A un ahorrador conservador se le ha abierto una duda que hace solo unos meses no tenía. Puede asegurar ya un 2,6% en Letras del Tesoro a un año o esperar a que el mercado le ofrezca algo más. El problema es que esperar también tiene coste. Si la inflación se modera y la tensión energética se enfría, las rentabilidades podrían bajar antes de que tome la decisión.
La última subasta del Tesoro ha dejado una cifra que no se veía desde 2024. Las Letras a 12 meses se han colocado en el 2,6% en un momento en el que el mercado descuenta entre una y tres subidas de tipos en la eurozona este año. En apenas dos meses, la rentabilidad ha pasado del entorno del 2% a niveles que vuelven a atraer a los perfiles más conservadores.
El detonante de esta fuerte subida está en el encarecimiento del petróleo tras el conflicto en Oriente Medio, que ha reactivado el miedo a un nuevo repunte de la inflación. Los bancos centrales han respondido con cautela, pero el mercado ha ido un paso por delante. Ha ajustado precios. Y en renta fija, eso significa caídas en los precios y subidas en las rentabilidades.
“Este hecho ha motivado que, en el caso de las subastas a 12 meses de las letras españolas, la rentabilidad haya repuntado del 2,039% del pasado 3 de febrero al 2,604% registrado el pasado 7 de abril”, explica Nacho Zarza, de Auriga Bonos. El movimiento, añade, es coherente con un escenario en el que el Banco Central Europeo (BCE) tendría que endurecer su política si las tensiones inflacionistas se consolidan.

Al mismo tiempo, la curva de tipos empieza a reflejar un cambio más amplio en las expectativas. Guillermo Santos, socio de iCapital, anticipa un aplanamiento, con los tramos cortos recogiendo las subidas de tipos mientras los largos se estabilizan a medio plazo. El mercado está concentrando la presión en el corto plazo y no da por hecho que estos niveles vayan a sostenerse durante mucho tiempo.
Un ajuste rápido con margen limitado
El repunte en apenas semanas ha reducido parte del recorrido potencial y la evolución del conflicto energético marcará el siguiente movimiento.
Zarza reconoce que el mercado tiende a sobrerreaccionar, pero sitúa el foco en los efectos de segunda ronda. Si el encarecimiento de la energía se traslada a salarios y servicios, la inflación puede consolidarse en niveles más altos durante más tiempo.
A su vez, Santos considera necesario ampliar el abanico de activos y aprovechar la subida de la curva de tipos en euros para posicionarse con mayor rentabilidad. Por eso, el movimiento de las Letras no se entiende aislado, sino dentro de una reasignación más amplia.
Si la presión inflacionista persiste, el ajuste puede ampliarse. Si se modera, el margen de corrección ya es más acotado.
Caídas con límites
Una desescalada geopolítica no implica una vuelta completa a los niveles previos. De momento, el mercado no contempla un retroceso profundo de las rentabilidades.

“Parece altamente improbable una reversión total de las rentabilidades a niveles previos al estallido del conflicto”, señala Zarza. En su escenario, las Letras a un año se moverían en una horquilla del 2,30% al 2,40% en un contexto más estable.
La caída potencial existe, pero no cambia de forma radical el punto de entrada actual. El margen se reduce frente al movimiento ya realizado.
La decisión pasa por cómo entrar
Con las Letras en el entorno del 2,6%, la discusión se traslada al terreno práctico. La rentabilidad ya supera con holgura el objetivo de inflación del 2% del BCE.
Santos no plantea la decisión en términos de acertar el momento, sino de asignación. Considera más eficiente “mantener la posición con el peso adecuado en cartera y ajustarla si cambian las variables macro”.
Para el inversor, el equilibrio no es evidente. Si las rentabilidades bajan, quien ya esté dentro se beneficia. Si se queda fuera, la oportunidad desaparece.

Ese enfoque convive con el riesgo de esperar. “Podría salir perjudicado aquel que opte por esperar a un mercado de deuda aún más tensionado y que nos encontremos con que el tráfico de la energía se restablezca de forma rápida, enviando las rentabilidades a la baja sin haber optado a ellas”, advierte Zarza.
Más allá de las Letras
El atractivo de las Letras se mide también frente a otras alternativas conservadoras. Depósitos, fondos monetarios y renta fija a muy corto plazo compiten en el mismo espacio.
Santos apunta que una buena selección de fondos monetarios y de renta fija a corto plazo puede superar a las Letras en el tiempo, especialmente si se controla el nivel de comisiones. Algunos fondos monetarios en euros ya se mueven en rentabilidades cercanas o superiores al 2,5%, con mayor flexibilidad de gestión.
El entorno, mientras tanto, sigue condicionado por la evolución de la inflación, el precio de la energía y la respuesta de los bancos centrales. Zarza plantea construir posiciones de forma gradual, aprovechando los niveles que ofrece el mercado y manteniendo margen para reaccionar ante nuevos repuntes.
