Alto el fuego en Oriente Medio tras 40 días de guerra.
El conflicto ha entrado en una nueva fase tras la tregua de dos semanas firmada in extremis por Estados Unidos e Irán.
Declaraciones contrapuestas sobre quién se ha impuesto a quién y sobre si Irán podrá enriquecer uranio o no, alegría explosiva en las bolsas… y ataques continuados que hacen desconfiar del acuerdo.
¿Dará paso este pacto temporal a una paz duradera? Sólo el tiempo lo dirá.
Mientras, cada día es más claro que las consecuencias económicas de la guerra desatada por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán tardarán en difuminarse.
Si es que lo hacen.
¿Por qué es tan importante lo que está pasando? En Artículo 14, te contamos cómo te va a afectar.
Qué ha pasado
La escalada de tensión llegó a su clímax en el arranque de la semana.
El martes, día en que vencía el ultimátum de Donald Trump, el mundo alternaba amenazas del presidente de Estados Unidos con gestos iraníes en respuesta a las provocaciones.
Del “esta noche morirá toda una civilización; volverán a la Edad de Piedra” de Trump a las cadenas humanas para proteger las infraestructuras promovidas por el régimen de los ayatolás.
Apenas una hora y media antes de que finalizara el plazo, y con la mediación de Pakistán, Washington y Teherán acordaron un alto el fuego de 15 días para avanzar en las negociaciones de un acuerdo definitivo.
La tregua fue ratificada posteriormente por Israel, que excluyó específicamente Líbano y lanzó, horas después, el mayor bombardeo contra el país de las últimas semanas.
Casi en paralelo, Teherán denunciaba haber sufrido ataques y amenazaba con una “respuesta firme y contundente”, y amenazaba con retirarse del acuerdo si Líbano seguía siendo bombardeado.

Por qué es importante
El alto el fuego iba a reabrir al libre tránsito el estrecho de Ormuz, que canaliza el 20% del petróleo que se consume en el mundo, más un 10% de productos derivados y el 20% del gas natural licuado.
La arteria marítima, piedra angular de la estrategia iraní en la guerra, sigue cerrada. Ya no hay ataques pero el tráfico no se ha recuperado y según Teherán, “el tránsito exige coordinación previa con sus fuerzas armadas”.
Además, el oleoducto Este-Oeste en Arabia Saudí, la única vía de exportación de petróleo alternativa a Ormuz, ha sufrido daños por un ataque iraní.
Con Ormuz cerrado, continúa el shock energético que ha disparado el precio del petróleo y del gas, comprometiendo la normalidad en países asiáticos —sus principales clientes— y las cadenas de suministro globales.
Las bolsas viven subidas y bajadas para la historia.
Horas antes de que expirara el plazo de Trump, el petróleo alcanzó los 112 dólares por barril de West Texas Intermediate, desbancando al Brent, la referencia europea. Tras el anuncio del pacto temporal, bajaron por debajo de los 100 dólares.
En qué te afecta
La fragilidad del alto el fuego ha impulsado la cautela entre las empresas.
Maersk, una de las mayores compañías de transporte de contenedores del mundo, no reanudará el transporte marítimo por el estrecho de Ormuz.
Incluso aunque la arteria se desatascara, Alemania calcula que la llegada a Europa del material logístico afectado por el conflicto se prolongará entre tres y seis semanas.
Esta situación afecta a sectores con capacidad de resistencia, pero para los que la logística es estratégica. Como la industria farmacéutica.
La UE depende en un 70% de Asia para sus principios activos farmacéuticos (APIs) y en más de un 79% para sus precursores químicos necesarios para fabricarlos.

