Opinión

Cannes con ‘ñ’, vale, pero ¿dónde está Malick?

'Amarga Navidad' es la nueva película de Pedro Almodóvar
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Pues sí. Ha sucedido. Tres películas españolas optan a la Palma de Oro. Y estaba escrito. Al contrario de las habituales predicciones de los expertos en esto del cine, que son primas de los analistas deportivos, esta vez sí, los titulares se han cumplido. Y con creces en toda su matraca con olor a desván: “El cine español brilla en el Festival de Cannes”, “Declaración de amor al cine español”, “Nuestro cine hace historia en Cannes”, o, mi favorito, “El Festival de Cañnes presenta su Sección Oficial”. El último es mentira, me lo he inventado yo, aunque, qué más da…lo que se trata es de dar de comer al clickbait patrio, esa bestia que lo devora todo con su scroll.

Dejando el vitriolo a un lado, lo cierto es que son unas excelentes noticias para el séptimo arte que se crea en España. Y digo “arte” y no “industria”, porque, como se ha encargado de decir Thierry Frémaux, el fantástico jefe de todo esto “hay un cierto movimiento en el cine español, que sin embargo sufre y debe encontrar vías de financiación”, metiendo la correspondiente pullita francesa a nuestro modelo de negocio. Y con toda la razón. Esto no va de una celebración del músculo industrial de nuestro cine, que por primera vez nos ha igualado a otros países como Estados Unidos, Francia e Italia, con tres películas a concurso, sino del reconocimiento al mérito creador de Pedro Almodóvar, Rodrigo Sorogoyen, Javier Calvo y Javier Ambrossi. Olé por ellos, como dicen en Francia. Y también felicitaciones a Movistar +, con Guillermo Farré a la cabeza, brillante tipo, con el veneno del audiovisual cruzándole como un rayo, lo digo con conocimiento. La compañía española produce La bola negra y El ser querido. Exitazo. Felicidades sin paliativos.

Pedro Almodóvar - Cultura
Una fotografía de archivo del director Pedro Almodóvar
EFE/EPA/Teresa Suarez

La tercera, Amarga Navidad, o como rápidamente se han encargado de “retitular” al francés como Autofiction, toma ya, está producida por Almodóvar S.A., conocida popularmente como El Deseo. A marketinianos y engañamadres no les gana nadie, las cosas como son.

A Albert Serra, al que, por cierto, también le quieren mucho por ahí, no le ha dado tiempo a llegar. Por lo visto sigue escondido en su batzoki bilbaíno terminando de montar Out of this World. Mejor. Tantos egos juntos no cabrían ni en La Croisette.

Al margen de localismos, placebos fatuos, esta presentación del menú degustación primaveral de Cannes nos deja tres lecturas. La primera de ellas, que, al margen de proyectar su mirada, después de muchos años de anatemización, en cuatro autores españoles, la reina Isabel del cine saca un año más sus tanques a la calle y presenta a sus sospechosos habituales, erigiéndose una vez más como las sagradas escrituras de la producción autoral, aprovechándose por el camino de la herida abierta de Hollywood, sequedad artística de la que mana la sangre en forma de franquicias, reboots, remakes, quintas partes y demás estupideces.

Los cineastas Javier Calvo y Javier Ambrossi. EFE/ Rodrigo Jiménez

Nuestros toreros tendrán que lidiar con mihuras como Pawel Pawlikowski, Cristian Mungiu, Hirokazu Kore-eda o Asghar Farhadi. Si no los conoces no pasa nada: todos han ganado varios Oscar y unas cuantas Palmas de Oro. Y ya que estamos telúricos, lo más sangrante un año más -y esto no es culpa del Festival- es la ausencia del mesías del cine, Terrence Malick, que una vez más vuelve a estar presente con su silencio atronador. La Marisol del celuloide repite no-presencia en Cannes con la esperadísima The Way of the Wind, una visión de varios pasajes de la vida de Jesucristo que lleva en la sala de montaje ¡desde 2019! y que ni tan siquiera Thierry Frémaux logra sacar de su cueva interior. Esperemos que el aroma de su ausencia se asemeje a lo que pasó en aquel 2011 con la obra maestra El árbol de la vida, largamente anunciada por el Festival y que ganó la Palma de Oro prácticamente por aclamación, con el público, crítica y jurado tomando la Bastilla. Por supuesto Malick no acudió a recogerla. Ni falta que le hace. Sus películas hablan por él.Esperaremos otro año más, pero todo suena a testamento. Terry tiene ya 82 años. Y la tercera, y tiene que ser destacada porque escribo donde escribo, pero, sobre todo, porque es verdad, es la escasa presencia de directoras a concurso. Si bien en otras ediciones Cannes apostó fuerte por la mirada femenina, premiando con su máximo galardón a Julia Ducournau por Titane (2021) y a Justine Triet y su Anatomía de una caída (2023) -gracias al camino abierto en 1993 con Jane Campion y El piano-, en esta edición las obras dirigidas por mujeres suman un pobre 25% en la Sección Oficial. Tan solo cinco de ellas entre las veintiún películas que optan a la Palma de Oro. Una tendencia regresiva que tendrá que cambiar si el festival quiere estar en su tiempo social y artístico.

Rodrigo Sorogoyen y la actriz Vicky Luengo. EFE/Alberto Estévez

Sinceras enhorabuenas a Rodrigo, Javis y Pedro. Varias paladas de cal made in Spain y algunas de arena con perspectiva de género. Y Terrence, no te hagas de rogar. Somos fuertes y pacientes. Aguardamos mucho tiempo en el silencio profético al mesías que te has empeñado en retratar. Esperamos que tú tardes menos.

 

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