El bloqueo del Estrecho de Ormuz ha provocado un aumento del precio del petróleo de hasta 120 dólares el barril de Brent. Entre los países más afectados por este corte abrupto de suministro está Japón, una economía altamente dependiente de la energía importada desde los países del Golfo. Las empresas japonesas tienen que lidiar con unas turbulencias económicas de consecuencias impredecibles por el momento. Y en ese tsunami navega Tomoko Namba, una de las empresarias niponas más influyentes y pionera entre las mujeres líderes del sector tecnológico del país.
Japón es una de las economías más vulnerables del mundo a las interrupciones energéticas. El país importa prácticamente todo el petróleo que consume y una gran parte de ese suministro procede de Oriente Medio. La ruta clave para ese abastecimiento es el estrecho de Ormuz, un paso marítimo estratégico por el que circula alrededor de una quinta parte del petróleo mundial. Cuando aumentan las tensiones en la región o surgen amenazas para el tráfico marítimo, los precios del crudo reaccionan con rapidez, y Japón está sufriendo las consecuencias.
En ese contexto, líderes empresariales como Namba observan con atención la evolución del mercado energético global. Aunque la empresa que dirige pertenece al ámbito digital, su actividad no está aislada de las dinámicas económicas que genera el petróleo. El encarecimiento de la energía impacta en los costes de funcionamiento de centros de datos, infraestructuras tecnológicas, transporte de equipos y, en general, en toda la cadena de las empresas tecnológicas. Además, una subida sostenida del precio del petróleo se traduce en más inflación, un aumento de los costes de vida para los hogares japoneses, y como consecuencia, una caída del gasto de los consumidores.
Tomoko Namba es considerada una figura pionera dentro del mundo empresarial japonés. Fundó DeNA en 1999, en pleno auge de internet. La compañía nació inicialmente como una plataforma de comercio electrónico, pero con el paso del tiempo evolucionó hacia el entretenimiento digital, los videojuegos para móviles, los servicios online y otras iniciativas tecnológicas. La compañía también ha explorado nuevas áreas como la inteligencia artificial, la movilidad o los servicios digitales vinculados al deporte y el entretenimiento.
El perfil internacional de Namba también ha marcado su trayectoria. Nació en 1962, estudió en la Universidad de Tsuda en Tokio y posteriormente obtuvo un MBA en la Harvard Business School, una de las escuelas de negocios más prestigiosas del mundo. Antes de emprender su propio proyecto empresarial, trabajó en la consultora McKinsey, donde adquirió experiencia en estrategia corporativa y gestión empresarial.
Su irrupción como fundadora de una empresa tecnológica en Japón supuso un hito en un entorno empresarial tradicionalmente dominado por hombres. Durante décadas, el número de mujeres al frente de grandes compañías japonesas ha sido muy reducido, especialmente en sectores tecnológicos o industriales. En ese contexto, Namba se convirtió en una de las primeras mujeres en liderar una empresa tecnológica cotizada en Japón, lo que la situó como una referencia para nuevas generaciones de empresarias.
Su influencia empresarial va más allá de su propia compañía. Namba también ha ocupado un papel destacado en la representación del tejido empresarial japonés. Ha ejercido como vicepresidenta de la principal organización empresarial del país y ha dejado huella en el deporte profesional japonés al convertirse, en 2011, en propietaria del equipo de béisbol Yokohama DeNA BayStars. Bajo su gestión, el equipo ha modernizado su estrategia de negocio y ha apostado por integrar tecnología y entretenimiento en la experiencia de los aficionados.
Incluso empresas centradas en la economía digital no pueden escapar completamente a las turbulencias del mercado energético global. Y DeNA, cuyo negocio depende en gran medida del gasto de los consumidores en entretenimiento digital, puede atravesar una etapa de pérdidas o, al menos, ralentización del crecimiento del negocio. El aumento de la factura energética para hogares y empresas limita el margen disponible para servicios digitales, videojuegos o plataformas online.
Así, aunque Tokio esté a miles de kilómetros del Golfo Pérsico, las tensiones que afectan al tránsito de petróleo por el Estrecho de Ormuz terminan influyendo también en los despachos de algunas de las principales empresas japonesas. Ejecutivas como Tomoko Namba encarnan una generación de liderazgo femenino en Japón, pero incluso los sectores más innovadores siguen dependiendo de un elemento tan básico como la estabilidad en el suministro energético mundial.