En el caso del paracetamol e ibuprofeno, la dependencia es total. Y, para antiobióticos críticos como la amoxicilina, ronda el 80%.
China e India son países suministradores destacados y, a los mayores costes del transporte marítimo y aéreo, se suma el encarecimiento de las pólizas de seguros.
“Las compañías farmacéuticas asociadas no se han visto afectadas por la guerra y las más de 180 plantas de producción del sector en nuestro países trabajan con normalidad”, aseguran desde Farmaindustria, que aglutina a los medicamentos de marca.
Por su parte, la industria española de medicamentos genéricos tampoco percibe “un impacto directo en la capacidad de fabricación ni en el abastecimiento a corto plazo”, ya que hay stock para seis meses.
Sí detecta “presiones relevantes en la cadena logística internacional que pueden tener implicaciones a medio plazo”, apuntan en la Asociación Española de Medicamentos Genéricos (Aeseg).
Si el conflicto se alarga, el riesgo está en los productos de cadena de frío, que deben conservarse entre dos y ocho grados: inyectables estériles, APIs y productos termolábiles, como vacunas, insulinas y ciertos antibióticos.
Y, también, en los tiempos de tránsito en zonas con temperaturas extremas, que pueden afectar a medicamentos de temperatura controlada como supositorios, jarabes pediátricos u óvulos vaginales.
Cómo funciona
Miguel Borrás, director general de DHL Express España, subraya que “la logística juega un papel clave en el sector farmacéutico, ya que garantiza el movimiento seguro, puntual y conforme a la normativa de los tratamientos médicos y los API”.

Muchos requieren “un control estricto de la temperatura y una manipulación altamente especializada“.
Cualquier retraso, saturación portuaria, desvío de ruta o exposición prolongada a condiciones extremas incrementa el riesgo de que un lote de medicamentos deje de ser apto para su uso.
En España, “la cadena suministro es resistente; combina transporte aéreo, marítimo y terrestre en función del origen y del tipo de producto. La mayoría llegan a través de grandes hubs europeos y se distribuyen mediante redes de cadena de frío”.
No obstante, Borrás admite que la situación “es compleja y está generando tensiones en la cadena de suministro en la región”.
Así, “algunas rutas están más limitadas de lo habitual, lo que puede tener impacto en la capacidad y en los costes“.
En la mayoría del resto de mercancías, los flujos también continúan, aunque “con plazos de tránsito más largos o rutas alternativas en algunos casos”.
El gráfico
Como la agricultura —por los fertilizantes—, la industria farmacéutica sufre por el cierre de rutas y los cuellos de botella en Oriente Medio que están afectando al transporte marítimo —utilizado para APIs y graneles— y el aéreo —medicamentos urgentes, sensibles a la temperatura o de mayor valor añadido—.
En 2025, las importaciones españolas de medicamentos procedentes de Asia se situaron en 943 millones, el 3,7% del total.
Asia representó el pasado año el 12% del total de las ventas al exterior de medicamentos desde España, alrededor de 2.400 millones de euros (+13% respecto a 2024).
La pujanza de Asia se ve reflejada en las estadísticas de carga aérea.
En 2025, se movieron 1,37 millones de toneladas de mercancías en los aeropuertos españoles. Madrid concentró más del 61% del volumen total transportado, en su mayoría tráfico internacional.
Según los datos de ForoMadCargo de 2024, los productos que más se importaron fueron alimentación, materiales mecánicos y eléctricos, moda, aparatos médicos, química y farma.
Mientras, los productos más exportados vía Barajas fueron moda, material mecánico y eléctrico, alimentación, farma, aparatos médicos y química.
Madrid-Doha fue la mayor ruta de carga operada desde España en 2024 y, en su mayoría, fueron mercancías que llegaron a nuestro país.
Qatar ha sido uno de los países más golpeados por la guerra en Oriente Medio. Qatar Airways, ha tenido que estacionar aviones en el aeropuerto de Teruel por la inseguridad en la región, donde las aerolíneas operan a medio gas.
Los tráficos con Asia también se han incrementado significativamente por el éxito de plataformas chinas como Temu y Shein entre los españoles.
A qué estar atento
Toca poner un ojo en las negociaciones y otro en las calles para calibrar la intensidad del conflicto y si su final está cerca.
El Gobierno podría tomar nuevas medidas en función del escenario geopolítico y de su impacto en la economía real.
Desde Aeseg, piden que la fabricación y comercialización de medicamentos se incluya en cualquier paquete para sectores afectados.
En Farmaindustria, advierte de que, “si se extiende en el tiempo, podría tener un gran impacto, como ya ocurrió con el conflicto de Ucrania”.
Entonces, las empresas asumieron un golpe de 900 millones de euros, casi el 5% de la cifra de negocio en España, al no poder repercutir los sobrecostes en los precios de venta de los medicamentos.
Mientras, la Organización Mundial de la Salud alerta: la crisis humanitaria puede extenderse y dejar a los países más vulnerables sin acceso a medicamentos esenciales.
