“No a la guerra”. Pedro Sánchez ha resumido así este miércoles la posición del Gobierno de España ante la ofensiva de EEUU e Israel en Irán, así como a los ataques del país persa a nueve países de Oriente Próximo y a una base británica en Chipre. Sánchez ha recuperado un eslogan con una fuerte carga simbólica, y ha evocado su origen, la guerra de Irak (2003), que ha comparado con esta escalada.
Recordó que “otra administración estadounidense” ya justificó una ofensiva para acabar con supuestas “armas de destrucción masiva” -que no aparecieron- y acabó desencadenando una ola de “violencia” en el continente. “Ese fue el regalo del trío de las Azores [George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar], “un mundo más inseguro”.
España mantendrá “la misma posición” que ha mantenido en Ucrania o en Gaza, aseguró: “No a la quiebra de un derecho internacional que nos protege a todos”. “No a asumir que el mundo solo puede resolver sus problemas a base de bombas”. “No a repetir los errores del pasado”.
“No se puede responder a una ilegalidad con otra, así comienzan los mayores desastres de la humanidad”, apostilló. Y reclamó a EEUU, Israel e Irán “que paren antes de que sea demasiado tarde”. También se comprometió a trabajar con los aliados europeos en una respuesta “coordinada y eficaz”.
Pero reivindicó que seguirá exigiendo “un cese de las hostilidades y una resolución diplomática del conflicto”. “Estamos además con muchos Gobiernos que piensan como nosotros”, afirmó, insistiendo en que España no está sola a la hora de defender estas posiciones.
Además, en el plano doméstico, aseguró que el Ejecutivo estudia “escenarios y posibles medidas para ayudar a los hogares, a los trabajadores y a las empresas a mitigar los impactos económicos de este conflicto, si fuese necesario”. No dio detalles, y sólo insistió en que cuentan con los “recursos necesarios”.
El presidente del Gobierno ha comparecido este miércoles a las 9.00 horas desde el Palacio de La Moncloa, sin medios de comunicación ni periodistas presentes, cinco días después de los primeros ataques. Desde la andanada verbal de Trump el martes por la tarde, el Ejecutivo se ha centrado en trabajar una respuesta analizando al milímetro todas las posibles repercusiones, con una comparecencia que horas antes no tenían prevista, y en la que no ha mencionado explícitamente al presidente de EEUU.
“No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo por miedo a represalias”
Sánchez no ha aludido a la amenaza de cortar las relaciones comerciales con EEUU, ni tampoco ha mencionado la decisión de no permitir que las bases militares de Rota y Morón participen en esta ofensiva. En su lugar, ha reclamado respeto a la legalidad internacional y ha exigido recuperar los cauces diplomáticos, desdeñando el “seguidismo ciego y servil” de algunos países a EEUU, que explica “por miedo a las represalias de algunos”.
“Ingenuo es creer que las democracias o el respeto entre naciones brotan de las ruinas. O pensar que practicar un seguidismo ciego y servil es una forma de liderar al contrario”. “No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo simplemente por el miedo a las represalias de algunos”.
“Desde España estamos en contra de este desastre”. “Los Gobiernos estamos para mejorar la vida de la gente, no empeorarla. Es absolutamente inaceptable que aquellos que son incapaces de cumplir ese cometido usen el humo de la guerra para ocultar su fracaso”, disparó.
Pero, en lugar de centrarse en la confrontación con Trump, cuyas palabras han precipitado esta comparecencia, ha optado por aludir a un significante fuertemente arraigado -“No a la guerra”-, que va mucho más allá de ser un mero lema.
Y que, en opinión de Moncloa, entronca con la convicción pacifista de la ciudadanía española, que consideran arraigada y muy mayoritaria. Admitió que es “pronto” para conocer si ambos conflictos, en Irán y en Irak, tendrán las mismas “consecuencias”, pero afirmó que de esta ofensiva militar “no va a salir un orden internacional más justo”.
Por lo pronto, destacó que estos ataques ya han generado “más incertidumbre económica”, así como subidas en los precios del petróleo o del gas. “Estamos en contra de este desastre”.
Sánchez ha comparecido escasos minutos después de que la vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera, recordara en una entrevista en la SER que las relaciones comerciales de los 27 pasan por la UE, que es quien ostenta las competencias. Ribera pidió firmeza ante Trump y reclamó “respeto” para España, además de afirmar que a EEUU “tampoco le interesa romper relaciones comerciales con la UE”.
Enfatiza su oposición al régimen iraní
El presidente del Gobierno arrancó su intervención mostrando su “solidaridad con los países atacados ilegalmente por el régimen de Irán”. “Repudiamos al régimen de Irán, que reprime y mata vilmente a sus ciudadanos, particularmente a las mujeres, y a la vez rechazamos este conflicto y pedimos una solución diplomática y política”, insistió.
No desveló sus próximos pasos, no aludió a una posible comparecencia ante el Parlamento, ni tampoco al diálogo con los partidos políticos. Sabe que cuenta con total respaldo a su izquierda, pero en su equipo asumen que tendrán mucho más difícil obtener el aval del PP -con el que no constan contactos- para mantener estas posiciones a medio plazo.
