La participación en las elecciones húngaras de este domingo ha llegado a un récord del 66% sobre las 15:00, a cuatro horas de que cerraran los colegios en la jornada electoral más importantes desde la caída del comunismo en 1989, y que podría acabar con los 16 años de gobierno de Viktor Orbán.
Hace cuatro años, cuando el partido Fidesz de Orbán logró su cuarta mayoría absoluta consecutiva, la participación a esa hora fue del 53,75%. Los colegios electorales permanecerán abiertos hasta las 19:00 y los primeros resultados relevantes se esperan para después de las 22:00.
Poco después de las 08:00 hora local los dos grandes rivales para hacerse con el poder, el actual primer ministro y el aspirante opositor y favorito según los sondeos, el conservador Péter Magyar, depositaron sus votos en Budapest.
Magyar: “Nadie debe tener miedo”
Los húngaros deciden si le otorgan a Orbán un quinto mandato consecutivo o si se decantan por un cambio de régimen, con Magyar al frente. El candidato conservador de 45 años, hasta hace apenas dos años militante del Fidesz, acudió al colegio electoral de su barrio en Budapest a las 08:25 de la mañana, rodeado por decenas de periodistas.
“Nadie debe tener miedo, hoy habrá un cambio de sistema en Hungría. Millones de húngaros harán historia. No hay de quién tener miedo”, aseguró Magyar a la prensa después de votar. “El Estado mafioso ya no tiene poder sobre ningún ciudadano húngaro“, aseguró el líder opositor en clara alusión a Orbán, que gobierna el país centroeuropeo desde 2010 con amplias mayorías absolutas que le permitieron enmendar a su gusto la Constitución y la ley electoral, entre otras muchas medidas.
Las encuestas de intención de voto dan una clara ventaja a Magyar, si bien las particularidades del sistema electoral húngaro, reformado varias veces desde 2011 en beneficio del Fidesz, no excluyen la posibilidad de una mayoría en escaños para Orbán aunque tenga menos voto popular.
Sin embargo, el propio primer ministro, de 62 años de edad, reconoció tras depositar su voto que en caso de una “enorme victoria” de Magyar abandonará la presidencia del Fidesz, el partido que él mismo cofundó en 1988 y que domina desde hace décadas.
Preguntado por la prensa si éstas serían sus últimas elecciones en caso de una derrota clara, Orbán respondió: “De ninguna manera, soy un hombre joven, éstas no serán mis últimas elecciones”.
Debido a la importancia de Orbán para el movimiento conservador, las elecciones húngaras son seguidas con mucha atención tanto por sus seguidores como por sus críticos, entre ellos, Ucrania y la Unión Europea (UE), con la que el líder magiar está enfrentado desde hace años.
Mientras, tanto el presidente estadounidense, Donald Trump, como el líder ruso, Vladimir Putin, apoyan a Orbán, junto con numerosos líderes de la ultraderecha europea, como la francesa Marine Le Pen o el español Santiago Abascal, entre otros.
