El precio de la guerra en tu bolsillo

Vacaciones más caras por la menor oferta de asientos y la subida del precio del combustible

El conflicto entre Israel y Estados Unidos cierra su segunda semana, marcada por la volatilidad en los precios del crudo: han rozado los 120 dólares por barril, máximos desde 2022

Un avión de pasajeros Airbus A380 de Emirates Airlines despega del Aeropuerto Internacional de Dubái con destino a Múnich, en Dubái, Emiratos Árabes Unidos.
EFE/EPA/STRINGER

La guerra en Oriente Medio se recrudece y cunde la preocupación en los mercados con un protagonista claro: el precio del petróleo. Tras el ataque de Israel y Estados Unidos a Irán del 28 de febrero, el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, por el que pasa un 20% del petróleo que se consume en el mundo, ha quedado bloqueado. Como resultado, el barril de Brent se ha instalado en el entorno de los 100 dólares. En Artículo14, te explicamos por qué es tan importante lo que está sucediendo y cómo afectará a tu bolsillo.

Qué ha pasado

El pasado domingo, el barril de petróleo superó la barrera psicológica de los 100 dólares en el mercado de futuros. En el arranque de la semana, el precio del Brent, la referencia europea, llegó a marcar 119,5 dólares por barril, tocando máximos desde el año 2022, cuando Rusia invadió Ucrania. Dos factores apuntalaban la subida: el nombramiento de Mojtaba Jameini para suceder a su padre como líder de la República Islámica de Irán —interpretada como un señal de que la guerra continuaría— y la decisión de Irak, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait de recortar su producción de petróleo al quedarse sin espacio para almacenarlo tras el bloqueo de las exportaciones por el cierre del estrecho de Ormuz, arteria clave para el comercio energético mundial. El martes, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, dijo que la guerra en Irán estaba “prácticamente terminada” y el petróleo bajó a 81,5 dólares. Pero el alivio fue momentáneo. En las jornadas posteriores, ha superado varias veces los 100 dólares y Jameini ha dicho que Ormuz seguirá cerrado.

Mojtaba Jamenei, hijo de Ali Jamenei, nombrado nuevo líder supremo de Irán

Por qué es importante

Recortar la producción de petróleo tensiona el mercado y dispara los precios. Por eso, los países de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) decidieron el miércoles sacar al mercado 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, el mayor volumen utilizado hasta la fecha. Entre ellos está EEUU, que liberará 172 millones de barriles y ha levantado las sanciones a la venta de crudo de Rusia durante un mes. Mientras se tomaban medidas extraordinarias para estabilizar el mercado, Irán advertía: “No podrán bajar el precio del petróleo y la energía. Con la expansión de la guerra en la región, pueden esperar un barril de petróleo a 200 dólares”. En paralelo a su amenaza, según The Wall Street Journal, el país estaría exportando más crudo que nunca a través del estrecho de Ormuz y mantiene el control sobre esa vía estratégica, ahogando al resto de productores de petróleo del Golfo Pérsico.

No hay riesgo de desabastecimiento inmediato en el crudo y el gas en Europa, donde para su presidenta, Ursula von der Leyen, el coste de la guerra en Irán asciende ya a 3.000 millones de euros —a EEUU, los seis primeros días le costaron 11.000 millones de dólares—. Pero la presión ya se nota en el bolsillo. Por eso, en España, el Gobierno ultima un plan de choque que incluirá medidas fiscales al gasóleo para transportistas y agricultores. Rebajas fiscales en la electricidad, en los carburantes con carácter general o topes al precio del gas también están sobre la mesa.

El gráfico

Cómo te afecta

El encarecimiento del precio del petróleo impacta de lleno al transporte, a la logística y a algo irrenunciable desde la pandemia: los viajes. Con la Semana Santa a la vuelta de la esquina, los españoles ya están empezando a sufrir las consecuencias de la guerra en Oriente Medio. A aquellos a quienes el estallido del conflicto cogió lejos, por las dificultades para volver —la UE ha repatriado más de 8.000 personas desde que estalló la crisis—. Y, a los que tenían un viaje programado al continente asiático, por la incertidumbre.

La Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA, por sus siglas en inglés) ha extendido, por tercera vez, su recomendación a las aerolíneas de no operar en Oriente Medio y el Golfo Pérsico. Entre los países afectados por la medida, vigente hasta el 18 de marzo, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, dos centros de conexión de vuelos internacionales (hubs) decisivos para el tráfico entre Europa y Asia. El aeropuerto de Dubái, que el año pasado superó los 92,5 millones de pasajeros y es el de mayor tráfico internacional del mundo, ha estado entre los objetivos de las bombas de Irán. El contexto actual revela un doble talón de Aquiles para la conectividad aérea porque la oferta de plazas de avión se reduce y porque obliga a las aerolíneas europeas que sí vuelan a Asia a realizar trayectos más largos para evitar la zona en conflicto. Y eso supone gastar más.

Una densa columna de humo negro se eleva en el aire sobre el puerto de Jebel Ali después de ser alcanzado por los restos de un misil iraní interceptado, en Dubai.
EFE/EPA/STRINGER

Compras de combustible

El impacto no se queda ahí. A medio plazo, la guerra en Oriente Medio conducirá a cierre de rutas, menor demanda y costes más altos. Y, en este último factor, el precio del petróleo es clave. El combustible es la principal fuente de gasto para una aerolínea, por delante del coste de personal. En el caso de IAG —el grupo de Iberia y Vueling—, por ejemplo, representó el 25% de los gastos operativos en 2025 (7.083 millones de euros). IAG, como otras aerolíneas europeas, utiliza coberturas para blindarse ante potenciales oscilaciones en el precio del petróleo y, a cierre del pasado ejercicio, tenía cubiertas el 62% de sus necesidades de este año a un precio fijo. Las compañías estadounidenses, por contra, hace años que dejaron de utilizar coberturas. Eso significa que compran a precios de mercado el combustible que necesitan para mover sus aviones.

Y, si el precio sube, automáticamente lo hacen sus costes. Y eso se termina trasladando al precio de los billetes. ¿Por qué? Porque el negocio aéreo tiene unos márgenes exiguos y no actuar puede comprometer la viabilidad de las compañías. Antes de la guerra de Irán, la patronal del transporte aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) estimaba para 2026 un beneficio neto por pasajero transportado de 7,9 dólares —esto es, un margen del 3,9%—. Ahora, su director general, Willie Walsh, ha adelantado: “Es inevitable que, si los precios del petróleo se mantienen altos, los precios de los billetes suban”. ¿Cuánto? “Entre un 8% y un 9%”, según sus cálculos iniciales.

A qué estar atento

La llave para cifrar el impacto final para España la siguen teniendo, sostienen los expertos, la duración y la intensidad del conflicto en Oriente Próximo. Desde el Ejecutivo plantean un escenario a dos meses con precios de la energía elevados con la inflación repuntando en marzo por el efecto gasolina y gasoil. En el Banco Central Europeo (BCE), ya se admite que la guerra restará crecimiento y presionará los precios, abriendo la puerta a subidas del tipo de interés.

En relación al petróleo, Goldman Sachs, por ejemplo, anticipa que, si no se despeja el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, los precios del petróleo llegarán a 150 dólares a finales de mes. Para tus vacaciones, cuanto más caro sea el crudo y más se alargue el conflicto, peor, ya que el efecto positivo de las coberturas en las aerolíneas se irá difuminando según avance 2026.

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