Primer mes de guerra en Oriente Medio con el mundo preguntándose si se avanza hacia un acuerdo o hacia una auténtica tempestad. El estrecho de Ormuz, por el que pasa un 20% del petróleo que se consume en el mundo, sigue cerrado. Estados Unidos amenaza con bombardear centrales eléctricas iraníes si no se desbloquea el tráfico por esa arteria marítima: el plazo vence el 6 abril. Mientras, los ataques cruzados continúan y no está claro si las negociaciones diplomáticas entre bambalinas son reales. En España, los precios suben. La inflación escaló al 3,3% en marzo. En Artículo 14, analizamos por qué es tan importante lo que está sucediendo y cómo te afecta.
Qué ha pasado
Tras el shock inicial por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán el pasado 28 de febrero, la consolidación de la guerra en Oriente Medio, la escalada y el aumento de la intensidad por los bombardeos a infraestructuras críticas, el conflicto ha vivido en los últimos días una tregua temporal.
Estados Unidos ha presionado a Israel para detener ataques a infraestructuras críticas iraníes. Su presidente, Donald Trump, combina la amenaza directa con treguas limitadas. Israel, por su parte, sigue atacando Irán y Líbano.
Trump alterna el palo y la zanahoria e Irán ha abierto la puerta al paso condicionado de barcos por el estrecho de Ormuz (España, incluida).
Uno y otro bando discrepan sobre si la diplomacia está activa y si hay negociaciones abiertas.
Washington dice que sí; quiere cerrar el conflicto cuanto antes, pero al mismo tiempo se rearma.
Teherán lo niega —son contactos, no negociaciones—, rechaza el plan de 15 puntos que le exige Estados Unidos y amenaza con minar todo el Golfo Pérsico si sus islas, especialmente Jarg, donde está su principal centro petrolero, son atacadas.
Mientras, terceros países como Pakistán, Turquía y Egipto intentan mediar.

Por qué es importante
Desde el inicio, todos los expertos han señalado que el impacto final para tu bolsillo dependerá de la intensidad del conflicto y de su duración.
La intensidad parece haberse reducido, al menos, sobre el papel. Pero persisten las amenazas y los ataques, Irán sigue respondiendo y se refuerza el despliegue estadounidense en la región.
El envío del USS Tripoli, con capacidad para hasta 2.500 marines, es un indicador de que EEUU podría estar preparándose para operaciones terrestres y una escalada prolongada.
Más semanas y meses de guerra no benefician a Trump. Tampoco a empresas y consumidores de todo el mundo.
La tregua ha apaciguado los mercados y el precio del barril de petróleo (Brent) y del gas también lo han notado, aunque acumulan un alza del 69% y del 93%, respectivamente, en 2026.
Pero el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz sigue bloqueado. Y cuanto más tiempo pasa, más se agrava el problema y los daños colaterales a nivel global.
Buena parte del petróleo que se transfiere vía Ormuz viaja a Asia. China recibe importa el 54% de su petróleo por esa arteria, pero tiene reservas. Sin embargo, otros países como Filipinas, en estado de emergencia energética, empiezan a emitir señales de alerta.
Y, además del petróleo y el gas, hay otras materias primeras afectadas. El helio, crítico para la fabricación de microchips y difícilmente sustituible; el aluminio, clave para sectores como el automóvil; o el plástico, el hidrógeno y el azufre.
Por su estrecha vinculación con los precios agrícolas y los alimentos, estos tres últimos son los responsables de que hoy ya pagues más por tu cesta de la compra, además de por tus vacaciones o tus paquetes en plataformas chinas.
En qué te afecta
Oriente Medio produce el 30% del azufre global y el 20% de la urea y el amoniaco, derivados del hidrógeno. Se utilizan en la producción de fertilizantes y su encarecimiento tiene, por todo, una traslación directa a la agricultura.
La región concentra, además, entre el 20% y el 30% de las exportaciones de plásticos básicos (etileno, propileno), utilizados en el empaquetado de alimentos.
Es decir, la región es crítica por los gases que produce y el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel ha llegado en el peor momento del año: cuando toca sembrar.
While previous Presidents failed drastically, no one stands with the farmers of America like President Trump. 🚜🌾 pic.twitter.com/ACyyYI7dYD
— The White House (@WhiteHouse) March 27, 2026
Lo que, en la energía ha supuesto una ventaja —dejamos atrás el invierno y las calefacciones—, aunque un shock inmediato, en el caso de la alimentación es un factor en contra y anticipa un golpe que durará meses.
A corto plazo, el impacto viene dado por el incremento de los costes energéticos y por la variación de precios de los insumos.
La Asociación Española de Frutas y Hortalizas Lavadas Listas para su Empleo (Afhorfresh), por ejemplo, cifra en un 5% el alza en sus costes de producción.
Enrique Porta, socio responsable de Consumo y Retail de KPMG España, alerta de que el bloqueo en los fertilizantes tendrá repercusión en las cosechas de los próximos meses.
Serán menos productivas, peores en cantidad y en calidad, y los productos serán más caros. Y podría haber escasez de materias primas.
Porta apunta a “cereales y productos que los usen como insumos como pan y pastas, leche, frutas y verduras” como los primeros afectados.
El impacto en la cesta de la compra básica llegará antes del verano y los datos empiezan a reflejarlo.
El gráfico
En marzo, el Índice de Precios al Consumo (IPC) aumentó al 3,3%, el mayor nivel en dos años. La OCU cifra en un 1,53% el encarecimiento de la cesta de la compra en marzo, la mayor subida desde junio de 2025.
Juan Rojas, senior manager de Consumo y Retail de KPMG España, apunta a “una separación entre la curva de la inflación general y subyacente”.
Adelanta que el efecto se prolongará en el tiempo porque la industria transformadora comprará insumos más caros. Si el conflicto se prolonga, la industria tendrá que trasladar el aumento en los costes al precio de venta para no dañar sus márgenes.
El Banco de España ya ha revisado al alza su previsión de inflación para 2026. Espera un 3% este año y un 2,5% en 2027.
Pero avisa: si se alarga la guerra y se aviva la intensidad, podría alcanzar el 5,9% en 2026 y el 3,2% el próximo ejercicio.
A qué estar atento
Los movimientos en el tablero geopolítico de los próximos días serán decisivos para intentar determinar si el fin de la guerra está cerca o es una ilusión.
En el plano doméstico, la vuelta de Semana Santa será el momento de analizar en qué punto se encuentran empresas y consumidores.
La incertidumbre en el entorno corporativo ha aumentado y la confianza de los consumidores ha retrocedido en el último mes. Y eso se traslada directamente a sus compras.
Según Porta, “habrá más familias a las que les costará llegar a fin de mes y que tendrán que destinar más recursos de su presupuesto a la cesta de la compra y renunciar a gastos no esenciales”.
Rojas es rotundo: “Es inflación sobre inflación. Ahora, no hay escudo y el ahorro será defensivo”.
¿Qué podría pasar? Un giro más acuciante hacia la marca de la distribución y un mayor consumo en el hogar en detrimento de la restauración en un contexto creciente de los productos listos para comer.
