soldados españoles tengan los equipos necesarios para operar, paradójicamente, los misiles de diseño israelí.
