Comunidad Valenciana

La única isla habitada de Valencia que esconde una ciudad amurallada del siglo XVIII

La guía completa para conocer la Isla de Tabarca (Alicante) en un día: historia, recomendaciones y dónde comer

Imagen de la Isla de Tabarca en verano
EFE/Pablo Miranzo

A poca distancia del cabo de Santa Pola, en la provincia de Alicante, se encuentra la única isla habitada de la Comunidad Valenciana: la isla de Tabarca.

Ahora que llega el buen tiempo, puede ser un buen momento para visitar este espacio de biodiversidad, aguas cristalinas e historia del Mediterráneo. Conoce lo imprescindible de este pequeño archipiélago a continuación.

Escapada a la isla de Tabarca: qué saber y qué ver en un solo día

La Isla de Tabarca, en Alicante
ShutterStock

Esta isla ha recibido diferentes nombres a lo largo de la historia. A menudo, se le ha llamado Plana, por los términos que usaron los griegos (Planesia) y sus derivados árabes y romanos.

También se llamó en el medievo como San Pablo, por creer que fue en este lugar donde desembarcó el apóstol. Pero fueron los refugiados genoveses, provenientes de la isla Tabarka (Túnez), quienes la nombraron Nueva Tabarca.

Más allá de denominaciones, este lugar sirvió de refugio para los corsarios berberiscos. Era un lugar idóneo para lanzar ataques hacia las poblaciones de la costa de Alicante. Y fue suya hasta el siglo XVIII, momento en que el monarca Carlos III ordenó fortificar la isla y poblarla de los mencionados genoveses.

De esa época, aún queda parte de las murallas, así como las puertas de San Gabriel, San Miguel y San Rafael de esta. También vale la pena visitar la Iglesia de San Pedro y San Pablo, cuya construcción es del siglo XVIII. Este edificio, y el resto de la isla, son Bien de Interés Cultural desde el año 1964.

Vale mucho la pena acercarse al impresionante Faro, de 1854, así como conocer más de cerca la historia de la isla en el Museo Nueva Tabarca, en la antigua Casa del Gobernador.

Dónde bañarse y dónde comer el caldero tabarquino

Isla de Tabarca, Alicante

Debido a sus dimensiones, la isla alicantina puede visitarse en un solo día.

Junto al conjunto histórico, también es un destino ideal para el baño. Tiene una playa principal, que es la mejor para hacer snorkel observar la reserva marina. De hecho, fue la primera declarada en España, en el año 1983. Sus praderas de posidonia oceánica son impresionantes.

Sin embargo, Tabarca también oculta diferentes y tranquilas calas, como la playa Gran, la de la Faroleta o la Cala Verde. Debido a su naturaleza, es mejor visitarla con escarpines. En momentos de temporada alta no son tranquilas, pero en los findes de primavera sí es posible disfrutar de un buen rato allí.

Esta isla de apenas 50-60 habitantes tiene también restaurantes. Y, al margen de su reducida población, existe un plato estrella: el caldero tabarquino. Se trata de un caldo con pescado y cubierto con alioli, acompañado de un buen arroz. Esta plato es un imprescindible de la visita.

El caldero tabarquino y otros platos mediterráneos se pueden comer en Don Jerónimo, La Muralla, Casa Gloria, Tere y Amparín, entre otros. Pero esos son los más conocidos y mejor valorados en la isla. Lo ideal, especialmente en visitar de fin de semana, es reservar mesa con antelación debido a la afluencia.

En definitiva, visitar esta isla de la Comunidad Valenciana es ya un clásico del verano, pero en primavera se puede disfrutar de la experiencia con temperaturas más agradables y menos cantidad de gente. Y llegar a ella es muy fácil: basta con coger un ferry desde Santa Pola, y en menos de media hora se puede llegar a Tabarca.

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