Sánchez se planta ante Trump y espera adhesiones internacionales contra la guerra

El presidente realiza una declaración institucional este miércoles para responder a EEUU, que Moncloa no tenía prevista horas antes de sus amenazas. El Gobierno insiste en que la duración de la ofensiva es determinante

“El orden mundial está rompiéndose”; “El tema fundamental es el tiempo”. Fuentes del Gobierno mostraban su preocupación este martes ante las consecuencias “imprevisibles” de la ofensiva de Donald Trump y Benjamin Netanyahu en Irán, y de las represalias del régimen de los ayatolás en distintos países de Oriente Próximo.

Cuando Donald Trump amenazó con volar por los aires las relaciones comerciales con España,.en respuesta a su decisión de impedir el uso de las bases militares de Rota y Morón para estos ataques, los ministros que desfilaban por el Senado optaron por absoluto silencio.

Ante una situación “muy seria”, el Ejecutivo optó por afirmar que España cuenta con “recursos” para “contener posibles impactos” de esta escalada, pero recordó que está dentro de la red de seguridad de la UE -que ostenta las competencias comerciales-, y tuvo que esperar poco para contar con el respaldo explícito de Bruselas.

Por lo demás, la respuesta detallada, el diagnóstico de situación y su escenificación se los reservó Pedro Sánchez, que este miércoles comparece a las 9.00 desde la Moncloa, en una declaración institucional (sin preguntas).

Es el formato con el que el presidente del Gobierno acostumbra a encarar los escenarios de mayor voltaje, y lo previsto es que mantenga posiciones, aunque midiendo cuidadosamente cada una de sus palabras. Horas antes de anunciarla, fuentes de Moncloa afirmaban no tener prevista ninguna comparecencia del jefe del Ejecutivo.

En el Gobierno muestran su preocupación ante un conflicto desatado por EEUU e Israel fuera del paraguas de la legalidad internacional, en el que potencias como Francia, Alemania y Reino Unido se han alineado con Trump (este último ha modulado posiciones y ha recibido dardos del presidente de EEUU). Y creen que los acontecimientos empujarán a otros países a marcar posiciones como las suyas: en contra de la agresión militar, sin dejar de condenar el régimen de Irán.

La clave está en la duración de esta ofensiva, y fuentes del Ejecutivo admiten que no son “optimistas” en que los ataques cesen en un periodo “corto”. Asumen que, si los ataques se prolongan “más de 15 días”, sí puede haber consecuencias directas para la economía española. Pero sostienen que las previsibles “bajas” en el Ejército de EEUU, o la afectación al suministro de gas, serán claves para medir el impacto de esta crisis, que amenaza con extenderse fuera de Oriente Próximo.

Por lo pronto, el socio minoritario de la coalición, Sumar, ha reclamado retomar el fallido escudo social, que el Gobierno ha visto estrellarse en dos reales decretos leyes distintos en el Congreso de los Diputados. E incluir medidas concretas para afrontar la afectación de este conflicto en la economía española. De momento, desde el ala socialista no quieren dar estos pasos.

Además, la ministra de Defensa, Margarita Robles, se reunirá este mismo miércoles con el embajador de EEUU en España, Benjamín León, después de que la administración Trump retirara sus aviones de las bases militares del sur de España.

La primera respuesta del Gobierno

“Nuestro país cuenta con los recursos necesarios para contener posibles impactos, ayudar a los sectores que pudieran verse afectados, y diversificar cadenas de suministro”, afirmaron el martes por la tarde fuentes del Ejecutivo. Fue su primera reacción, la valoración inicial a las amenazas de Trump.

Su amago de “cortar todo comercio con España” por mostrarse “un aliado terrible” en su guerra contra Irán, llegó escasas horas después de que el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, descartase represalias por no haber permitido el uso de las bases militares de Rota y Morón en sus ataques al país persa.

Fuentes del Gobierno presumieron de que España es “un miembro clave de la OTAN”, que “cumple con sus compromisos” en este marco, además de una “potencia exportadora de la UE y un socio comercial fiable para 195 países del mundo, entre ellos EEUU”.

Si Trump quiere “revisar” la “relación comercial histórica y mutuamente beneficiosa”, apostillaron, “deberá hacerlo respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EEUU”. Recordaban así que la política comercial tiene una dimensión europea, y que no es tan sencillo cortar estos lazos.

También deslizaron que su deseo es mantener estas relaciones, pero “desde el respeto mutuo y el cumplimiento de la legalidad internacional”. “La ciudadanía pide y merece más prosperidad, no más problemas”, zanjaron.

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